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El MIT aclara que no participó del informe que descarta fraude en Bolivia y Almagro acusa una "narrativa de la mentira"

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El Instituto Tecnológico de Massachusetts envió una carta a al Gobierno de facto de Jeanine Áñez, en la que señala que el estudio fue obra de dos de sus miembros, pero no de la institución.
El MIT aclara que no participó del informe que descarta fraude en Bolivia y Almagro acusa una "narrativa de la mentira"

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) ha aclarado al Gobierno de facto de Bolivia que el informe que descarta un posible fraude en las elecciones de octubre no fue obra de esa institución. 

El MIT hizo llegar una carta a la Cancillería boliviana, en cuyo texto sostiene que el estudio publicado el pasado 27 de febrero fue obra de dos de sus investigadores, pero de manera independiente y por pedido del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), con sede en Washington, EE.UU. 

"Con la libertad académica como principio, los investigadores son libres de publicar y expresar sus opiniones a título personal", dice la misiva sobre el análisis, que tomó gran repercusión por haber sido publicado en el periódico estadounidense The Washington Post. Sin embargo, ese medio no adjudicó el trabajo al Instituto Tecnológico de Massachusetts, sino que dio el nombre de sus autores, dos norteamericanos especializados en datos electorales que trabajan para esa institución.

La investigación, realizada por John Curiel y Jack R. Williams,  concluyó que en los comicios en los que ganó el presidente depuesto Evo Morales no hay evidencias de fraude, contrariamente a lo que denunció la oposición antes del golpe de Estado.

Para llegar a ese resultado, los investigadores se basaron en 1.000 simulacros y datos estadísticos que indagan sobre lo que pudo haber ocurrido en el lapso que se suspendió el conteo —no oficial— de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), uno de los pilares en los que se basó la Organización de los Estados Americanos (OEA), que actuó como observador de las elecciones, para concluir que hubo una "manipulación".

Para los especialistas, más allá de la parálisis en el conteo preliminar, Morales alcanzó el 10 % de diferencia contra su más próximo perseguidor, el expresidente Carlos Mesa, lo que lo daba como ganador en primera vuelta. Por otra parte, sostienen que el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA "parecerían profundamente defectuosos".

El organismo internacional salió a responder rápidamente al día siguiente, a través de una carta a los editores de The Monkey Cage, el blog del Washington Post en el que fue publicado el artículo, bajo la firma del jefe de Gabinete de Almagro, Gonzalo Koncke.

"Es un desafío a la lógica que personas que se consideran a sí mismas como científicos y especialistas en integridad electoral se involucren en un análisis tan defectuoso", dice Koncke sobre los autores.

Y, tras respaldar el informe de la OEA, sostiene que la publicación del diario "contiene múltiples falsedades, inexactitudes y omisiones", ya que el trabajo "no es honesto, ni basado en hechos, ni exhaustivo. Sobre todo, no es científico", opinó. 

Este jueves, tras conocerse que el MIT no había participado de la investigación de Curiel y Williams, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, señaló a través de su cuenta de Twitter: "La narrativa de la mentira nuevamente muere ante los principios de democracia, verdad y justicia", dando por hecho que, al no provenir del MIT, el informe era falso. 

Por su parte, desde el CEPR, señalaron que algunos medios "de derecha y defensores de la OEA están haciendo un gran tema por el hecho de que el análisis estadístico de Williams y Curiel sobre Bolivia no son un estudio oficial del MIT". Y aclararon: "Esto no es noticia: nosotros, y ellos, lo notamos desde el principio".

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