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Ingenieros españoles consiguen convertir el calor volcánico en energía eléctrica con un pequeño dispositivo

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Investigadores de la Universidad de Navarra pusieron a la prueba su tecnología de generación termoeléctrica en las islas Canarias.
Ingenieros españoles consiguen convertir el calor volcánico en energía eléctrica con un pequeño dispositivo

Un grupo de ingenieros de la Universidad Pública de Navarra (España) ha creado un generador termoeléctrico que consideran completamente respetuoso con el medioambiente. El invento aprovecha el calor de los volcanes para extraer energía útil.

Uno de estos dispositivos, que mide un metro de alto, fue instalado a finales de agosto en el Parque Nacional de Timanfaya, en la isla canaria de Lanzarote, sobre una vasta anomalía geotérmica donde las temperaturas alcanzan hasta 500º C a solo dos metros de profundidad (en el área elegida rondan los 170º C).

Un artículo publicado este octubre en la revista Energy Conversion and Management recoge las propiedades físicas del entorno y de la propia instalación, cifrando en 682 megavatios la potencia anual que genera.

Los inventores ya habían comprobado que se trataba de una tecnología completamente viable tras instalar en diciembre pasado en otra isla del archipiélago, Tenerife, un pequeño prototipo junto al volcán Teide. El aparato demostró su eficiencia y proveyó una corriente de medio vatio que se pudo transmitir a más de 14 kilómetros, según reportó el equipo en otro artículo, publicado anteriormente.

Los dispositivos construidos en Navarra captan el flujo térmico proveniente del subsuelo para que atraviese varios módulos con intercambiadores de calor situados en la parte superior del generador. Estos módulos incluyen materiales superconductores y funcionan a base de cambios de fases, transformando en voltaje la diferencia de temperatura entre ambos lados.

A diferencia de los sistemas de producción de energía eléctrica convencionales, esta novedosa tecnología es capaz de generarla sin disponer de ninguna parte móvil, "lo que se traduce en un dispositivo mucho más compacto, totalmente silencioso, muy robusto y fiable", según explicó la universidad en un comunicado en septiembre. Eso hace que el aparato no precise de mantenimiento. Así, el primer prototipo funcionó durante más de ocho meses sin recibir asistencia alguna.

La potencia generada en Timanfaya equivale al consumo medio de 200 hogares españoles, calcularon los autores. También podría hacer completamente autónoma una estación de monitoreo vulcánico, algo que hace a esta tecnología muy útil para instalaciones situadas en remotos territorios con volcanes activos.

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