Bolivianos varados desde hace semanas no logran entrar a su país, pero reciben albergue en una ciudad chilena

Algunas personas, que tuvieron que dormir en las calles ante la negativa del Gobierno de su país de dejarlos regresar, han sido tildadas de "desestabilizadoras" por la autoridades bolivianas.

Cientos de bolivianos que no han podido entrar a su país desde hace dos semanas por el cierre de la frontera ante el brote de coronavirus, han sido acogidos por la alcaldía de Iquique, capital de la región de Tarapacá, en el extremo norte de Chile y fronteriza con Bolivia.

Este grupo de aproximadamente 797 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), permaneció durante 15 días detenido en Colchane, también en la región de Tarapacá, a la espera de la autorización del Gobierno de su país para ingresar por el fronterizo distrito de Pisiga, en el departamento boliviano de Oruro.

A pesar de que Colchane queda a casi cuatro kilómetros de Pisiga (al Este de Chile), los bolivianos recorrieron 236 kilómetros hacia el Oeste para llegar a la ciudad de Iquique, bordeada por el océano Pacífico. Allí, el alcalde Mauricio Soria, ha prometido ubicarlos en el Liceo Libertador Bernardo O’Higgins, donde podrán acceder a atención médica y servicios básicos.

El transporte terrestre fue gestionado por Álvaro García, alcalde de Colchane, y Soria, con el apoyo de la ONU y la Defensoría del Pueblo de Chile, que les proporcionaron albergue, colchones, alimentos y medicinas, entre otros.

¿Por qué el éxodo?

Según explicó previamente García, estas personas trabajaban en talleres de costura en Valparaíso y Santiago y, tras el cierre de esas empresas por el "estado de catástrofe" decretado en Chile el pasado 18 de marzo, decidieron retornar a su país en masa.

Inicialmente, se suponía que al llegar a Colchane podrían tomar buses de vuelta, pero el cierre de la frontera boliviana, ordenado por la Administración de facto de Jeanine Áñez, el pasado 25 de marzo, impidió el traslado. 

Al estar imposibilitados de regresar a su país, los bolivianos, entre los que se encontraban niños y adultos mayores, tuvieron que dormir en las calles y sin acceso a servicios sanitarios, recoge el diario Los Tiempos. Esta situación fue catalogada por García como una "crisis humanitaria".

Respuesta de Bolivia

Hace una semana, como medida desesperada ante la falta de respuesta de las autoridades de su país, una parte del grupo trató de romper el cordón de seguridad militar para entrar a Bolivia, lo que generó que el Gobierno de facto los señalara de pertenecer al Movimiento al Socialismo (MAS), partido fundado por el dimitido presidente Evo Morales.

El director General de Migración de Bolivia, Marcel Rivas, dijo que estaba "totalmente comprobado" que un grupo de unas 30 personas que participaron en disturbios en las cercanías del Centro de Cuarentena Tata Santiago, en Pisiga, quería "causar desestabilización para aprovecharse de una pandemia". En los hechos, un efectivo militar fue despojado de su arma.

Días atrás, una avanzada de 480 bolivianos ingresó desde la comuna chilena de Huara hasta la vecina Pisiga, donde el Gobierno instaló el mencionado centro de cuarentena donde deberán pasar 14 días.

Del mismo modo, un grupo de 36 bolivianos pudo ingresar a su país por vía aérea desde Santiago de Chile, por "razones humanitarias", según informó La Paz el pasado 7 de abril en un comunicado.

En medio de la tensa situación, catalogada como "crisis humanitaria" por García, el ministro del Interior boliviano, Álvaro Coimbra, afirmó que el  alcalde chileno era del MAS. Posteriormente tuvo que ofrecer disculpas por su afirmación sin basamento alguno.