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Bnet, campeón internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos: "El 'freestyle' es una forma de escupir lo que absorbes"

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Las rimas de este rapero madrileño de 21 años han derrotado a los campeones de varios países en la final internacional del evento más importante de batallas de rap en español.
Bnet, campeón internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos: "El 'freestyle' es una forma de escupir lo que absorbes"

Un disc-jockey poniendo ritmos; dos 'MCs' o raperos armados con micrófonos y listos a enfrentarse; un 'host' o presentador que, llegado el caso, puede hacer de árbitro; un cronómetro, y un jurado imparcial: estos son los ingredientes esenciales de una batalla de 'freestyle', en la que ganará el rapero que logre humillar a su rival con rimas más ingeniosas y contundentes. 

Sin embargo, desde que empezaron a popularizarse en la primera década de este siglo hasta ahora, el formato de estas batallas de rap se ha ido sofisticando considerablemente. Para evitar que los raperos suban al escenario con rimas aprendidas y traídas de casa, y asegurar que lo que el público ve es pura improvisación e ingenio rápido, en los últimos años a los contendientes se les obliga, por ejemplo, a utilizar palabras que se muestran repentinamente en una pantalla o a sacar objetos al azar de un baúl e introducirlos en sus rimas con sentido. Todo está pensado para que sólo los mejores y más auténticos improvisadores se alcen con la victoria.

"A día de hoy, por como se desarrollan las competiciones con todos esos estímulos externos, se valora mucho el ingenio de lo que estás diciendo, es decir, la velocidad mental a la hora de generar una frase buena, inteligente y contundente", explica Javier Bonet, más conocido como 'Bnet', el madrileño de 21 años que se alzó a finales del año pasado con el título más importante del circuito actual de 'freestyle': la Final Internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos.

No es el aspecto ultra-sofisticado de la competición que más le gusta al joven campeón. A él le tira más el freestyle puro, "salir a improvisar, no a demostrar velocidad mental, sino a lo que salga, valorando un poco más el nivel de rap, que creo que es lo que falta".

Bnet empezó a escuchar rap en 2008, cuando sólo tenía diez años, y desde entonces no ha parado de escuchar este estilo musical, y a nutrirse creativamente de él. A día de hoy, raperos españoles consagrados como Tote King, Dheformer Galinier, Saske o Dual Tod están entre sus referentes. 

Observar y absorber  

La manera en que estos jóvenes sueltan sus parrafadas de rimas como si estuvieran ametrallando verbalmente a su contrincante hace difícil creer que todo sea improvisado, y pone de manifiesto la dificultad y el mérito de esta joven disciplina artística, que parece nacida en algún punto intermedio entre la música, la poesía, la pelea callejera y el teatro.

A medida que van encadenando rimas y asombrando el público y al jurado del concurso con sus ocurrencias explosivas, exhiben una destreza que sólo puede ser fruto de un talento especial o de un entrenamiento concienzudo, o muy probablemente de ambas cosas juntas. 

En el caso de Bnet, sin embargo, su relación con el rap parece tener una cualidad más natural y fluida, y él la entiende sencillamente como una forma  de relacionarse con su entorno: "Yo no entreno, pero en realidad mi vida, mi rutina, es un entrenamiento para esto. Para mí el 'freestyle' es una forma de escupir lo que absorbes. La gente me pregunta si leo mucho, pero en realidad se trata más de observar y absorber. Cualquier estilo de vida te va a condicionar a que estés absorbiendo cosas de tu entorno, y el freestyle es una forma de sacar todo eso".

"Si lees aprenderás mucho vocabulario y eso es importante –continúa–, pero yo considero que lo que más ayuda es lo que absorbes de tu alrededor. De cualquier sitio en el que estés puedes sacar algo: si estás viviendo en una favela, en la ruina, vas a tener muchas cosas que contar a través del freestyle; y si estás viviendo en una mansión, pues también tienes tu movida... al final todo el mundo tienen algo que contar. Lo importante, y lo que tiene que ser real es ese hecho: yo cuento lo que vivo yo y lo que soy yo". 

