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¿Héroe o villano? La muerte del juez Bonadio abre incógnita sobre causas judiciales contra Fernández de Kirchner

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La expresidenta y hoy vicepresidenta arrastraba procesamientos, pedidos de desafuero, órdenes de detención y elevaciones juicios por parte de uno de los magistrados más polémicos de Argentina
¿Héroe o villano? La muerte del juez Bonadio abre incógnita sobre causas judiciales contra Fernández de Kirchner

El 13 de mayo de 2016, el juez Claudio Bonadio hizo historia al dictar el primer procesamiento contra Cristina Fernández de Kirchner.

Hacía solo cinco meses que la abogada había terminado su Presidencia y, como suele ocurrir ante cada cambio de gobierno en Argentina, el Poder Judicial se acomodaba a los cambios de gobierno. La ley no escrita en este país es que se persigue a los políticos que ya no tienen poder.

En ese momento, parecía que Fernández de Kirchner ya no lo tenía. Después de haber sido electa en 2007 y reelecta en 2011, salía de Casa Rosada en medio de un clima de polarización, rodeada de la fervorosa e incondicional admiración de sus seguidores y del odio sin tregua de sus opositores. Su principal adversario, Mauricio Macri, había vencido en las elecciones al candidato kirchnerista Daniel Scioli.

Pero la centralidad política de la expresidenta nunca desapareció. Y en gran parte fue gracias a Bonadio, quien primero la acusó en una causa bautizada como 'dólar futuro', que investigó la venta anticipada de la divisa estadounidense con precios por debajo del mercado durante su último año de mandato. El resultado fue que el Estado tuvo que cubrir luego una millonaria diferencia a los compradores. El juez la acusó de "perjuicio de la administración pública", de fraude, a pesar de que ella ni siquiera estaba mencionada en la denuncia original que habían iniciado diputados opositores.

Desde entonces, Bonadio demostró una obsesión particular con Fernández de Kirchner, quien transformó los frecuentes citatorios judiciales a los tribunales en actos políticos en los que sus militantes acudían a apoyarla de manera masiva.

En abril de 2017, el juez procesó por segunda ocasión a la expresidenta en el marco de la causa denominada 'Los Sauces', que investigaba una presunta red de corrupción. Fernández de Kirchner fue acusada de recibir sobornos por parte de los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez. De acuerdo con el fallo, cometió el delito de lavado de dinero al fingir que los fondos eran el pago de alquileres de hoteles propiedad de la familia presidencial.

Bonadio volvió a provocar una conmoción en diciembre de 2017, al dictar un tercer procesamiento contra Fernández de Kirchner, ahora como resultado de la investigación del fallecido fiscal Alberto Nisman, quien apareció muerto cuatro días después de haber acusado a la expresidenta de "traición a la patria" por haber firmado un Memorándum con Irán que, según la denuncia, pretendía encubrir a los terroristas responsables del ataque sufrido en 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina.

En septiembre del año pasado, el juez volvió a procesar a la expresidenta. Como ya había hecho en otros expedientes, la acusó de encabezar una "asociación ilícita" a partir de los denominados 'cuadernos' de Oscar Centeno, un chofer que registró por escrito los supuestos repartos de sobornos durante el gobierno de Fernández de Kirchner.

Las causas fueron avanzando hasta acorralar a la expresidenta. De las investigaciones, Bonadio pasó a procesamientos que fueron filtrados con detalle a la prensa antikirchnerista, a los allanamientos, a las tensas indagatorias; al congelamiento de cuentas y embargos millonarios; a las elevaciones a juicio y los pedidos de desafuero y prisión preventiva.

El juez ya se había erigido como el primero que había procesado a la expresidenta, quien en 2017 regreso a la vida política como senadora. También quería ser el primero en llevarla a prisión, pero el Senado frustró su deseo ya que nunca le retiró la protección parlamentaria a la que tenía derecho.

¿Condenarán a una vicepresidenta en ejercicio?

La pelea entre Fernández de Kirchner y Bonadio fue encarnizada. Ella lo llamó "sicario", "pistolero", "extorsionador" y "títere". Lo denunció por "mal desempeño" y aseguró que todas las causas estaban armadas, que formaban parte de una persecución en su contra y que carecían de sustento jurídico y adolecían de múltiples irregularidades. Lo acusó de querer humillarla y hostigarla y de ampliar las calumnias a sus hijos Máximo y Florencia.

El futuro de las causas contra la expresidenta comenzó a ser puesto en duda el año pasado, cuando Fernández de Kirchner volvió triunfal al gobierno. En medio de sus problemas judiciales, eligió a su exjefe de Gabinete Alberto Fernández como candidato a la Presidencia en una fórmula que ella complementó como vicepresidenta. Ganaron. Y con el triunfo, el sistema judicial volvió a reacomodarse al poder de turno.

En diciembre, cuando ya era vicepresidenta electa, Fernández de Kirchner declaró por primera vez como imputada en un juicio al que no la había enviado Bonadio, sino el juez Julián Ercoloni, y en el que estaba acusada de haber beneficiado al empresario Lázaro Báez con millonarios contratos de obra pública que se emitieron con sobreprecios en la patagónica provincia de Santa Cruz con el fin de que parte del dinero cubriera sobornos.

La sentencia de ese juicio, que comenzó en mayo del año pasado, debería darse a conocer en los primeros meses de 2020. ¿Los jueces condenarán por primera vez a una vicepresidenta en ejercicio?

La oposición pide que las causas continúen

De las investigaciones que sí estaban a cargo de Bonadio, y en las que también procesó a decenas de exfuncionarios kirchneristas, la del Memorándum con Irán y los Cuadernos ya fueron elevadas a juicio oral pero todavía no tienen fecha de inicio. Y ahora que el juez falleció y que el peronismo volvió al gobierno, parte de la oposición teme que los procesos se aletarguen o que de plano queden congelados. Para el oficialismo, en cambio, sería el fin de la persecución que tanto denunciaron.

Por eso, horas después de confirmarse la muerte del juez, Juntos por el Cambio, la alianza del expresidente Mauricio Macri, emitió un comunicado para conminar a que las causas sigan adelante. 

Las reacciones públicas de políticos, jueces, fiscales y ciudadanos en general evidenciaron la división social que dejó Bonadío. Para unos, fue un héroe que luchó contra la corrupción y buscó justicia. Y para otros, un villano que persiguió a Fernández de Kirchner con más afán de venganza que de justicia.

Cecilia González

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