La fotografía del presidente de Portugal que ha dado la vuelta al mundo por su actitud poco habitual entre los políticos

Marcelo Rebelo de Sousa accedió a la jefatura del Estado en 2016 sin ser candidato oficial de ningún partido y financiando personalmente la mayor parte de su propia campaña.

Como un ciudadano más en plena pandemia, con mascarilla, guardando la distancia de seguridad y esperando su turno pacientemente en la fila de un supermercado junto a su cesta de la compra: así aparece el presidente de la república de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, en una imagen difundida en Twitter que no ha tardado en viralizarse.

"Cosas que solo se ven en Portugal", comenta la usuaria de la red social que compartió la foto, destacando la peculiaridad de la imagen, que transmite inevitablemente una sensación de naturalidad y cercanía poco habitual entre los más altos representantes de la política contemporánea.

En la instantánea se puede ver a Rebelo de Sousa en un supermercado de la localidad portuguesa de Cascais, ataviado sencillamente con bermudas y un jersey, cumpliendo las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar el contagio del coronavirus, sin asistentes ni personal de seguridad alrededor ni ningún otro privilegio que le distinga del resto de los clientes que aparecen en la foto.  

La escena refleja el matiz carismático de la figura pública de Rebelo de Sousa, que ha llegado a la presidencia nacional tras una trayectoria profesional tan variada como extensa, en la que ha ejercido de abogado, profesor universitario, periodista o analista político en varios medios de comunicación durante varias décadas.

El "profesor", como se le apodaba popularmente durante los años en que ejerció de comentarista político, fue ponente en la Constitución de 1976 y cofundador, junto a Francisco Sá Carneiro, del Partido Social Demócrata (PSD), que presidió entre 1996 y 1999.

Sin embargo, el gran hito de su carrera política es precisamente el más reciente: haber accedido a la jefatura del Estado en 2016 sin ser candidato oficial de ningún partido –si bien contó con el apoyo del PSD y del Partido Popular (PP)–, y con el impulso de una modesta campaña financiada casi enteramente de su bolsillo.