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La cloroquina de Bolsonaro frente al confinamiento de los gobernadores: las dos estrategias dispares que combaten a la pandemia en Brasil

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Mientras que el presidente se opone a la cuarentena generalizada en defensa de la economía e insiste en este medicamento como pilar para enfrentar la pandemia, los gobernadores mantienen el aislamiento físico en todos los estados del país.
La cloroquina de Bolsonaro frente al confinamiento de los gobernadores: las dos estrategias dispares que combaten a la pandemia en Brasil

El gobierno de Jair Bolsonaro aprobó el pasado miércoles, 20 de mayo, un nuevo protocolo sanitario que permite el uso de cloroquina, un medicamento sin eficacia demostrada frente al coronavirus, para tratar incluso los casos leves que no están bajo supervisión hospitalaria. "La derecha toma cloroquina y la izquierda Tubaína", afirmó el presidente entre risas tras hacer referencia a una marca antigua brasileña de refresco de guaraná.

Estudios realizados durante estos últimos meses de pandemia señalan que no han obtenido resultados que indiquen la disminución de muertes o de necesidad de entubación en los pacientes graves tratados con cloroquina en fase únicamente experimental. Uno de los principales experimentos fue realizado en 25 hospitales de Nueva York con 1.438 pacientes con covid-19 y, en los resultados, publicados en la revista especializada Journal of the American Medical Association (JAMA), afirman no haber encontrado relación entre el uso del medicamento y la mortalidad de la enfermedad.

"Las evidencias disponibles no sugieren beneficio clínicamente significativo", concluyeron los 27 especialistas brasileños encargados de revisar todos los estudios recientes realizados con cloroquina sobre pacientes de covid-19. Tanto la Asociación de Medicina Intensiva Brasileña, como la Sociedad Brasileña de Infectología y la Sociedad Brasileña de Neumología y Tisiología, se oponen a la recomendación del uso de la cloroquina porque "carece de evaluación apropiada de efectividad y de seguridad" para los pacientes.

No obstante, el responsable interino del Ministerio de la Salud, el general del Ejército Eduardo Pazuello,ha firmado el nuevo protocolo para el uso de la cloroquina, ya que Bolsonaro todavía no ha nombrado un sucesor para el recién despedido Nelson Teich, que sucedió al anterior ministro de la Salud, Luiz Henrique Mandetta. Tanto Mandetta como Teich, ambos formados como médicos, dejaron sus cargos tras la falta de acuerdo con el presidente, que defiende el uso de la cloroquina, la flexibilización del confinamiento y el inicio de la actividad económica.

Con 310.087 contagiados y 20.047 fallecidos, según cifras de este 21 de mayo, Brasil se ha convertido en el tercer país del mundo con más casos diagnosticados de covid-19, por detrás de Estados Unidos (con 1,5 millones) y de Rusia (con 317.000). En la clasificación de países con mayor número de óbitos provocados por la pandemia del coronavirus, Brasil ocupa el quinto lugar por detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia y España. Especialistas citados por el periódico Folha de Sao Paulo alertan que, debido a las condiciones de pobreza y desigualdad de una parte significativa de la población brasileña, se podrán registrar más de 100.000 muertes en el país.

El paciente se hace responsable de los efectos secundarios

Cloroquina es una de las palabras más nombradas por Bolsonaro desde que la pandemia del coronavirus llegó a Brasil y la población le exige una política sanitaria, que hasta ahora no ha ido más allá de la recomendación de un medicamento con eficacia no demostrada. "¿Y qué? Soy Mesías pero no hago milagros", ironizó a finales de abril el presidente, cuyo segundo nombre es Mesías, ante el cuestionamiento por el creciente número de muertes víctimas del covid-19 en Brasil.

La cloroquina y su variante, la hidroxicloroquina, son dos medicamentos que formaban parte del recetario del sistema público de salud de Brasil (SUS, por sus siglas en portugués) para tratar enfermedades como la malaria, el lupus o reumatismos, frente a las cuales este medicamento de fácil y barata elaboración sí se ha mostrado efectivo. No obstante, todavía no hay evidencias científicas sobre su efectividad para curar el covid-19. "Puede que funcione o puede que no (…) pero como la persona puede morir, mejor usarlo", declaró Bolsonaro.

Este miércoles, el mismo día que se aprobó el nuevo protocolo frente al coronavirus, el exministro de Salud Mandetta declaró que, mientras que él estaba en el gobierno, Bolsonaro intentó sin éxito cambiar el prospecto médico de la cloroquina para incluir la recomendación en el tratamiento frente al covid-19. Desde finales del febrero, el Laboratorio Químico Farmacéutico del Ejército de Brasil, que fabricaba 125.000 comprimidos de cloroquina al año para tratar la malaria, multiplicó su actividad y produjo en un mes y medio 1,2 millones de pastillas bajo encargo del Ministerio de la Salud. Asimismo, el Ejército anunció que su laboratorio tiene capacidad de producir hasta un millón de comprimidos por semana. Bolsonaro ondea la bandera de la cloroquina para intentar inyectar un atisbo de esperanza frente a la pandemia en Brasil, que ya ha superado la cifra de los 1.000 muertos por día.

No obstante, ninguno de estos dos medicamentos son inocuos y pueden presentar efectos secundarios como disfunción del hígado, disfunción cardíaca, disfunción visual, reducción de los glóbulos blancos, entre otras. El propio protocolo presentado por Bolsonaro recoge estas posibles consecuencias indeseadas, afirma que no tiene efectividad demostrada y estipula que en los casos de síntomas leves deberá ser aplicado bajo la autorización del paciente, lo que exime de responsabilidades al gobierno frente a las posibles secuelas.

