Partidos conservadores se imponen en las elecciones de Galicia y el País Vasco, frente a un doble fracaso de Unidas Podemos

La formación morada desaparece del parlamento autonómico gallego y reduce su representación a la mitad en Euskadi.

Dos fuerzas conservadoras, el Partido Popular (PP) en Galicia y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en Euskadi, se han alzado con el triunfo en las elecciones autonómicas celebradas este domingo en sus respectivos territorios, en una jornada que deja también, como aspecto destacable, el batacazo sufrido en ambos comicios por la formación Unidas Podemos.

En tierras gallegas, el PP de Alberto Nuñez Feijoo –uno de los barones autonómicos con más peso específico dentro de su partido–, con 41 escaños, obtuvo la mayoría absoluta con una cómoda ventaja sobre su inmediato competidor, un Bloque Nacionalista Galego (BNG) cuyos 19 escaños suponen un considerable crecimiento respecto a la anterior cita electoral.

Los analistas estiman que los nacionalistas han atraído esta vez una buena parte de los votos que la izquierda gallega había confiado en 2016 a En Marea, la marca política que reunía entonces a Podemos con otras formaciones progresistas locales. En esta ocasión, Unidas Podemos no ha obtenido un solo escaño y desaparece así de la vida parlamentaria de la región. 

En el País Vasco, las fuerzas nacionalistas dominan abrumadoramente el panorama político local, tal como acreditan, en primer lugar, los 31 escaños conseguidos por el PNV, y también los 22 obtenidos en segunda posición por EH Bildu. Unidas Podemos, que en las anteriores elecciones obtuvo 11 escaños, ve reducida su participación a solo 6 representantes

Aunque se ha llegado a plantear la posibilidad de que EH Bildu, Unidas Podemos y el PSOE sumen sus 38 escaños en total para desbancar al PNV, la dirigente autonómica de los socialistas vascos ya ha adelantado su negativa a pactar con la formación EH-Bildu. 

La "derrota sin paliativos" de Unidas Podemos

La valoración de los resultados de Unidas Podemos en las elecciones autonómicas vascas y gallegas es prácticamente unánime: se trata de un "fracaso", "unos resultados malos, muy malos" –en palabras del candidato gallego Tone Gómez-Reino–, y de "una derrota sin paliativos", según el propio secretario general de la formación, Pablo Iglesias.

Los números hablan por sí solos. Unidas Podemos pasa de tener 11 escaños a tener solo seis en el Parlamento vasco, y desaparece por completo del arco político en Galicia, donde en 2016 la formación En Marea (que aglutinaba a Podemos, Anova, Esquerda Unida y Equo Galicia) llegó a tener 14 representantes. La pérdida de votos para la formación morada en Galicia se cifra en 200.000.

"Perdemos buena parte de nuestra representación en el Parlamento Vasco y quedamos fuera del Parlamento de Galicia", admite Iglesias en un tuit, en el que también reconoce la necesidad de "hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores".

Otra lectura derivada de estos pobres resultados es que Unidas Podemos no ha sabido rentabilizar su presencia en el Gobierno central de cara a estos comicios regionales. Lo cierto es que ni la participación del actual vicepresidente Iglesias en algunos mítines ni el apoyo explícito de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a la candidata Miren Gorrotxategi en el País Vasco han servido para evitar el desplome de la formación morada.

David Romero