Slavoj Zizek: "Las epidemias son como guerras, pueden prolongarse durante años"

El filósofo cree que la humanidad tiene "problemas inmensos por delante" y deberá reinventar su estilo de vida.

Después de superar el pico de la pandemia actual, las cosas tardarán en volver a la normalidad y "la crisis se prolongará", sostiene Slavoj Zizek en un artículo de opinión para RT. No obstante, el filósofo esloveno tampoco cree que la situación sea "desesperada".

Zizek criticó a las personas, provenientes de diferentes partes del espectro político tradicional, "que muestran su desconfianza básica en las órdenes estatales y ven los cierres como una conspiración del poder estatal que utiliza las epidemias como pretexto para privarnos de las libertades básicas". El filósofo cree que debajo de esta postura está el no querer saber: "Si ignoramos la amenaza, no será tan grave, lograremos pasarla".

Además, apunta al "hecho sorprendente de lo poco que nosotros (incluidos los científicos) parecemos saber sobre cómo funciona la epidemia" y menciona "los consejos contradictorios" que dan las autoridades tanto sobre el confinamiento estricto como sobre el levantamiento de las restricciones, pese a la amenaza de la segunda ola del covid-19. Según Zizek, "todas las esperanzas de una salida rápida [de la pandemia] se están desvaneciendo".

¿Cuándo terminará la pandemia?

El filósofo considera que hay que "dejar de esperar un gran pico claro después del cual las cosas volverán gradualmente a la normalidad". "Lo que hace que las epidemias sean tan insoportables es que, incluso si no aparece la catástrofe completa, las cosas simplemente se prolongan, se nos informa que llegamos a la meseta, entonces las cosas mejoran un poco, pero la crisis se prolonga", indica.

Uno tiene que dejar de esperar un gran pico claro después del cual las cosas volverán gradualmente a la normalidad

Por mucho que queramos, la crisis "no terminará", advierte Zizek, y recuerda que las epidemias actuales pueden "anunciar un nuevo período de problemas ecológicos" que pueden esperarnos "debido a las formas en que intervenimos en la naturaleza". En particular, menciona el derretimiento del permafrost, que ha permanecido congelado durante miles de años, y que ahora amenaza con la probable liberación de antiguos virus y bacterias.

La muerte, ¿parte de la vida?

Zizek también compartió la teoría de que las epidemias obligarán a los habitantes del mundo occidental "a cambiar la forma en que se relacionan con la muerte, a aceptar realmente la mortalidad y la fragilidad de nuestra existencia; de la nada llega un virus y nuestra vida termina".

Argumenta que es por eso que "en Oriente las personas están aceptando las epidemias mucho mejor, solo como parte de la vida", mientras que "en Occidente cada vez aceptamos menos la muerte como parte de la vida, la vemos como una intrusión de algo extraño que puedes posponer indefinidamente".

"En cierto sentido, la muerte no es parte de la vida, es algo inimaginable, algo que no debería sucederme. Nunca estoy realmente listo para morir, excepto para escapar del sufrimiento insoportable", escribe el filósofo, que explica que es por eso que actualmente muchas personas siguen día a día las actualizaciones de los mismos números: "Cuántas infecciones nuevas, cuántas recuperaciones completas, cuántas muertes nuevas".

No obstante, este enfoque, agrega, nos hace ignorar que, "fuera del virus, no solo hay vida, sino también muerte", y pone como ejemplo las personas que mueren de cáncer o de un infarto.

"Habrá que inventar un nuevo estilo de vida"

Zizek cree que la situación no es desesperada, pese a que "hay problemas inmensos, casi inimaginables, por delante, habrá millones de personas desempleadas, etcétera". "Habrá que inventar un nuevo estilo de vida", indicó. 

Está claro que nuestra sociedad global tiene suficientes recursos para coordinar nuestra supervivencia y organizar una forma de vida más modesta

"Sin embargo, si uno mira ingenuamente las cosas desde una distancia adecuada (lo cual es muy difícil), está claro que nuestra sociedad global tiene suficientes recursos para coordinar nuestra supervivencia y organizar una forma de vida más modesta, compensando la escasez local de alimentos con la cooperación global, y con una atención médica global mejor preparada para los próximos ataques", señaló el filósofo, quien se preguntó también si la humanidad será capaz de hacerlo o "ingresará a una nueva era bárbara en la que nuestra atención a la crisis de salud permitirá que los viejos conflictos continúen fuera de la vista del público global". "Esta decisión de la vía que tomamos no concierne ni a la ciencia ni a la medicina, es propiamente política".

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