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Cómo el asesinato de un exsecretario de Néstor Kirchner y Cristina Fernández desató una pelea política en Argentina

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El Gobierno acusa a la oposición de aprovechar electoralmente el crimen de quien era uno de los testigos 'arrepentidos' en una de las causas judiciales contra la expresidenta.
Cómo el asesinato de un exsecretario de Néstor Kirchner y Cristina Fernández desató una pelea política en Argentina

El asesinato de un exsecretario de los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner desató una pelea política en la que el Gobierno acusó a la oposición macrista de cometer "una canallada" por el uso partidario que de inmediato quiso hacer del crimen, a pesar de que la familia de la víctima pidió evitar especulaciones y dejar actuar a la Justicia.

La noche del viernes, el rumor de la desaparición de Fabián Gutiérrez alteró el clima político en Argentina. El hombre vivía en Santa Cruz, la patagónica provincia ubicada en el extremo sur del país y que el fallecido expresidente gobernó de 1991 a 2003.

De inmediato estallaron todo tipo de rumores que apuntaban a la responsabilidad del Gobierno de Alberto Fernández, ya que Gutiérrez era testigo 'arrepentido' en una de las causas judiciales en las que la vicepresidenta Fernández de Kirchner está procesada bajo la acusación de haber encabezado una asociación ilícita para recaudar sobornos.

El sábado, la conmoción aumentó cuando el cuerpo de Gutiérrez fue encontrado enterrado en una casa, envuelto en una sábana y con heridas de arma blanca y golpes, lo que derivó en la detención de cuatro jóvenes, de los cuales presuntamente uno mantenía una relación sentimental con la víctima.  

En el apuro por defender o atacar al Gobierno, simpatizantes oficialistas concluyeron de inmediato que el asesinato nada tenía que ver con la política, mientras que los opositores insistían en que era un crimen vinculado con las denuncias en contra de la expresidenta. El juez a cargo de la investigación caratuló la causa como 'homicido agravado'.

Los familiares y amigos de Gutiérrez, en tanto, hicieron un llamado a la prudencia. "Ante el brutal crimen de Fabián, rogamos a los medios, periodistas y dirigentes de todo el arco político respeto, empatía y paz, pero sobre todo calma, dejando actuar a la Justicia, apartándose de hacer especulaciones dolorosas, interesadas, de todo tipo y color".

Pero no les hicieron caso.

De secretario a 'arrepentido'

Gutiérrez comenzó a trabajar con Kirchner en 1995 en el Gobierno de Santa Cruz y se convirtió en uno de sus colaboradores más cercanos.

En 2003, cuando el abogado asumió el Gobierno nacional, lo designó como secretario de la Presidencia y quedó a cargo de acompañar a la entonces primera dama y senadora Fernández de Kirchner, tanto en sus actividades en Argentina como en el exterior. De 2007 a 2010 trabajó en Casa Rosada como secretario adjunto de la Presidencia, pero después se alejó del matrimonio y volvió a Santa Cruz, en donde ya se había convertido en un millonario empresario.

En 2017, el fallecido juez Claudio Bonadío lo imputó por presunto lavado de dinero y lo involucró en una causa judicial por corrupción iniciada a partir del hallazgo de los cuadernos de un chofer que supuestamente registró el reparto de sobornos multimillonarios. Gutiérrez terminó apelando a la figura judicial de 'arrepentido' para declarar en contra de su exjefa.

Ante la justicia, el exsecretario se quejó del trato que recibía de Fernández de Kirchner y alimentó los rumores, jamás comprobados, de que desde el Gobierno se armaban operativos para trasladar bolsos de Buenos Aires a Santa Cruz con dinero producto de actos de corrupción. Reconoció, sin embargo, que él nunca vio el interior, por lo que no podía confirmar que llevaban efectivo. Sólo era "lo que se decía" o conclusiones de su "percepción".

Por ello, en cuanto se supo que estaba desaparecido, desde la oposición partidaria y mediática estallaron las especulaciones sobre una responsabilidad directa de Fernández de Kirchner. "No necesitamos otro Nisman", fue una de las frases que más repitieron para recordar la muerte del fiscal Alberto Nisman, quien fue hallado sin vida en su departamento cuatro días después de haber acusado a la expresidenta de encubrir el atentado terrorista que Argentina sufrió en 1994.