"¡Entré como reserva y me fui como campeón!"

La victoria de Bnet en la Final Internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos viene precedida de una afortunada circunstancia que le confiere cierto brillo épico: en realidad Bnet no estaba clasificado para la Final Internacional de 2019, pero cuando Minos, el campeón de Bolivia, y Shield Master, de la República Dominicana, tuvieron problemas con el visado y no pudieron llegar a España para competir, quedaron libres las plazas a las que el madrileño tuvo acceso gracias a su cuarto puesto en la edición del año anterior. 

Tal vez por eso, Bnet no estaba entre los favoritos para alzarse con el título, pero batalla a batalla y ronda por ronda fue eliminando a todos sus oponentes hasta levantar el cinturón. Por eso, en la última rima de la ronda final, contra el colombiano Valles-T, quiso resumir su trayectoria en esta competición, con la ayuda del público, que coreó a gritos la última palabra: "No te lo digo, te lo dice su ovación / que yo entré como reserva y me fui como...¡campeón!".

Ahora que tiene en su poder el título, no le da una importancia excesiva: "En mi vida no ha supuesto un gran cambio, aunque obviamente sí ha cambiado algunas cosas: implica una subida de caché y todo cobra una dimensión diferente por la repercusión que tiene", reconoce.

Pero escuchándole hablar, uno entiende que ni el dinero ni el reconocimiento son su prioridad, sino más bien su libertad creativa: "Quizá el cambio más significativo es que, habiendo ganado ya la Red Bull una vez, ahora puedo dedicarme a hacer lo que a mí me gusta más, de acuerdo con cómo yo entiendo el freestyle y sin ningún tipo de presión competitiva. Ahora quiero centrarme más en disfrutar la faceta artística de esto, que es la que a mí me gusta, y que yo creo que muchas veces, por lo que te exigen en las competiciones, se ve cohibida".

España y Argentina, dos grandes potencias del freestyle. 

El carácter internacional de esta competición es uno de sus mayores alicientes. Participantes de casi todos los países de habla hispana se dan cita en finales internacionales itinerantes. Previamente, cada país celebra su propia competición interna, de la que sale un campeón que representará a su bandera en la cita internacional. 

Como ocurre con cualquier deporte o disciplina, cada nación tiene sus dignos representantes, pero en algunos países se concentran los competidores más hábiles. A juicio de Bnet, "tanto España como Argentina son las dos más potentes a día de hoy, en cuanto a la gran cantidad de nombres que tienen representando a un nivel muy alto y que son competidores que aspiran a todo". El madrileño admite también que "en otros países, como Chile o México, hay gente como Aczino (se lee 'asesino'), que están al mismo nivel que los mejores de la escena internacional", pero insiste que "España y Argentina tienen más fondo de armario, por decirlo así".

Lo cierto es que desde 2013 todos los campeones internacionales de la Red Bull Batalla de los Gallos son españoles o argentinos, a excepción de la edición de 2017, en la que ganó precisamente el mexicano Aczino. 

¿Vale todo? Agresividad y lineas rojas

El hip-hop no es un deporte de contacto, pero sí es un género musical que nació impulsado con el propósito de expresar rabia y frustración en ambientes marginales, a través del ritmo y la palabra. De ese origen, el rap conserva una energía agresiva básica, que con frecuencia destaca sobre las demás características de este estilo. No obstante, la cultura hip-hop representa al mismo tiempo unos acentuados valores humanos, como la consciencia social, la hermandad entre sus miembros y un profundo sentido del honor.

Esto último, sin embargo, no siempre se aprecia con claridad en una competición en la que los raperos no hacen otra cosa que faltarse al respeto mutuamente durante minutos enteros para impresionar al público y al jurado; pero sí se percibe totalmente cuando, justo después de que pare la música, los contrincantes se saludan chocando las manos y hasta abrazándose.

