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Muere por un disparo en la cabeza de un caza F-16 y su familia recibe una indemnización millonaria de la Fuerza Aérea de EE.UU.

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El incidente se produjo cuando un aprendiz de piloto confundió el vehículo en tierra de la víctima con el objetivo y abrió fuego siguiendo las indicaciones de su instructor.
Muere por un disparo en la cabeza de un caza F-16 y su familia recibe una indemnización millonaria de la Fuerza Aérea de EE.UU.

La familia de un contratista civil que murió ametrallado accidentalmente por un aprendiz de piloto a bordo de un caza F-16 será compensada con una suma millonaria tras ganar una demanda por homicidio culposo contra la Fuerza Aérea de EE.UU., según la sentencia judicial dictada esta semana.

El fatídico incidente tuvo lugar la noche del 31 de enero de 2017, cuando Charles Holbrook se encontraba realizando un trabajo para la compañía Sensors Unlimited. El mismo se llevaba a cabo en un área de observación durante un ejercicio de entrenamiento de armas con municiones reales en la Base Aérea Holloman, en el estado de Nuevo México.

El hombre de 53 años fue alcanzado en la cabeza por una bala de 20 mm cuando el piloto confundió accidentalmente su auto con el objetivo y abrió fuego siguiendo las indicaciones de su instructor, quien tampoco se percató de la equivocación. Pese a que el hombre recibió primeros auxilios, murió poco después en el hospital.

La esposa del difunto, Belen Holbrook, presentó a finales de 2018 una demanda en nombre de su familia contra la Fuerza Aérea solicitando una indemnización de cerca de 25 millones de dólares por daños y perjuicios. Después de meses de litigio, un tribunal dictaminó un acuerdo por una cifra menor no revelada durante una audiencia celebrada este miércoles.

La abogada de la familia, Randi McGinn, confirmó al portal Military.com que los demandantes accedieron a recibir una suma inferior a la solicitada, que de todas formas es "suficiente" como para que vivan tranquilos el resto de sus vidas.

El área de observación donde estaba Holbrook así como el objetivo de disparo contenían una línea de vehículos estacionados. "Desde el aire y por la noche, el punto de observación para el personal de tierra se veía igual que el objetivo", recogen los registros judiciales.

A eso se le suma el error humano y la poca experiencia del aprendiz, que apretó el gatillo y envió 155 rondas de munición directo contra el personal en tierra, lo que hizo explotar un vehículo de alquiler y acabó con la vida de Holbrook.

La Fuerza Aérea finalmente aceptó la responsabilidad de las acciones del piloto y su entrenador.

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