Un estadounidense que entre 2018 y 2019 pasó 41 meses en la cárcel por un fraude fiscal de 2,9 millones de dólares, continuó cometiendo ese tipo de delito mientras estaba preso con la ayuda de un celular que consiguió de manera ilícita en el centro penitenciario, informa The New York Times con referencia a las autoridades.
Abdel Soliman, originario de Egipto pero naturalizado en EE.UU., estaba recluido en la Penitenciaría de Lewisburg, en Pensilvania, cuando realizó las declaraciones de impuestos para varios clientes, desviando más de 470.000 dólares en reembolsos a cuentas que él controlaba.
El acusado, de 54 años, fue arrestado este lunes por cargos federales de fraude electrónico y conspiración, pero pocos días después salió bajo fianza de 600.000 dólares tras afirmar en una audiencia que las acusaciones contra él "son una tontería" y "no son ciertas". Soliman aseveró que nunca tuvo un teléfono celular mientras estuvo en prisión, y agregó que la declaración jurada de arresto se basó en el testimonio de otro prisionero que solicitó la liberación anticipada y el confinamiento domiciliario.
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