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Las razones por las que marzo ha sido el mes menos homicida de la historia reciente de El Salvador

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Un país habituado a los 300 homicidios mensuales cerró marzo de 2020 con 65, la cifra más baja de la que se tiene registro. Las medidas adoptadas para hacer frente a la covid-19 son un factor que ha ayudado al descenso, asegura el experto José Miguel Cruz.
Las razones por las que marzo ha sido el mes menos homicida de la historia reciente de El Salvador

Una noticia esperanzadora en medio del pandemonio por el coronavirus. En El Salvador, uno de los países más violentos del mundo, marzo de 2020 cerró con la cifra más baja de homicidios de la que se tiene registro. Según la Policía Nacional Civil (PNC), se cometieron 65 asesinatos, en un país que durante la última década promedió 325 cada mes.

Como ya se ha vuelto habitual, fue el propio presidente de la República, Nayib Bukele, quien brindó el dato con un tuit desde su cuenta personal, cuando apenas se habían consumido los primeros minutos de abril: "Hace apenas un par de años, teníamos meses con casi 1.000 homicidios. Falta mucho por hacer y estamos en medio de una pandemia. Pero salvamos muchos salvadoreños este mes".

El pequeño país centroamericano tiene apenas 6,8 millones de habitantes, pero en las dos últimas décadas su presencia en el pódium de los países más homicidas del mundo ha sido una constante. Entre los actores que más violencia generan están las maras o pandillas, un fenómeno importado desde Estados Unidos a inicios de los noventa.

Los 65 homicidios registrados por la PNC este mes de marzo contrastan con los 238 homicidios de marzo de 2019, y palidecen aún más si se comparan con los 611 homicidios contabilizados en marzo de 2016.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, no hay registro de un tan solo mes en el que en El Salvador hubo menos de 100 homicidios.

Todo indica que el encierro y el distanciamiento social fomentados desde el Gobierno por la pandemia de covid-19 han influido en el dato de marzo, pero la reducción en las cifras de violencia homicida viene desde 2016, con mayor énfasis desde junio de 2019, cuando inició el mandato del actual presidente.

El primer trimestre de 2020 acumula 299 homicidios, un 59 % menos que el primer trimestre del 2019. Si se mantuviera el ritmo, El Salvador finalizaría el año con unos 1.200 asesinatos y una tasa de 18 homicidios por cada 100.000 habitantes, altísima si se compara con países europeos o asiáticos, pero la más baja –de largo– desde que en El Salvador se mide el fenómeno de la violencia homicida.

La valoración del experto

El salvadoreño José Miguel Cruz –politólogo, 54 años– es uno de los académicos más solicitados para analizar el fenómeno de las maras en Centroamérica; es el director de investigaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

Consultado por RT, Cruz sí cree que la epidemia ha contribuido a que marzo se haya convertido en el mes menos homicida de la historia reciente del país. "El distanciamiento social impuesto por el Gobierno a raíz de la pandemia ha provocado que haya menos gente en las calles y más control de las fuerzas de seguridad", dice.

José Miguel Cruz, director de investigaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, de la Universidad Internacional de Florida
José Miguel Cruz, director de investigaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, de la Universidad Internacional de Florida
Las pandillas mantienen en El Salvador importantes reductos de control territorial que no son disputados por el Gobierno de Bukele

El Gobierno declaró que todo el territorio nacional entraba en cuarentena el 11 de marzo. Hasta ese día, el promedio era de 2,8 homicidios diarios. Entre el 12 y el 31 de marzo, el promedio bajó a 1,7 homicidios.

Cruz, no obstante, no compra el discurso gubernamental que atribuye el descenso al Plan Control Territorial, iniciado en junio de 2019. "Las pandillas mantienen el control en varias comunidades y están extorsionando –dice Cruz–, y si las pandillas siguen ahí pero no cometen la misma cantidad de homicidios, creo que obedecería a una decisión deliberada de no hacerlo. La pregunta de fondo es: ¿por qué? Pero esto no puede ser respondido sin que sus líderes lo expliquen".

Según Cruz, la notable reducción de la violencia homicida ocurrida durante la Administración Bukele no se debe a que el poder y la influencias de las maras han sido reducidas: "Las pandillas mantienen en El Salvador importantes reductos de control territorial que no son disputados por el Gobierno de Bukele".

Toques de queda

El dato positivo de marzo irrumpe en una coyuntura muy particular en El Salvador. El lunes 30 de marzo, la pandilla más numerosa y mejor estructurada, la Mara Salvatrucha o MS-13, estableció una especie de toque de queda en las colonias, barrios y cantones en los que tienen presencia.

A través de mensajes escritos y de audio vía WhatsApp y de visitas casa por casa, la MS-13 ordenó que las familias debían encerrarse en sus casas, con permiso de salida sólo para ir a comprar o a trabajar. La amenaza está en sintonía con las disposiciones gubernamentales para promover el distanciamiento social, clave para hacer frente a la epidemia.

"Si detectamos salir al primer integrante y luego se vuelve a ver otra persona de esa misma familia, va a ser severamente corregido por nosotros; es por el bien de ustedes, nosotros y nuestras familias", reza uno de los mensajes firmado por la Mara Salvatrucha.

De momento, las otras dos pandillas que fuerte presencia en el país, la 18-Sureños y la 18-Revolucionarios, no han distribuido amenazas similares en las comunidades que controla.

"Creo que la pandemia actual no sólo está desnudando las desigualdades y pobrezas crónicas del país, sino que también algunas realidades del poder territorial", valora Cruz.

Roberto Valencia desde San Salvador (El Salvador)

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