También para curarse en salud, Bolsonaro firmó una medida que blinda a los agentes públicos ante posibles demandas de responsabilidades por decisiones tomadas para enfrentar la pandemia del coronavirus dentro del país. Diversos partidos de la oposición denunciaron esta medida ante la Justicia bajo la hipótesis de que el presidente estaría eximiendo sus responsabilidades como jefe de Estado.

El riesgo para los pacientes leves tratados con cloroquina

Este nuevo protocolo es una actualización de uno anterior firmado el 25 de marzo por el exministro Mandetta, en el que se permitía el uso de cloroquina e hidroxicloroquina, pero solo en casos graves, y se anunciaba la distribución de 3,4 millones de comprimidos. "No son indicadas para prevenir la enfermedad ni tratar casos graves", advertía el gobierno en marzo. En aquel momento, Mandetta pidió que la población no usase ni la cloroquina ni su derivado fuera de los hospitales ni fuese a buscarlo a las farmacias. "Este medicamento tiene muchos efectos colaterales que pueden ser perjudiciales para la salud", añadió. Junto con todas estas alertas, el primer protocolo contaba con laratificación de especialistas del área de la salud, lo que no existe en esta segunda actualización, que amplia la receta de cloroquina para todos los pacientes con covid-19 diagnosticado que lo soliciten. Debido a las innumerables críticas recibidas, el gobierno publicó la nueva versión del protocolo, en el que incluye las firmas de todos los secretarios del Ministerio de la Salud, así como nuevas especificaciones sobre las dosis de cloroquina recomendadas para los casos leves y la recomendación de electrocardiogramas para los pacientes que usen la sustancia fuera del hospital.

No obstante, la Comisión Nacional de Incorporación de Tecnologías en el SUS (Conitec), que es comisión encargada de dar el visto bueno a todos los medicamentos que se utilizan en el sistema público de salud, no ha dado su parecer sobre la aplicación de cloroquina para tratamientos de covid-19. Independientemente de la Conitec, y tras la aprobación del primer protocolo de Bolsonaro, ambos medicamentos ya estaban siendo utilizados en algunas Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) hospitalarias cuando el paciente con covid-19 lo solicitaba, pero siempre bajo la supervisión médica que puede intervenir en caso de efectos secundarios. No obstante, la ampliación de este segundo protocolo coloca en mayor riesgo a las personas contagiadas con coronavirus con síntomas leves que estén pasando la enfermedad en sus casas. En caso de que decidan ser tratadas con cloroquina, no contarán con la supervisión de ningún médico para detectar y redimir las posibles consecuencias indeseadas que se puedan producir.

"Lo que realmente va a salvar al país son UCI bien equipadas, suficiente personal capaz de dar todos los cuidados necesarios y eso es lo que falta ahora en el SUS", declara la periodista especializada en cobertura sanitaria, Claudia Collucci, en un podcast del medio brasileño Folha de Sao Paulo. Collucciexplica que hay muchos otros medicamentos que están siendo recetados a los pacientes con covid-19. Algunos de ellos, como la Iparina, un anticoagulante, se han mostrado especialmente relevantes y necesarios para los problemas de circulación o trombos que el coronavirus pueda desencadenar.

Bolsonaro continúa contrario a las medidas de aislamiento

Desde el inicio de la pandemia el presidente defiende que se haga un aislamiento vertical, donde el confinamiento solo se aplique a las personas en situación de riesgo para que el resto de la población continúe trabajando. A pesar de que muchos estados como Amazonas o Sao Paulo están desbordados frente al aumento de casos de contagios y a la falta de camas de UCI suficientes, Bolsonaro tampoco adhiere a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para intentar frenar el contagio del coronavirus y la saturación del servicio de salud público, y califica esta posición frente a la pandemia como "histeria" colectiva.

Hasta ahora son los gobernadores de los 27 estados de Brasil quienes, asumiendo la disonancia con el gobierno central, decretaron las políticas regionales de aislamiento generalizado, el cese del transporte interestatal y el cierre de comercios no esenciales. Estas medidas continúan vigentes en todo el país mientras que las cifras de muertes y contagios por la covid-19 no disminuyan e, inclusive, algunos de los estados más afectados como Río de Janeiro, Pará o Roraima, han aplicado confinamientos más estrictos. Estas situaciones de blindaje o 'lockdown' pretenden intentar descongestionar los servicios públicos de salud, hasta ahora desbordados.

El presidente, que amenazó con responsabilizar a los gobernadores por las consecuencias que traería el confinamiento para la economía, ya intentó sustraerles el poder político estatal sobre la crisis sanitaria mediante la elaboración de un decreto que fue anulado por la Corte Suprema. Muy a pesar de Bolsonaro, el confinamiento continúa y el combate a la pandemia del coronavirus en Brasil se libra entre dos fuerzas políticas, con estrategias dispares: las estatales y las del gobierno central. En cuanto a la labor de las instituciones sanitarias, el Hospital Israelita Albert Einstein de Sao Paulo anunció ayer el descubrimiento de un nuevo test para diagnosticar el coronavirus, más rápido que el anterior RT-PCR, con un 100% de fiabilidad y con una capacidad de ejecución de pruebas simultáneas en el laboratorio 16 veces superior a la de las pruebas anteriores, lo que se podrá traducir en un mejor diagnóstico de contagiados en el país.

Luna Gámez

@LunaGamp

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