Durante la improvisación abundan las palabras malsonantes, los insultos crudos, las groserías sexuales dirigidas al contrario y a todo su entorno familiar, las más sofisticadas formas de humillación verbal... y también las menos sofisticadas. Uno a veces se pregunta cómo pueden mantener la cordialidad y las relaciones de amistad entre ellos después de las barbaridades que han llegado a decirse sobre el escenario. Bnet aclara que "todo depende de lo que te digan, pero no suele pasar nada si fuera del escenario hay entendimiento y se sabe cómo funciona esto".

"Obviamente –continúa el actual campeón– hay algunas líneas rojas que si se sobrepasaran deteriorarían la amistad, como ha pasado en algunas ocasiones; es decir, si a mí hoy se me muere mi madre de cáncer y mañana vas a meterte con eso, a lo mejor me parecería rastrero y afectaría a la relación personal".

Y es que nada es tan realmente agresivo como parece. "Es casi como un juego de roles –explica Bnet–: los chavales que están encima del escenario se están exponiendo a diferentes situaciones y estímulos que se les van a exigir para demostrar que están improvisando, y dentro de esos roles que se les hace jugar vale casi todo, porque lo que están diciendo no es la Biblia, no es como si sacaran un tema diciendo esas mismas cosas; eso sí implicaría que estás intentando dar ese mensaje. Los chavales que están ahí, en las competiciones de freestyle, no están dando ningún mensaje ni educando a nadie".

En cualquier caso, este joven rapero reconoce que "a una persona que no entiende lo que es esto puede resultarle difícil entenderlo", y subraya que "todo esto nace de la cultura hip hop, aunque a día de hoy se haya alejado bastante, y al final no deja de ser una vía de expresión, como un juego".

Bnet insiste en que "la agresividad que se muestra en el escenario tiene que ver con que el hip-hop era una forma de expresión que nació para que las personas pudieran liberarse, para sacar de dentro lo que te quema". Por eso, en una batalla de rap "subes al escenario a desfogarte y, una vez que termina, ya no trasciende".

"Hay que entender que cuando uno sube al escenario lo hace para desempeñar una función que tiene un grado artístico, que viene de donde viene y que se ejecuta de una forma determinada, sin que eso tenga que trascender a lo personal", resume Bnet.

El cultivo de un talento singular

En este momento de su vida, Javier Bonet está entregado exclusivamente al rap, y su crecimiento como artista: "Ahora no estudio ni trabajo, pero no es porque piense que me he solucionado la vida con esto del freestyle, porque yo soy consciente de que esto no tiene por qué durar para siempre y de que el día que me canse me iré –reconoce–, sino porque estoy centrado en hacer las cosas que quiero ahora mismo, porque por los ingresos que estoy generando con ello me permiten ir ahorrando algo, y porque me apetece seguir trabajando en esto durante los años que sea posible, y disfrutarlo con la cabeza puesta en esto".

Javier ha dejado "aparcados" los estudios que estaba cursando en un grado superior, porque ahora, sencillamente no tiene "la cabeza puesta para eso". "Yo ahora hago lo que me gusta, y esto me da trabajo, viajo, me estoy moviendo. Mi intención es seguir disfrutándolo y con el tiempo pasarme a la rama de escribir musicalmente, escribir mis propios temas de rap, y mientras el rap me lo permita me mantendré así e iré viendo poco a poco el futuro". 

Sin embargo, haber aparcado su formación académica no implica haber dejado de formarse: "Mis objetivos siguen siendo los mismos desde que empecé, yo me estoy formando a mí mismo. Realmente lo que quiero es ser cada vez mejor a mi criterio, porque eso es lo que para mí prevalece y lo que nadie te puede quitar: si eres el mejor, eres el mejory punto".

David Romero

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