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Dos años de cárcel para un arqueólogo español que manipuló piezas para fingir hallazgos históricos sobre el cristianismo y la lengua euskera

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El condenado y sus cómplices inscribieron motivos cristianos, frases y nombres en latín, supuestos jeroglíficos egipcios y hasta palabras en euskera en la superficie de varias piezas halladas en un yacimiento en el País Vasco.
Dos años de cárcel para un arqueólogo español que manipuló piezas para fingir hallazgos históricos sobre el cristianismo y la lengua euskera

En el año 2006, el arqueólogo español Eliseo Gil, entonces encargado de dirigir la exploración del yacimiento romano de Iruña-Veleia, a unos diez kilómetros de Vitoria (País Vasco), anunció un descubrimiento que sacudía los cimientos de la historia occidental: se trataba de la representación más antigua conocida de la crucifixión de Jesucristo, además de un conjunto de piezas con jeroglíficos egipcios.

Lo más sorprendente del hallazgo eran unas inscripciones en euskera que convertían ese yacimiento del siglo III en la cuna de este idioma. El descubrimiento alteraba el relato de la historia conocida, pero todo resultó ser un fraude a cargo del propio Gil y algunos cómplices. 

Una comisión formada por 26 expertos en Historia Antigua o Filología desmontó, dos años más tarde, la gran mentira ideada por Gil y sus colaboradores, destapando el pretencioso montaje y poniendo en marcha la acción de la fiscalía. 

Ha sido este jueves, exactamente 14 años más tarde del anuncio del falso descubrimiento, cuando el Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria ha condenado a Gil a una pena de dos años, tres meses y 23 días de prisión, por los delitos de falsedad documental y estafa. 

Falso valor histórico

El fallo del juzgado menciona "inscripciones con escritura y epigrafía con distintas temáticas: motivos cristianos, frases y nombres en latín, supuestos jeroglíficos egipcios, o palabras en euskera, sobre la superficie de algunas de las piezas de cerámica, ladrillo, vidrio y hueso de época romana", y da por probado que fue el propio Gil quien "realizó incisiones" en 36 piezas arqueológicas tardo-romanas auténticas de cerámica, con "la intención de dotar a los hallazgos del yacimiento de un pretendido valor histórico-cultural-religioso que no tenían".

El tribunal detalla también que el arqueólogo recurrió a la ayuda de un supuesto experto en física nuclear, Ruben Cerdán, para "la realización de algún informe que pudiera corroborar la apariencia de autenticidad de los grafitos que presentaban las piezas", mediante  tres presuntos análisis de espectroscopia nuclear que, obviamente, no se realizaron. 

Cerdán también ha sido condenado a un año y tres meses de cárcel, y tanto él como Gil deberán abonar a la Diputación provincial de Álava, de forma conjunta, 12.500 euros, en concepto de devolución de unas retribuciones cobradas años atrás y relacionadas con el falso hallazgo.

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