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La UE intenta acordar por cuarto día un ambicioso plan de ayuda por el covid-19 ante la oposición de los 'frugales'

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El debate enfrenta a 22 países, incluidos Alemania, Francia, Italia y España, partidarios de un plan más ambicioso; con los autodenominados 'frugales' y Finlandia, que apuestan por la condicionalidad de las ayudas.

Los 27 jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Unión Europea (UE) continuarán a partir de las 16.00 horas de este lunes con las negociaciones maratonianas que arrancaron este jueves y que este domingo entraban en pausa sin un acuerdo sobre la cuantía y la modalidad de las ayudas que cada país recibirá para afrontar la crisis económica derivada de la sanitaria originada por la expansión de la pandemia de coronavirus, que se ha cebado, sobre todo, con los países del sur, como Italia, España y Francia, los más turísticos.

Dos posturas encontradas

En la mesa de negociación chocan dos posturas. La primera, heredera de la austeridad que siguió a la crisis económica de 2008, aboga por que las ayudas se concedan en forma de préstamos que han de ser devueltos. Además, también exigen condiciones para concederlas, como un recorte del gasto público y reformas en materias como las pensiones.

La segunda posición aboga por la solidaridad entre los países de la UE. En este caso, la gran mayoría del dinero se transferiría a modo de donaciones, es decir, a fondo perdido. Asimismo, las condiciones para su recepción serían menos draconianas.

¿Qué países integran cada grupo?

Los dos grupos tienen un tamaño y una importancia desigual en el seno del eurogrupo, aunque la exigencia de unanimidad para llegar a un acuerdo en esta materia equilibra las fuerzas.

La fracción más numerosa está integrada por 22 estados, entre los que se encuentran los mayores y más poblados: Alemania, Francia, Italia y España. Su apuesta inicial, expresada por la Comisión Europea, era de 750.000 millones de euros, de los que 500.000 serían transferencias a fondo perdido.

Enfrente se encuentran cinco países: los autodenominados 'frugales' (Austria, Países Bajos, Dinamarca y Suecia) y Finlandia, que son contribuyentes netos a la UE (aportan a sus presupuestos comunitarios más de lo que reciben).

El presidente italiano, Giuseppe Conte, ha resumido la marcha de la negociaciones con una publicación de Twitter acompañada de una foto en la que aparece junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el presidente español, Pedro Sánchez: "De una parte, la gran mayoría de los países —incluidos los más grandes, Alemania, Francia, España e Italia— que defienden las instituciones europeas y el proyecto europeo y, de la otra, unos pocos países, llamados 'frugales'", escribía Conte.

¿En qué punto están las negociaciones?

Por de pronto, el grupo de los 22 no quieren oír hablar de bajar de los 400.000 millones de euros en transferencias, mientras que los otros cinco exigen que la cifra no sea superior a 350.000 millones de euros.

Así las cosas, el punto de acuerdo podría encontrarse en torno a los 390.000 millones, lejos de la primera propuesta del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de 500.000 millones, e incluso de la segunda, de 450.000 millones. Además, habría otra partida de 250.000 millones en préstamos que podría aumentar a medida que se reduce la de transferencias.

El Banco Central Europeo apuesta por el plan ambicioso

Las negociaciones están siendo muy tensas. Tanto es así, que incluso la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, se ha posicionado. "Es mejor acordar un fondo ambicioso, aunque lleve un poco más de tiempo. Espero que los líderes pacten algo que sea ambicioso, en la línea de lo propuesto por la Comisión Europea, en lugar de algo rápido", afirmó la tarde de este domingo, recoge Reuters.

Lagarde ya se expresó a favor de esta opción el pasado jueves, antes de que comenzaran las negociaciones. "Mi opinión es la de que un gran número de líderes son perfectamente conscientes de la importancia de no perder el tiempo y de ser capaz de señalar a los europeos, a los inversores y al mundo que hay un nivel de consenso y una determinación para invertir juntos, recuperarse juntos y ayudarse unos a otros, lo que se demostrará con un buen acuerdo, un ambicioso acuerdo, que debería llegar relativamente pronto", declaró.

El veto sobre la mesa

Además del monto y de la modalidad, los 27 deben concretar el sistema de vigilancia de las ayudas. Países Bajos, el país más renuente a la concesión de ayudas a fondo perdido, viene exigiendo la capacidad de vetar el desembolso de los fondos de recuperación, de tal forma que un solo estado pueda frenar las transferencias aprobadas por Bruselas.

Así lo propuso el sábado Charles Michel, que puso sobre la mesa la posibilidad de un mecanismo de emergencia por el que cualquier país podría bloquear el desembolso elevando sus dudas sobre las reformas exigidas para recibir las ayudas al Ecofin (foro de los ministros de Economía y Finanzas) o el Consejo Europeo.

La reconstrucción de Europa

La crisis del coronavirus ha frenado la economía de los países europeos. Por un lado, la actividad económica se ha visto drásticamente reducida durante los meses de confinamiento, incluido el sector turístico, clave para algunos de los países más afectados por la pandemia, como Francia, Italia o España.

Además, ha obligado a los Estados a aumentar sensiblemente su gasto para reforzar los sistemas de protección de trabajadores y colectivos vulnerables, así como para sostener y dar liquidez a empresas. El resultado es que la deuda pública y el déficit se van a disparar en 2020. Por ejemplo, se estima que España alcance el 120 % de su PIB de deuda y el 10 % de desequilibrio en sus cuentas.

"Los Estados del norte no quieren perder sus privilegios"

Javier Couso, analista y exdiputado del Parlamento Europeo, sostiene que en los países del sur del continente "se trabaja mucho más que en los del norte", ante acusaciones sobre una aparente inactividad laboral premeditada en naciones como España e Italia. "Lo que pasa es que [los Estados del norte] no quieren perder sus privilegios", acota. 

En ese tono, Couso se refiere al término de "países frugales", usado para llamar a los territorios europeos más austeros. "No son frugales, eso es una guerra psicológica para que nosotros parezcamos la gente que despilfarra", define. Asimismo, el entrevistado asevera: "Ellos son tacaños, y fruto de una economía que solo sobrevive gracias a su músculo financiero".

Para concluir, repasa que la pandemia produjo una crisis económica en toda la región europea. Así, los países del sur se ven fuertemente dañados por la paralización de "la industria, la agricultura y el sector primario, como la pesca". Al respecto, recuerda lo sucedido en la crisis del 2008: "Nos vimos desabastecidos por parte de una entidad a la que pertenecemos, en la cual cedimos soberanía, incluso la moneda, y no recibimos más que 'varapalos' y el empobrecimiento de nuestra población".    

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