"No conozco el sol hace dos meses y medio. No sé si es de día o de noche, más que por los cambios de guardia", se escucha al otro lado del teléfono. El dueño de esa voz abatida, invadida por la depresión, es Damián Nevi (39), preso desde fines de mayo por una presunta estafa en la compra de mascarillas sanitarias para la Ciudad de Buenos Aires y, también, denunciado por posibles irregularidades en la adquisición de respiradores para la provincia homónima.
"Estoy solo, acá paso las 24 horas desde el momento en que me detuvieron. Es insalubre", se queja el empresario, privado de su libertad en la Comisaría Comunal 12, del barrio porteño de Saavedra. Por el momento, transita sus días en "una celda, tipo buzón, de tres por tres", acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que engañó al Estado.
Para la Justicia argentina, el implicado cuenta con recursos económicos suficientes para fugarse, y por ello determinó su reclusión preventiva mientras avanza la investigación. Para Nevi, todo es una gran mentira, y el único estafado es él mismo: "Tienen retenidas mis cuentas, no soy una persona de posición económica muy buena. Soy de clase media, media alta, porque me estaba yendo mejor este año".

El entrevistado es padre de dos chicos, y su compañera está embarazada. Antes de caer en la comisaría, vivía en la localidad de Pontevedra. Dice que llevaba "una vida normal, tranquila". Según su autopresentación, se dedicaba a "la venta de insumos de salud hace más de cinco años", pero estuvo metido en el rubro sanitario cerca de una década. "Me formé para esto. Los señores que me acusan no sé si tienen la formación", arremete.
Más allá del intento por limpiar su nombre, el acusado sigue ahí, encerrado. Y si las denuncias son ciertas, significaría que atravesó la famosa 'grieta' argentina, salpicando al macrismo y kirchnerismo por igual, y dejando a ambas administraciones en ridículo por las fallidas compras de insumos sanitarios durante la pandemia. Sin embargo, tanto Nevi, como los gobiernos involucrados, niegan haberse contactado directamente para estas compras polémicas. Entonces, ¿qué pasó?
Las mascarillas que no llegaron
El Gobierno de la Ciudad, dirigido por Horacio Rodríguez Larreta, un fiel aliado del expresidente Mauricio Macri, lanzó una orden de compra de 5 millones de 'barbijos' —mascarillas— a la empresa E-ZAY, para afrontar la pandemia. En paralelo, esa firma privada contrató a Nevi, a cargo de concretar la importación desde China. Sin embargo, la transacción desde Asia finalmente no se logró, y el sospechoso —según relata desde su reclusión— tuvo que acudir a otra empresa importadora local, aumentando la cantidad de intermediarios.
Así, sostiene que se contactó con un grupo de la jurisdicción argentina de Ensenada, pero no hay registros legales de ello. También afirma que no estaba enterado de que los barbijos tenían a la ciudad como destino final, y añade que E-ZAY le pedía 1,5 millones de unidades, es decir, menos de la mitad, aunque tampoco los tenía.
De hecho, habría pactado con este nuevo grupo importador la compra de 600.000, y luego vería de dónde sacar el resto. Según el curioso relato de Nevi, la gente de Ensenada incumplió su palabra y le terminó vendiendo las mascarillas a otro comprador, que ofrecía mejor paga. De una u otra forma, el entrevistado no entregó la mercadería pactada —nunca la tuvo—, pero ya había recibido una cuantiosa suma en su cuenta bancaria: 60,5 millones de pesos (casi 840.000 dólares al valor oficial).
Entre tanto, E-ZAY, la empresa contratada por el Ejecutivo citadino, demandó a Nevi ante la Justicia. En la charla con RT, el detenido afirma que les ofreció regresar la suma, pero el dinero había quedado retenido en el banco, supuestamente, por falta de papeles. También critica que esa firma tenía menos de tres meses de existencia al momento de recibir la orden de compra, "cuando se exige un mínimo de diez años de actividad en el rubro" para cerrar convenios con la ciudad.
Por el momento, el Gobierno capitalino se negó a dar comentarios, pero desde el Ministerio de Salud porteño le aseguran a este medio que el caso no los toca directamente. En principio, su reclamo es con E-ZAY, y no con Nevi.
La compra fallida de 200 respiradores
La Provincia de Buenos Aires, gobernada por el kirchnerista Axel Kicillof, usó fondos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para comprar respiradores, de vital importancia en la emergencia sanitaria. Este dato fue confirmado a RT por el propio Ministerio de Salud provincial.
Así, se contrató a la empresa Aeromedical para hacer la operación, y este grupo privado subcontrató a Nevi para hacer la importación, pero los respiradores no aparecieron. Por su parte, el Gobierno peronista está reclamando hacer uso del seguro de caución contemplado en el contrato, aunque la aseguradora presentó un recurso y la devolución del dinero se dilató. ¿De cuánto estamos hablando?: "El equivalente a un millón de dólares", responden desde el Ministerio a este medio.

Además, el equipo oficial de abogados está analizando la situación para lanzar una denuncia penal contra Aeromedical: "Nos vamos a presentar, como querellantes o damnificados", avisan. ¿Y Nevi? "No firmamos un convenio con esta persona. Cómo operó la empresa con él, es problema de ellos", aclaran.
Desde la comisaría, el principal involucrado parece tener una justificación para todo. Según cuenta, nunca pudo cobrar el dinero que le giró esta empresa: "El cheque estaba rechazado, entonces se cayó la operación". Luego, Aeromedical le habría transferido más de 68 millones de pesos (casi 950.000 dólares), y Nevi debía buscar un nuevo proveedor para obtener esos 200 respiradores. Dice que inicialmente consiguió 90 desde China, con similares características, "de buena calidad", y que el resto llegaría un poco después. Sin embargo, nunca los pudo entregar a la Provincia.
Todo terminó con la empresa demandando a Nevi: "Me denunciaron porque no se pudieron contactar conmigo, pero estaba detenido [por el caso de las mascarillas], yo no tengo la culpa". E insiste: "Estoy seguro que si no me detenían, esos respiradores los recibían". Así, frente al reclamo judicial, el juzgado a cargo "retuvo la mercadería en la Aduana", repasa.
¿El abogado del diablo?
Entre tanto, la Justicia argentina debe determinar si el protagonista de esta historia es un estafador o, simplemente, alguien que incumplió su labor por una serie de hechos desafortunados. De una u otra forma, su caso demuestra que las licitaciones o adjudicaciones en ambos lados de la grieta política son, como mínimo, poco serias.
Con ese marco, el futuro de Nevi parece complicado: no suena convincente que se haya quedado con más de 128 millones de pesos (1,7 millones de dólares) por accidente, pero también es dudoso que un estafador cometa errores tan groseros, como dejar registros en cuentas bancarias tradicionales. Por su parte, en la última semana cambió de abogado: "Veía que están todos libres, menos yo", argumenta.
Su nuevo representante es Miguel Ángel Pierri, un hombre mediático, conocido por defender a 'los malos' en juicios de mucha repercusión. Ante nuestra consulta sobre la situación del implicado, este conocido letrado responde con cautela: "Recién me incorporo a la defensa, aún no tengo opinión".
Leandro Lutzky
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