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Tormento en la frontera entre EE.UU. y México: migrante varada se separa de su hija mientras enfrenta la pandemia

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Carmen, una migrante hondureña, quien vive en condiciones de hacinamiento en la frontera del lado mexicano, se vio forzada a separarse de su hija de 13 años.

La situación de los migrantes que se encuentran en la frontera sur de EE.UU. empeoró todavía más debido a la crisis del coronavirus. Muchos de ellos se enfrentan a la separación de sus familias, mientras sobreviven a condiciones de hacinamiento en los campos de refugiados de México. 

Este es el caso de Carmen Ochoa, migrante originaria de Honduras, quien permanece en un campamento en Matamoros, en el estado mexicano de Tamaulipas. En febrero pasado, Carmen se separó de su hija Julisa, de 13 años, con la esperanza de que la niña se reuniera con su tía al otro lado de la frontera. 

"Recuerdo la mirada de ella, al fondo de ella había alegría, pero a la vez había mucha tristeza en ella, porque me dejaba aquí", relata Carmen sobre los últimos momentos en que estuvieron juntas en el puente fronterizo. 

Sin embargo, la hermana de Carmen no pudo obtener la custodia, por no cumplir con todos los requisitos legales. A raíz de esta situación, la pequeña vive ahora con una familia de acogida en Nueva York, donde contrajo el coronavirus.

Mientras tanto, la mujer hondureña enfrenta el riesgo de un brote de la pandemia en un campamento hacinado donde los voluntarios hacen malabares para garantizar las mínimas condiciones de higiene y protección. 

Un futuro incierto

"No podemos hacer muchísimos cambios, no podemos hacer que mágicamente ya no estén viviendo en esos campos mientras se procesan sus audiencias para solicitar asilo en EE.UU. Pero creo que el trabajo de poder brindarles una atención me da mucha gratificación a mí, como migrante mexicano", señala Isaac Bencomo, enfermero de Global Response Management.

Un esfuerzo que también realizan activistas estadounidenses.

"Siempre pienso cómo esta madre se habrá sentido y cómo se siente aún. Después de tantos meses, sabemos que los padres se preocupan cada vez más por la salud y protección de sus hijos. Y como pierden la esperanza de salir de este campo, deciden dejar a sus hijos ir. Es una separación inimaginable", dice Joyce Hamilton, cofundadora de Angry Tías & Abuelas, organización que apoya a los migrantes. 

Si la hermana de Carmen no logra la custodia de la niña, el futuro de Julisa será un hogar para niños huérfanos o su entrega en adopción definitiva a otra familia. Pese a todo, la migrante hondureña no pierde la ilusión de volver a verla. "Creo que sería el día más feliz de mi vida, ver de nuevo a mi niña", afirma.

En las últimas semanas, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha retomado el tema de la construcción del muro fronterizo con México como parte de su campaña electoral, mientras las cifras de contagios y muertes por covid-19 siguen al alza.

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