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Ayuda a mayores, arte, voluntariado médico y escolar: el luminoso costado solidario de la crisis por el coronavirus

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La expansión del virus ha provocado una avalancha de propuestas altruistas en diferentes partes del mundo.
Ayuda a mayores, arte, voluntariado médico y escolar: el luminoso costado solidario de la crisis por el coronavirus

Médicos y enfermeros que ofrecen consultas gratuitas a través de redes sociales para que la gente cumpla la cuarentena. Vecinos que se ofrecen a hacerles las compras de víveres a las personas mayores, ya que forman parte de la población en riesgo y no deben salir. Festivales de música o recitales por internet para hacer más ameno el encierro. Jóvenes dispuestos a cuidar niños y niñas o a darles clases a distancia sin costo alguno.

Estas son sólo algunas de las muestras de solidaridad desencadenas por las radicales medidas tomadas alrededor del mundo para tratar de frenar la pandemia del coronavirus.

En la última semana, en varios países latinoamericanos y en España se multiplicaron los mensajes de médicos generales y de todo tipo de trabajadores del sector sanitario que ayudan a las personas que tienen dudas sobre su estado de salud, en particular por el temor al coronavirus.

La propuesta es mandarles mensajes privados o hacer una videollamada, lo que evita que vayan a las guardias médicas y así puedan cumplir con el aislamiento voluntario u obligatorio, dependiendo lo que haya ordenado cada gobierno.

La iniciativa tuvo tanto poder de convocatoria que en España, en donde cada noche los ciudadanos aplauden desde sus balcones al personal sanitario que está al frente de la pandemia, ya crearon el colectivo Médicos Solidarios On Line Coronavirus, que se define como una acción "del buen samaritano" y a la que han adherido más de 300 especialistas, desde neumonólogos, dermatólogos, pediatras y ginecólogos, a psiquiatras, cardiólogos y epidemiólogos.

Otro ejemplo de fraternidad colectiva que trasciende fronteras ha sido dirigido a los mayores de 60 años, ya que son población vulnerable al coronavirus. En barrios europeos y latinoamericanos, la estrategia común es colocar carteles en pasillos, entradas y ascensores en los que vecinos se ofrecen a tirar basura, cuidar mascotas, hacer las compras de comida y medicinas o cumplir con cualquier tipo de encargos, en especial a quienes viven solos.  

Una de ellas es Charo, una mujer mayor que esta semana fue sorprendida por sus vecinos madrileños, que le dejaron un pastel de cumpleaños en su puerta para que no se sintiera tan desamparada. La mujer les agradeció entre lágrimas, y de lejos.  

Una de las consecuencias de la cuarentena es que muchas personas deben trabajar en casa, lo que, combinado con la suspensión de clases en todos los niveles, genera una inédita y permanente convivencia familiar. Por eso, en las redes se han replicado voluntarios que ofrecen clases gratuitas a distancia a nivel primario y secundario, o vecinos prestos a cuidar a niños más pequeños en sus hogares, mientras los padres se concentran en sus labores profesionales. En cada propuesta aclaran las medidas de seguridad para prevenir contagios.

Pero si de iniciativas originales se trata, destaca el entrenador que dio una clase de gimnasia a los vecinos de un multifamiliar en Sevilla. Los moradores respondían a cada indicación desde sus balcones. La obligatoriedad de la distancia física ha fomentado el acercamiento humano entre vecinos que organizan juegos de mesa desde sus respectivas ventanas o galerías, que brindan a lo lejos, que comen o cenan a la misma hora para sentirse acompañados, y que cantan y bailan de manera simultánea como una forma de divertirse y de convivir en medio de la incertidumbre.  

En términos académicos, y a nivel más institucional, una de las propuestas más interesantes es la que publicó esta semana la Ivy League School, integrada por universidades como Harvard, Yale y Princeton, que abrió 450 cursos gratuitos online para que los ciudadanos puedan aprovechar su permanencia en casa. 

El arte y la cultura también se han impuesto a la cuarentena. Lo demuestran las múltiples listas de recomendaciones de libros en línea, series y películas compartidas por usuarios de todas las redes sociales, así como la decisión del Teatro de Ópera de Berlín de transmitir la obra "Carmen" en vivo vía streaming. Fue vista por 160.000 personas. La Filarmónica de Berlín y el Metropolitan Ópera House de Nueva York retransmiten a diario espectáculos a través de sus portales. Museos como el Louvre (París), del Prado (Madrid), Metropolitan (Nueva York), Británico (Londres), Galleria degli Uffizi (Florencia) o del Vaticano, que tuvieron que cerrar por el coronavirus, intensificaron campañas para que el público pueda realizar recorridos virtuales en sus páginas web. El espíritu, a diferencia del cuerpo, puede viajar.

Los artistas hacen sus aportes individuales frente a la pandemia. Y emocionan, como el tenor italiano Maurizio Marchini, que canta "Una furtiva lágrima" y "Nessun Dorma" desde el balcón de su casa en Florencia, o la soprano española Begoña Alberdi, que cada noche improvisa recitales asomada al ventanal de su departamento en Barcelona. Los vecinos les agradecen con aplausos y, sobre todo, lágrimas.

El músico británico Chris Martin, quien está autoaislado, ofreció en Instagram un concierto en vivo que ha tenido 2,2 millones de reproducciones. El español Alejandro Sanz y el colombiano Juanes cantaron juntos a través de Youtube y el show ya ha sido visto por casi 200.000 personas. Productores y artistas también organizaron los festivales "Yo me quedo en casa" y "CuarentenaFest", en los que participan decenas de bandas y solistas, cuyas presentaciones vía streaming hacen más llevadero el encierro.

Desde la gastronomía llegan ejemplos solidarios, como el del chef español José Andrés, quien cerró su exitosa cadena de restaurantes en Washington y Nueva York y transformó los locales en cocinas comunitarias con precios accesibles, o de plano gratuitos, para las personas que, en medio de la pandemia, no pueden pagar un plato de comida.

"En este momento, amarse significa mantenerse alejado el uno del otro. Esto se trata de nosotros, la gente. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de actuar por los demás, no solo por nosotros mismos. Estamos todos juntos en esta lucha ... y ganaremos", escribió el cocinero en Twitter. Su mensaje esperanzador debería contagiarse al resto del mundo.

Cecilia González

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