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La cúpula que esconde toneladas de desechos radioactivos en medio del Pacífico podría ser el objeto de investigación en EE.UU.

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La cúpula de Runit, apodada 'la tumba', contiene toneladas de escombros nucleares dejadas tras docenas de pruebas nucleares de EE.UU. llevadas a cabo durante la Guerra Fría.
La cúpula que esconde toneladas de desechos radioactivos en medio del Pacífico podría ser el objeto de investigación en EE.UU.

El Congreso de EE.UU. exige que el Departamento de Energía investigue el estado actual de la Cúpula de Runit, antiguo vertedero de desechos nucleares estadounidense amenazado por el cambio climático. La cúpula, conocida también como 'la tumba', es fruto del programa de pruebas atómicas de la época de la Guerra Fría, y se encuentra en las Islas Marshall, en el océano Pacífico.

La petición forma parte de la nueva Ley de Autorización de Defensa Nacional, firmada la semana pasada por el presidente Trump. "A más tardar 180 días después de la fecha de promulgación de esta ley, el secretario de Energía presentará a los Comités de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Representantes un informe sobre el estado de la cúpula de Runit en las Islas Marshall", reza la ley.

De esta manera, las autoridades de Energía del país deberán presentar un informe a mediados de junio sobre los efectos actuales y futuros sobre el medioambiente que representa la cúpula, la evaluación de su condición actual y los riesgos que supone para los residentes locales, así como ofrecer un plan detallado "para reparar la cúpula para garantizar que no tenga ningún efecto dañino para la población local, el medioambiente o la vida silvestre".

De acuerdo con una reciente investigación de Los Angeles Times, la desgastada cúpula de hormigón, construida hace cuatro décadas, sube y baja con la marea. Esta contiene el equivalente a 35 piscinas olímpicas de tierra y desechos radiactivos —incluidas cantidades letales de plutonio— producidos en el país norteamericano.

Entre 1946 y 1958 EE.UU. detonó 67 bombas nucleares en las Islas Marshall y en sus proximidades, arruinando islas enteras y excavando cráteres en sus lagunas poco profundas, lo cual obligó a cientos de personas a abandonar sus hogares. El cráter de una de las explosiones fue utilizado para almacenar desechos nucleares y posteriorente fue cubierto con gruesas losas de hormigón para formar la cúpula protectora de 115 metros.

RT