Los hoteles de las islas Baleares quieren que los clientes firmen un documento de buena conducta para combatir el "turismo de borrachera"

La propuesta llega después de que el Gobierno de las Baleares aprobase una ley pionera en Europa para luchar contra este problema.

El llamado "turismo de borrachera" en lugares de España como las islas Baleares es desde hace tiempo un dolor de cabeza para los gobiernos locales y el sector hotelero. Hasta el punto que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) ha propuesto que los hoteles pidan a sus clientes firmar un documento de buena conducta. 

Según una información del Diario de Ibiza, la FEHM ha realizado esta propuesta a los hoteles de tres de las zonas más saturadas por los turistas: Playa de Palma y Magaluf (en Mallorca) y Sant Antoni de Portmany (en Ibiza).

En dicho documento, se informará a los huéspedes que durante su estancia no tendrá derecho a practicar el llamado 'balconing', que consiste en lanzarse a piscinas desde los balcones de los hoteles, y tampoco se podrá sacar fuera del establecimiento bebidas y alimentos.

La vicepresidenta de la FEHM, María José Aguiló, dijo al diario que la medida es opcional y cada empresario debe tomar "la decisión que considere más oportuna". Lo que se pretende, manifestó, es "dar más seguridad jurídica ante posibles reclamaciones", como la del británico que en junio pasado demandó a un hotel en Magaluf por sufrir un presunto accidente en la piscina, cuando en realidad se lanzó desde un balcón.

Ley pionera

La propuesta de la patronal hotelera llega después de que, a mediados de enero, el Gobierno de las Baleares aprobase una ley pionera en Europa para luchar con el "turismo de borrachera". Dicha normativa establece sanciones y expulsiones para quienes practiquen el "balconing" y para aquellos que lo permitan.

Entre todas las medidas, se prohíbe la publicidad que incentive el consumo de alcohol en establecimientos turísticos, los autodispensadores, los 'happy hours', la exhibición de bebidas alcohólicas o las barras libres.

Si las normas son infringidas se tendrá que hacer frente a multas de hasta 600.000 euros y una suspensión de la actividad de hasta tres años.

La FEHM compartió la normativa del Gobierno balear, aunque hizo hincapié en la necesidad de mandar un mensaje claro a los clientes. "No podemos arriesgarnos a que haya una comunicación incorrecta que tenga efectos contrarios a los perseguidos. Es fundamental una información clara y concreta que no confunda a los clientes que ya han contratado sus vacaciones ni a potenciales visitantes", señaló en un comunicado la presidenta de la FEHM, María Frontera.

La nota recuerda que es "sobradamente conocido que el foco del problema no se da en los establecimientos hoteleros sino en ciertos locales que con su oferta comercial incentivan la ingesta masiva de alcohol".

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