Una paramédica afroamericana es muerta a tiros en su casa en una redada fallida de la Policía en EE.UU.

Breonna Taylor perdió la vida después de que agentes de paisano ejecutaran una orden de allanamiento en una vivienda equivocada.

Una mujer afroamericana se encontraba durmiendo en su casa en la ciudad de Louisville, Kentucky (EE.UU.) cuando tres policías ingresaron a la fuerza a su domicilio y "dispararon a ciegas", acabando con su vida, según una demanda presentada por familiares de la víctima recogida por NBC News.

De acuerdo a los demandantes, Breonna Taylor, de profesión paramédica, murió el pasado 13 de marzo después de que los agentes ejecutaran una orden de allanamiento por drogas en la vivienda equivocada. El documento establece que la mujer y su novio, Kenneth Walker, se encontraban durmiendo en su habitación cuando oficiales vestidos de civiles llegaron hasta su casa a bordo de vehículos sin identificación cerca de la medianoche.

"Asesinato sin sentido"

La tragedia ganó relevancia esta semana después de que la familia contratara al abogado Benjamin Crump, quien también representa el caso de Ahmaud Arbery, un hombre negro que murió el 23 de febrero abaleado por dos hombres blancos mientras hacía 'jogging' en el estado de Georgia. Crump calificó la muerte de Taylor como un "asesinato sin sentido".

El suceso tuvo lugar cuando tres oficiales buscaban a un sospechoso que vivía en una parte diferente de la ciudad, pero por error entraron a la casa de Taylor "sin llamar y sin identificarse como policías", dice la demanda. Cuando la pareja despertó, pensaron que se trataba de delincuentes, por lo que Walker llamó a la línea de emergencias.

Por su parte, el teniente de Policía Ted Eidem declaró que los agentes entraron y "fueron recibidos de inmediato por disparos", por lo que se vieron obligados a defenderse, mientras que informes señalan que Walker tenía una licencia para portar armas de fuego y la mujer "no representaba una amenaza para los oficiales" ya que estaba desarmada.

"Los [oficiales] dispararon en la residencia con total desprecio por el valor de la vida humana", sostienen los demandantes, afirmando que los policías abrieron fuego "a ciegas por toda la casa". Taylor, de 26 años, recibió ocho disparos mortales, mientras que su novio, de 27, fue arrestado acusado de intento de asesinato de un oficial de policía.

El abogado de la víctima asegura que "ninguno de los dos tenía antecedentes penales por drogas o violencia" y tampoco se encontraron sustancias ilegales en el hogar. La demanda, presentada en abril, reclama muerte injusta, uso excesivo de la fuerza y negligencia grave. De momento, los tres policías implicados fueron colocados en reasignación administrativa a la espera del resultado de la investigación.