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La Policía brasileña y el Vaticano investigan en Brasil a un arzobispo por presuntos abusos sexuales

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En entrevistas individuales, y según denuncian las víctimas, el prelado comenzaba por pedirles a los jóvenes seminaristas detalles personales e íntimos, como su orientación sexual, la masturbación e, incluso, acerca de las medidas de sus genitales.
La Policía brasileña y el Vaticano investigan en Brasil a un arzobispo por presuntos abusos sexuales

La Policía brasileña y el Vaticano investigan a Alberto Taveira Correa, arzobispo católico, por el presunto acoso y abuso sexual de cuatro exalumnos del Seminario São Pio X, en la región metropolitana de Belém, al norte de Brasil. 

Según un reportaje realizado por el programa 'Fantástico' del canal de televisión brasileño Globo, y transmitido este domingo, el arzobispo habría perpetrado en su propia casa repetidos delitos sexuales contra monaguillos de edades comprendidas entre 15 y 18 años.  

A finales de 2017 y en 2018, las víctimas denunciaron esos hechos ante otros dos sacerdotes de Belém, quienes en junio de 2019 examinaron los testimonios de los cuatro exseminaristas y escribieron una carta a José Azcona, obispo emérito de Marajó, conocido por su lucha contra el abuso sexual y la explotación de niños y adolescentes. Finalmente, en agosto del 2019, los exmonagillos presentaron una denuncia formal ante la Policía Civil y el Ministerio Público de Pará.

Más tarde, a finales de octubre y a lo largo de noviembre de 2019, reporteros del canal televisivo mantuvieron entrevistas privadas con las victimas, que relataron sus encuentros con Alberto Taveira Correa, ocurridos entre 2010 y 2014. Según afirmaron, esos encuentros se llevaban a cabo en tres sitios diferentes de la casa arzobispal: en la capilla, en la sala de estar y en el despacho. En el primer lugar, las conversaciones versaban sobre la vocación religiosa, mientras las del segundo se enfocaban en la familia, pero luego, en la oficina del religioso, giraban en torno a detalles personales e íntimos, como orientación sexual, masturbación e, incluso, acerca de las medidas de los genitales de los aspirantes a sacerdotes. 

"Cuando me tocó en mi parte íntima, dijo que era normal, algo del hombre. Pero, así, yo no veía malicia, porque confiaba mucho, porque él era una autoridad, y yo no tenía experiencia. Pero eso se fue volviendo permanente y más agresivo. Ya al recibirme en la puerta me empezaba a golpear", indicó un exseminarista identificado como 'Z' para preservar su anonimato. "Conmigo fueron dos años, en promedio cada tres meses", añadió.

"En mi caso, hubo un momento en que él mismo me bajó los pantalones, porque yo estaba perplejo, conmovido y también rezando", aseveró 'X', una segunda víctima. "Yo [me desnudé] primero. Luego él. Eran oraciones para sanar, inclinarse, abrazarse, y él se acostó en la cama y… se complicó", agregó.

Según el reportaje, un representante del Vaticano viajó a Belém, aproximadamente un año después de que la Iglesia recibiera las denuncias, para investigarlas. Allí escuchó a los exseminaristas y a los sacerdotes que siguieron el caso, tras lo cual se reunió con el arzobispo Alberto Taveira.

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