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El gran desfile militar de Corea del Norte se celebra semanas antes de las elecciones de EE.UU., ¿qué exhibirá Pionyang y con qué pretensión?

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Corea del Norte se está preparando para celebrar el 75.º aniversario de la fundación del Partido del Trabajo este 10 de octubre y ha generado las expectativas de convertirse en uno de los más emblemáticos de su historia.
El gran desfile militar de Corea del Norte se celebra semanas antes de las elecciones de EE.UU., ¿qué exhibirá Pionyang y con qué pretensión?

Corea del Norte se encuentra a un día de celebrar el 75.º aniversario de la fundación del Partido del Trabajo con un gran desfile militar, que ha generado expectativas de convertirse en uno de los más emblemáticos de su historia. El evento ha provocado inquietud sobre los objetivos que podría perseguir Pionyang ese día.

A pesar de que el país se ha visto afectado por la pandemia del coronavirus que afectó a su comercio con China, los desastres naturales y los problemas económicos generados a consecuencia de las sanciones estadounidenses, se espera que Kim aproveche la celebración para hacer una demostración de su poder militar con la finalidad de reforzar la unidad interna y llamar la atención del país norteamericano, recoge AP.

"La población está considerablemente cansada y su economía está en problemas", afirmó Nam Sung-wook, profesor de la Universidad de Corea en Corea del Sur, "por eso Kim Jong-un querría movilizar a la gente y enfatizar una política de autosuficiencia para sofocar sus quejas y atraer su lealtad". El experto aseguró que "para hacerlo, necesitaría nuevas armas, armas poderosas que enviarían un mensaje al mundo entero".

Asimismo, BBC reportó que estas paradas no solo buscan hacer demostraciones ostentosas del poder militar, sino que también se utilizan para provocar, convirtiéndose en una oportunidad perfecta para lucir nuevo armamento o cohetes "a pesar de estar bajo estrictas sanciones económicas".

¿Corea del Norte contra EE.UU?

Después de la celebración de primera cumbre entre ambos países, que tuvo lugar en Singapur en 2018, el país asiático no mostró ningún misil balístico en sus desfiles, mientras que en los eventos de los años 2012 y 2017, Kim exhibió sus misiles balísticos intercontinentales en un contexto de tensión creciente con Estados Unidos.

Sin embargo, las conversaciones entre las dos naciones se interrumpieron sin llegar a un acuerdo el pasado febrero y el líder norcoreano prometió fortalecer su disuasión nuclear y lograr un "avance frontal" contra la presión económica liderada por el país estadounidense. Además, este lunes surgieron reportes sobre el traslado de un misil balístico intercontinental detectado en una planta automotriz ubicada a las afueras de Pionyang, artefacto que podría convertirse en la estrella del evento de este sábado.

Frente a estos acontecimientos y teniendo en cuenta que la celebración del aniversario de la fundación del partido gobernante se producirá pocas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses, ¿querrá Corea del Norte aprovechar la ocasión y demostrar sus capacidades contra el país norteamericano?

"Corea del Norte está lidiando con una situación interna muy complicada y frágil", aseveró Sue Mi Terry, investigadora principal para Corea del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Estados Unidos. "Por eso es doblemente más importante que muestre fuerza y ​​desafío, a nivel nacional e internacional. No querrán parecer débiles o vulnerables".

La experta agregó que Pionyang "históricamente", utilizó celebraciones "como el Día de la Fundación del Partido para mostrar nuevos sistemas de armas. Por estas razones, esperamos ver una nueva arma estratégica".

El desfile y sus objetivos

Mientras tanto, Lee Sang Yong, el editor jefe del portal surcoreano Daily NK que cubre temas relacionados con el vecino del norte, confirmó a BBC el pronóstico sobre las enormes dimensiones del desfile y precisó que unos 32.000 soldados fueron movilizados para participar en el evento. Además, unas recientes imágenes satelitales mostraron miles de tropas junto a vehículos militares reunidos en un aeródromo situado a las afueras de la capital en un aparente ensayo, lugar donde se llevaron a cabo los preparativos de los años anteriores. 

Asimismo, Lee Sang Yong también se mostró partidario de que existe una gran posibilidad de que Pionyang exhiba sus misiles. "Creo que es probable que veamos misiles balísticos intercontinentales o misiles balísticos lanzados desde submarinos [...] en el desfile esta vez", apuntó.  

El experto en Corea de la Universidad de Leeds, Adrian Foster-Carter, declaró que en el caso de que Pionyang exhiba su creciente arsenal de misiles de corto y mediano alcance, así como lanzadores de armas, estaría mandando un "mensaje muy claro".

"Quieren mostrar a Estados Unidos que su programa de misiles nucleares se está expandiendo y quieren advertir a Estados Unidos: 'Todavía estamos aquí. Seguimos siendo una amenaza'", aseguró Foster-Carter.

Por su parte, Jeongmin Kim, analista del portal estadounidense con sede en Seúl, NK News, comentó que no siempre el enfoque de las paradas organizadas por Pionyang van dirigidos al mundo exterior, sino que "especialmente para una dictadura hereditaria, tienen que demostrar constantemente su legitimidad para gobernar" y esta vez también tratará de demostrar a los ciudadanos, "con desfiles deslumbrantes con lemas de propaganda edificantes" que el país sigue el rumbo correcto "a pesar de todo lo que ha estado sucediendo este año".

Las elecciones estadounidenses

Mientras tanto, Choi Moon Soon, el gobernador local de la provincia surcoreana de Gangwon —donde hace apenas tres años norcoreanos y surcoreanos compitieron juntos en los Juegos Olímpicos de Invierno— señaló que ve como una tarea muy complicada el reestablecimiento de la paz entre ambas naciones pero en cambio, afirmó que Kim Jong-un está vigilando de cerca las elecciones presidenciales de Estados Unidos para determinar su próximo movimiento.

Por su parte, AP citó a otros especialistas sobre el asunto que afirmaron que actualmente, Kim Jong-un no buscaría empeorar sus relaciones con EE.UU. debido a su presión económica, pero sí que podría intentar "impulsar su influencia" de cara a unas posibles nuevas negociaciones con este país, gane quien gane las elecciones.

"Kim está tratando de gestionar las relaciones con Estados Unidos para que no empeoren, pero no está en una posición ideal para hacer más que eso y emitir un nuevo mensaje externo hacia sus rivales en este momento", opinó Moon Seong Mook, un general de brigada retirado del Ejército surcoreano que participó en conversaciones militares intercoreanas.

Según Moon, Corea del Norte no haría presentaciones de cohetes que representarían una amenaza directa para el territorio estadounidense, teoría también respaldada por el profesor Nam. "Pensarían que disparar un misil ahora no los beneficiará porque quieren que Trump sea reelegido", dijo Nam. "Pero después de las elecciones, ya sea Trump o Biden, querrían enviar un mensaje: 'No me olvides. Necesitamos su sincera atención y una cumbre'".

Lee Sung-yoon, profesor de Estudios Coreanos en la Escuela Fletcher de la Universidad de Tufts en Boston (EE.UU.), señaló por su parte, que ve posible que Kim volviera a intentar reanudar las pruebas de misiles.

"Con una prueba de misiles balísticos intercontinentales, Kim puede restablecer la tabla a su favor y aumentar su valor internacional neto, que se mide completamente en capacidad de amenaza y posibilidad concomitante de diplomacia, frente a Trump y Biden", declaró Lee. 

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