Brutal muerte de un afrobrasileño provoca masivas protestas en Brasil, pero el Gobierno dice que "el racismo aquí no existe, lo quieren importar"

El presidente del país, Jair Bolsonaro, envió a "la basura" a los que "incitan al pueblo a la discordia".

Protestas multitudinarias se producen en Brasil después de que un hombre falleciera el 19 de noviembre por la brutal golpiza de dos agentes de seguridad cerca de un supermercado de la cadena Carrefour en Porto Alegre.

Más de 1.000 manifestantes acudieron este viernes al establecimiento en cuestión, exigiendo justicia para el fallecido, identificado como Joao Alberto Silveira Freitas, y culpando a la cadena de su muerte. Durante esta protesta, rompieron las ventanas del negocio y atacaron vehículos de reparto en su aparcamiento, recoge Reuters, añadiendo que la Policía usó gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes.

En Sao Paulo, participantes en la protesta atacaron al supermercado local de Carrefour con piedras, irrumpieron en el edificio y arrojaron productos de los estantes.

En la capital del país, decenas de personas entraron en un supermercado este viernes, correando "¡Las vidas negras importan!" y alentando a boicotear la cadena, informa AP. En Río de Janeiro, aproximadamente 200 manifestantes se reunieron cerca de una tienda de la cadena para expresar su rechazo por lo ocurrido en Porto Alegre.

Reacción de Bolsonaro

En el contexto de las manifestaciones, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, envió a "la basura" a las personas que "incitan al pueblo a la discordia, fabricando y promoviendo conflictos".

"Brasil tiene una cultura diversa, única entre las naciones. […] Blancos, negros, pardos e indios componen el cuerpo y el espíritu de un pueblo rico y maravilloso", escribió el mandatario en su cuenta de Twitter, agregando que, no obstante, "hay quienes quieren destruirlo, y poner en su lugar el conflicto, el resentimiento, el odio y la división entre clases, siempre enmascarados como 'lucha por la igualdad' o 'justicia social', todo en busca del poder".

Bolsonaro afirmó que "hay varios intereses en crear tensiones" en la sociedad, ya que "un pueblo unido es un pueblo soberano, un pueblo dividido es un pueblo vulnerable" y "las personas vulnerables son más fáciles de controlar". "Como hombre y como presidente, soy daltónico: todos tienen el mismo color", declaró a continuación. "Los que incitan al pueblo a la discordia, fabricando y promoviendo conflictos, atacan no solo a la nación, sino a nuestra propia historia. Quien predica esto está en el lugar equivocado. ¡Tu lugar está en la basura!", concluyó.

Mientras tanto, el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao, afirmó que, en su opinión, "no hay racismo en Brasil". "Esto es lo que quieren importar aquí, en Brasil. Esto no existe aquí", declaró este viernes.

Inmovilizado y golpeado por agentes de seguridad

Durante la agresión, que fue grabada por testigos, se observa que Freitas fue inmovilizado por uno de los agentes, mientras el otro le propinaba múltiples golpes en la cara hasta que la sangre se esparció por todo el lugar.

Los paramédicos del Servicio Móvil de Atención de Emergencias (Samu) acudieron al lugar, pero la víctima no resistió y murió en el acto. La autopsia confirmó que falleció por asfixia. Mientras, los dos atacantes fueron arrestados de forma preventiva. Hasta el momento, solo se conoce que la golpiza empezó tras un desacuerdo entre la víctima y un empleado del supermercado, quien llamó a seguridad.

La cadena de supermercados Carrefour lamentó lo ocurrido y anunció que romperá nexos con la empresa encargada de la seguridad del establecimiento.

A su vez, el sociólogo y especialista en política y relaciones internacionales, Rafael Castillo, opina que el rechazo de Bolsonaro a reconocer el problema solo prolonga la tensión.