El británico Christopher Clark Jones, condenado a cadena perpetua en Australia por el asesinato de un adolescente, fue deportado al Reino Unido este jueves tras obtener la libertad condicional.
En 2005, Jones, su amigo James Patrick Roughan y Morgan Jay Shepherd, un adolescente de 17 años sin hogar, estaban bebiendo en una casa de Brisbane (en el estado de Queensland). Tras un altercado verbal, Jones y Roughan atacaron al adolescente con un cuchillo, apuñalándolo 133 veces. Luego le cortaron la cabeza con un hacha y la utilizaron para jugar a los bolos.
A pesar de haber escondido el cadáver, los asesinos fueron delatados por un testigo. En 2007, Jones fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua. No obstante, este lunes salió de la cárcel.
El convicto vivía en Australia con sus padres y una hija en el momento del crimen, pero nunca adquirió la ciudadanía. Ahora las autoridades han decidido no prolongarle el visado, ya que consideran que en el país no hay lugar para extranjeros que asesinan.
"Este caso particularmente aborrecible sorprendió a la comunidad de Queensland. Los no ciudadanos que cometen delitos no tienen derecho a permanecer en Australia y serán expulsados del país lo antes posible", señala la Fuerza Fronteriza de Australia (ABF por sus siglas en inglés) en un comunicado.
De acuerdo a Daily Mail, el jet privado fletado por la ABF para transportar al asesino será recibido en Londres por la Policía británica. Jones, aunque no será encarcelado, probablemente pasará inicialmente algunas semanas bajo supervisión en un albergue. Posteriormente, podrá vivir en libertad, aunque con distintas restricciones, como por ejemplo la prohibición de visitar ciertos lugares o reunirse con ciertas personas, además de la obligación de notificar sobre su domicilio a las autoridades. Si infringe alguna de esas restricciones puede ser encarcelado hasta cinco años.

