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Denuncian que en Argentina muere un obrero cada 14 horas por "desidia patronal"

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Una organización conformada por gremialistas y familiares de víctimas, señala que 534 trabajadores fallecieron en 2019 por falta de medidas de salud y seguridad.
Denuncian que en Argentina muere un obrero cada 14 horas por "desidia patronal"

En Argentina, al menos 534 personas han muerto en accidentes o por falta de medidas de salud y seguridad en sus puestos de trabajo durante 2019, según un informe de la organización Basta de Asesinatos Laborales (BAL), conformada por activistas gremiales y familiares de víctimas. 

La cifra representa más de un trabajador fallecido por día entre enero y diciembre del año pasado. Quitando domingos y feriados, que suelen ser días no laborables para la mayoría, los casos pasan a ser uno cada 14 horas.

Falta de equipamiento adecuado, maquinarias con fallas o sin mantenimiento, sobreexigencia por parte de los empleadores, falta de descanso o manipulación de sustancias peligrosas, son algunas de las razones que hay detrás de cada muerte. 

El estudio es elaborado por el Observatorio de BAL, a partir de los datos oficiales que brinda la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), a los que suma la información publicada por medios de todo el país. Pero, a diferencia del abordaje que casi siempre tienen esas fuentes, los autores refieren que los casos registrados "no son accidentes", por el hecho de que podrían haber sido evitados.

Por un lado, responsabilizan a las patronales por descuidar a sus empleados en la búsqueda de maximizar sus ganancias. Por otro, apuntan contra la desidia del Estado ante la falta de control, y a las "burocracias sindicales", por no reclamar mejores condiciones. 

De acuerdo al informe provisorio de la SRT, entre enero y septiembre de 2019 se contabilizaron 415.737 accidentes en el ámbito laboral, y un total de 420 casos mortales. Vale aclarar que los datos oficiales no contabilizan a los trabajadores "en negro", es decir, no registrados. Sí lo hace el Observatorio de BAL, aunque dependiendo de que esas muertes se hagan públicas mediante notas periodísticas. 

Los rubros del transporte (19 %) y la construcción (16 %) son los que más decesos suman, seguidos por agricultura, ganadería y pesca (14 %), servicios sociales (11 %), Industria (10 %) y, en el mismo lugar, comercio.    

Organizarse para evitar más decesos

Néstor Marcolín es delegado sindical de la línea de buses urbanos 60, una de las más populares de la zona metropolitana de Buenos Aires, que une el barrio porteño de Constitución con el partido bonaerense de Tigre. Marcolín ha sido uno de los impulsores de la creación de Basta de Asesinatos Laborales desde el día 9 de septiembre de 2016.

En esa misma fecha, recuerda en diálogo con RT, murieron tres trabajadores solo en la Capital Federal: los empleados de la línea 60 sufrieron la pérdida de un compañero, David Ramallo, quien murió aplastado por una unidad en reparación debido a la falla de un elevador. Diego Soraire, trabajador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), falleció quemado por la falla de un dispositivo que emitía productos químicos. Y Richard Alcaraz, perdió la vida al derrumbarse una medianera en una obra en construcción. 

"En principio, familiares y trabajadores nos juntamos para pedir justicia. Pero luego entendimos que con eso solo no iba a alcanzar. Generalmente, a los responsables de esto se los juzga por homicidio culposo, que tiene una pena máxima de tres años de cárcel, cuando nosotros consideramos que hay que acusarlos por homicidio doloso", señala el gremialista. 

Néstor Marcolín, delegado gremial e integrante de Basta de Asesinatos Laborales
Néstor Marcolín, delegado gremial e integrante de Basta de Asesinatos Laborales
"Desde BAL les damos un espacio a los familiares de las víctimas en el que, a pesar del dolor, tratan de construir para que no le pase a otro".

Tras la pérdida, las herramientas en la búsqueda de una reparación con las que cuentan las familias son nulas, sostiene Marcolín, y allí es donde actúa BAL, también como lugar de contención y activismo obrero. "Un familiar de un trabajador que muere está totalmente desamparado. Nosotros les damos un espacio en el que, a pesar del dolor, tratan de construir para que no le pase a otro. Ese es el arrojo más grande que tienen", explica a este medio. 

Poco a poco se sumaron al espacio trabajadores de otros sindicatos, y, además de ofrecer talleres de formación sobre cómo enfrentar ante los empleadores situaciones de precarización que generan riesgos, conformaron el observatorio para realizar el recuento anual de lo que consideran "víctimas de la negligencia patronal".  

Tres casos testigo de 2019

En febrero de 2019, verano en Argentina, Daniel Fernández, un trabajador de unos 30 años, perteneciente a la empresa de mantenimiento IMANT, tercerizada de la fábrica de neumáticos FATE, se encontraba realizando tareas en una zona de altas temperaturas, sin ventilación, cuando sufrió una descompensación. Según reportó el medio La Noticia1, en ese momento fue llevado al departamento médico de la fábrica, de cuya puerta colgaba un cartel: "No se atienden trabajadores tercerizados, salvo urgencias". Tras permanecer varios minutos sin atención, los responsables de la guardia de salud decidieron asistirlo, pero su situación ya era de gravedad. Fernández murió en el lugar. 

Zulma Zarza, una trabajadora rural de 36 años, fue alcanzada por un rayo a fines de octubre, cuando cosechaba lechuga en un campo de la localidad bonaerense de La Plata, informó el periódico El Ciudadano. Tanto ella como sus compañeros, quienes denunciaban "condiciones infrahumanas" de trabajo, se negaban a realizar tareas a cielo abierto en los días de tormenta, pero sus empleadores se lo recriminaban, y por temor a ser despedidos, decidieron hacerlo. Zulma murió en el hospital el 1 de noviembre, tras haber sufrido tres infartos. Tenía cuatro hijos. 

El 24 de septiembre, un derrumbe en la nueva terminal de partidas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en Buenos Aires, le causó la muerte a José Bulacio, de 50 años. En el mismo hecho, otros tres trabajadores resultaron heridos. Los compañeros de la víctima denunciaron que la obra se realizaba a contrarreloj por la presión del Estado Nacional y de Aeropuertos Argentina2000, la empresa concesionaria de la estación aérea. Las autoridades tenían apuro por inaugurar la obra antes de fin de mes. Bulacio tenía 4 hijos. 

Emmanuel Gentile

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