En torno a la muerte de Nisman un sector de la opinión pública cree que lo asesinaron, y otro, que se suicidó. Lo mismo pasa con otro crimen que conmocionó a la sociedad argentina, el caso del joven Santiago Maldonado que desapareció y murió en 2017 durante una represión policial. Las posturas irreconciliables van de "un hippie que se ahogó en un río porque no sabía nadar" a una víctima de la violencia institucional del Gobierno de Mauricio Macri.

Ante las irregularidades de las investigaciones y la escasa credibilidad de la Justicia, las certezas ciudadanas de ambos casos se basan fundamentalmente en simpatías y antipatías políticas.

La misma división se reproduce ahora, aunque con diferentes tesis, en el caso del exsecretario de los Kirchner.

Aventarse muertos

"Hemos asistido a un crimen vinculado al poder kirchnerista", afirmó Alfredo Cornejo, el presidente de la Unión Cívica Radical que participa en la alianza macrista Juntos por el Cambio, la cual, a su vez, emitió un comunicado que provocó una confrontación directa con el Gobierno.  

"El secuestro, desaparición y asesinato de Fabián Gutiérrez, que en 2018 confesó ante la Justicia haber sido testigo de los circuitos de corrupción del kirchnerismo, es un crimen de la mayor gravedad institucional", aseguró un escrito en el que también se exigió que la investigación pase al fuero federal al considerar que la Justicia de Santa Cruz responde "al poder político enquistado en la provincia", ya que la fiscal del caso es Natalia Mercado, sobrina de la presidenta.

El comunicado criticó que la justicia provincial ya esté tratando de instalar, sin prueba alguna, hipótesis sobre el motivo del asesinato y pidió explicaciones por la demora en hacer pública la aparición del cadáver ya que "podría haber generado una manipulación de la escena del crimen".

En respuesta, el presidente Alberto Fernández deploró el uso político del crimen por parte de la oposición. "Firmar un documento sembrando dudas sobre las razones de la muerte de Fabián Gutiérrez es canallesco, ahora que la sociedad esta sensibilizada por un momento lamentable por la pandemia... es de una miserabilidad absoluta", denunció.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, denostó las especulaciones partidarias  y consideró "inadmisible" utilizar la sensibilidad que genera un crimen para sacar ventajas políticas. "En política no vale todo porque no hay fin que justifique los medios. Tampoco las redes sociales se pensaron para difundir la mentira. La sola idea de que el Gobierno tiene responsabilidad en semejante suceso, es definitivamente repulsiva, máxime si se tiene presente que tamaña infamia se pretende instalar en un marco social signado por la angustia de la  pandemia", dijo.

Desde el Instituto Patria que creó Fernández de Kirchner se sumaron al repudio del comunicado macrista. "Busca instalar nuevamente en la sociedad argentina el imperio del odio. La falta de respeto al dolor de una familia y el uso político de tan lamentable suceso pone de manifiesto una vez más su absoluto desprecio por la vida democrática", aseguró.

La dirigente macrista Patricia Bullrich contraatacó pidiéndole al presidente que "leyera bien" porque estaba tergiversando el comunicado. En la estrategia de seguir poniendo a competir a los muertos, le recordó que él responsabilizó al Gobierno de Mauricio Macri con la muerte de Santiago Maldonado.

El tono confrontativo de Bullrich generó peleas internas en su propio partido, ya que hay otros políticos inconformes con el apuro con el que se emitió un boletín que no estaba consensuado y que afecta a la alianza opositora porque la hace parecer oportunista.

En Santa Cruz, el juez Carlos Narvarte explicó que la tesis más firme hasta el momento es que la víctima fue asesinada en medio de una pelea provocada por motivos sentimentales, aunque aclaró que ninguno de los cuatro jóvenes detenidos ha confesado culpabilidad, por lo que aún es prematuro intentar llegar a una conclusión.

Cecilia González

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