Los inclementes vientos que caracterizan la zona del aeropuerto de Bilbao, en España, ponen a prueba la destreza de los pilotos que allí aterrizan en medio de los bandeos que las duras ráfagas provocan en sus aeronaves.
Fernando Ausín es uno de los que en esas circunstancias deben tomar el mando en la cabina. Lo ha hecho ya antes, pero el aterrizaje de hoy no era uno cualquiera para él: en 1972, su padre, Carlos, también piloto, sufrió en Bilbao un accidente bajo condiciones climáticas similares, que lo dejó en silla de ruedas.
Esta vez, al aproximarse al aeropuerto, las turbulencias complican igualmente el aterrizaje. No obstante, y a pesar del mal recuerdo que le impone el calendario, Fernando mantiene la calma y resuelve con pericia el descenso.
Año tras año, la familia de Carlos recuerda el trágico desastre. Rosalía Cantero, quien fue su esposa, cuenta cómo su marido salió a primera hora de la mañana para emprender un vuelo corto de ida y vuelta. Ella lo esperaba para comer, pero nada resultó según lo previsto.
Al tocar tierra, el avión de Carlos sufrió el embate de los vientos y se produjo un accidente que le dejó graves secuelas en las piernas. El experimentado piloto, sin embargo, fue capaz de rehacer su vida con mucha naturalidad y fortaleza.
"Enseguida lo aceptó y le dio mucha normalidad a su vida y a todos nosotros", dice Rosalía a RT en un video que rinde homenaje a su marido.
Cuentan en casa de los Ausín que cuando Carlos se enteró de que su hijo quería ser piloto, dijo que aquella había sido la ilusión de su vida. Vivió hasta los 87 años de edad.
Hay múltiples imágenes de aterrizajes en Bilbao que muestran por qué es un aeropuerto complicado. Su orografía y las fuertes turbulencias suelen poner a prueba a la tripulación.
Ramón Vallés, piloto de la compañía aérea Iberia, puede dar cuenta de ello: "He vivido días en Bilbao en los que simplemente hay que luchar contra el viento (...), contra la variable del viento en su dirección e intensidad".
Todos los días hay numerosos vuelos a todo el país, pero los que tienen Bilbao por destino, en particular si hay mal tiempo, generan en los pilotos cierta inquietud.
En el mundo de la aviación se dice que siempre hay un día de trabajo por el que te ganas el sueldo de todo el año, y no es extraño que eso ocurra al llegar a ese aeropuerto.
"[A Carlos] le gustaba mucho su profesión y debió sufrir mucho cuando tuvo que dejarla", recuerda Rosalía con nostalgia.
"Creo que se merecía este homenaje. Este homenaje y mucho más", se enorgullece Fernando.