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Los adultos mayores se rebelan en Argentina frente a las medidas "gerontofóbicas" de control por la pandemia

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La decisión del gobierno capitalino de imponer un permiso de circulación a las personas mayores de 70 años desató una fuerte polémica.
Los adultos mayores se rebelan en Argentina frente a las medidas "gerontofóbicas" de control por la pandemia

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires provocó una oleada de críticas y reclamos al anunciar que, a partir del próximo lunes, las personas mayores de 70 años deberán tramitar un permiso de circulación obligatorio y específico cada vez que necesiten salir de sus casas en medio de la pandemia de coronavirus.

La decisión se tomó con base en el argumento de que esta franja etaria forma parte de la población en mayor riesgo, ya que a nivel mundial han sido las principales víctimas tanto de contagios como de muertes.

En Argentina, la cuarentena obligatoria a nivel nacional comenzó a regir el 20 de marzo, pero ahora las autoridades de la capital endurecieron los controles porque a pesar de que todavía rige el aislamiento, los ciudadanos están saliendo con mayor frecuencia, entre ellos el medio millón de adultos mayores de 70 años, que viven en la ciudad de Buenos Aires. Desde la próxima semana, en cambio, solo podrán salir sin pedir permiso para cobrar sus jubilaciones, cumplir con citas médicas y acudir a sus trabajos en actividades ya autorizadas, como el comercio.

De acuerdo con la nueva normativa, cada vez que quieran salir, las personas mayores deberán pedir un permiso de manera telefónica en la que un operador las interrogará y tratará de convencerlas de que es mejor que no salgan. Si el solicitante insiste, se le tomarán los datos y el salvoconducto de salida comenzará a tramitarse, aunque no se garantiza una respuesta positiva inmediata.

La validez del permiso será por una sola vez, así que en cada salida tendrán que volver a llamar por teléfono, sin límite de solicitudes por persona. Una vez que tengan el aval, podrán ser detenidos en las calles por agentes policiales que revisarán sus datos de identidad para comprobar que cuentan con la debida autorización para circular.

"Esto es un escándalo"

Aunque en un principio se habían establecido penas de trabajo comunitario a quienes salieran sin el permiso del gobierno, las mismas se eliminaron ante las crecientes críticas que recibió esta nueva estrategia aplicada por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

Uno de los cuestionamientos que tuvo mayor impacto fue el de José Emilio Burucúa, uno de los intelectuales más importantes del país, quien posó en una foto con una estrella de David colocada en el corazón y el sello "+70" para comparar las restricciones con las que los nazis les aplicaron a los judíos.

"Esto es un escándalo. El jefe de Gobierno ha resuelto una cuarentena especial para los mayores de 70 años. No podremos salir de casa sin un código, a tramitar por teléfono, que deberemos presentar ante la policía cada vez que nos detengan en la calle. No tiene facultades constitucionales para decidir semejante cosa. No hay estado de sitio y él no puede ordenar una arbitrariedad semejante", escribió el historiador de arte a sus amigos, en un mensaje que fue publicado en diferentes medios locales y viralizado en redes sociales.

La reprobación también vino de la mano de Eugenio Semino, el Defensor del Pueblo de la Tercera Edad, quien denunció que esta decisión infantiliza a las personas mayores como si no fueran ciudadanos responsables.

"El adulto mayor no es un débil mental, explicándole los riesgos y beneficios de la medida es la mejor forma para que las acate y las comprenda. Desde el punto de vista gerontológico es anacrónico, es tratar de tutelar casi en forma absurda, el exceso normativo no genera conductas responsables, es un error, no contribuye, es una subestimación, además les provoca nuevas incomodidades", explicó.

Los reclamos se intensificaron de tal manera, que Cecilia Absatz, una prestigiosa escritora de 77 años, escribió una columna en la que, de manera irónica, advirtió que la mejor respuesta al jefe de Gobierno era convocar a "una Marcha del Orgullo de los Viejos" en la que podrían participar personalidades como los músicos Paul McCartney y Mick Jagger, la artista plástica Marta Minujin, la actriz Graciela Borges o la escritora María Moreno, ya que todos ellos forman parte de la población que debería pedir permiso para salir de su casa.

El debate incluyó las permanentes críticas a los políticos y periodistas, que insisten en referirse a las personas mayores en general como "abuelos" o "abuelas", aunque no todos tengan nietos. 

Usuarios de redes sociales recordaron, además, que la canciller alemana Angela Merkel ya advirtió que de ninguna manera aislará a los adultos mayores como una estrategia para salir de la pandemia, ya que ello es inaceptable ética y moralmente.

Otros explicaron que esta nueva forma de control solo acentuará las depresiones que ya manifiestan varios ancianos debido a la cuarentena, en vista de que el permiso implica discriminación y gerontofobia institucional.

Cecilia González

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