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La institución mexicana que protege a las mujeres en medio del aumento de la violencia de género

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La Red Nacional de Refugios trabaja desde hace 20 años en defensa de las mujeres víctimas de violencia.

En México, tan solo en el mes de enero, se han registrado más de 22.000 casos de delitos contra la vida o la integridad corporal. De ellos, 73 son considerados feminicidios, siendo este mes el de mayor registro en los últimos cinco años. Ante esta situación, nació la Red Nacional de Refugios, una institución que desde hace 20 años trabaja en la defensa de las mujeres víctimas de violencia

Cristina Alfaro es dueña de una planchaduría, negocio con el que decidió sacar adelante a sus dos hijas y el que la convirtió en la mujer fuerte e independiente que es hoy. Sin embargo, no siempre fue así. Como miles de mujeres mexicanas, vivió entre golpes y amenazas, víctima de su pareja por más de ocho años.

"Cuando ya era la violencia muy fuerte, me golpeaba, yo me tapaba para que mis hijas no vieran, tenía incluso moretones y me ponía manga larga, pantalones, ropa para que no me vieran", recuerda Alfaro. 

Una mañana, su pareja le quito su celular y descubrió mensajes de sus amigos preguntándole si necesitaba ayuda, lo que desencadenó una nueva discusión y también otra golpiza. "Me golpeo en la cara y me rompió la boca. Entonces yo dije: 'No, creo que aquí ya no'", narra la mujer.

Esa fue la última vez que Cristina permitió el abuso. Se acercó a la delegación y allí le hablaron de la Red Nacional de Refugios. En este espacio vivió tres meses acompañada por profesionales. Y así fue como logró salir de la ola de violencia que había normalizado.

"El último censo, de alguna forma oficial, lo hizo el Instituto Nacional de las Mujeres. Se habla de 72 refugios y, bueno, nosotras acabamos de hacer un censo entre abril y mayo en donde identificamos 65 refugios", explica Wendy Figueroa, directora de esta institución. 

La Red Nacional se divide en cuatro espacios diferentes especializados, que son: las casas de emergencia, las casas de transición, los albergues y las casas refugio. No obstante, estos espacios permanecen ocultos para salvaguardar a las mujeres que viven en ellos. Se trata de una medida de seguridad para evitar posibles consecuencias fatales para las víctimas. 

25.000 víctimas de la violencia de género cada año

"Año con año se atienden a 25.000 mujeres, niños y niñas en situación de violencia extrema en estos refugios o que ya finalizaron su proceso en refugio pero que continúan su proceso en el centro de atención externa", cuenta Figueroa. 

En estos espacios existen habitaciones muy diferentes entre sí. Desde las que tienen una sola cama individual, destinadas a las mujeres que llegan solas, hasta habitaciones para familias, con un corral y una cama gemela, para mujeres que vienen con sus hijos.

Además, una sala de televisión, comedor, zonas de recreación y de atención personalizada son algunos de los servicios que disfrutan de manera gratuita las mujeres y sus hijos. Brindarle ayuda integral al interior de estos espacios tiene un costo de entre 1000 y 1500 dólares por persona de manera mensual.

"Hay un porcentaje de un 30% de mujeres que, más que reincidir, regresan a una situación de violencia. Y esto es importante destacarlo porque el hecho de estar en un refugio o el hecho de tener un acompañamiento integral no significa que estés vacunada contra la violencia", narra Figueroa. 

Y aunque el sueño es que la violencia de género termine, la Red Nacional de Refugios sabe que la realidad es que, en México, 10 mujeres son víctimas de feminicidio cada día.

"Mientras el estado no garantice el tener un sistema de justicia, sin corrupción, con perspectiva de género que realmente sea un estado que garantice la protección de las mujeres en cualquier espacio público y privado, (...) los refugios (...) tenemos que existir", denuncia la directora de la Red Nacional

Pero por poder contar historias de superación como la de Cristina, es que la Red Nacional continuará con su inagotable labor.

"Tengo ganas de seguir con el negocio, empezar a trabajar con el inglés para tener otra entrada y poner un negocio en el extranjero. A lo mejor es un sueño muy mexicano, no sé. Estoy en camino de lograrlo y de hacerlo porque lo voy a hacer", concluye Cristina. 

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