La empresa aeroespacial Blue Origin, propiedad del fundador de Amazon, Jeff Bezos, planea modificar el sistema de su cohete suborbital reutilizable New Shepard para un proyecto conjunto con la NASA cuyo objetivo será simular la gravedad de la superficie lunar, que equivale aproximadamente a una sexta parte de la gravedad terrestre.
Los impulsores de la iniciativa quieren lograr que "el vehículo use su sistema de control de reacción para impartir una rotación a la cápsula" y, como resultado, toda la cápsula "actuará como una gran centrifugadora para crear entornos de gravedad artificial para las cargas útiles en el interior", explicó la agencia espacial estadounidense.
"Uno de los desafíos constantes de vivir y trabajar en el espacio es la gravedad reducida. Muchos sistemas diseñados para su uso en la Tierra simplemente no funcionan igual en otros lugares", señaló Christopher Baker, ejecutivo del programa Flight Opportunities en la sede de la NASA en Washington.
No es que aún no haya formas de simular la gravedad lunar, pero la forma en que New Shepard implementará su sistema proporcionará una mayor duración y una mayor capacidad de carga útil. La NASA señala que el primer vuelo de prueba de esta nueva capacidad tendrá como objetivo generar 11 rotaciones por minuto durante la fase de caída libre del vuelo para proporcionar más de dos minutos de gravedad lunar continua.
Se prevé que las nuevas capacidades de prueba de gravedad lunar estén disponibles a finales de 2022 y ayuden a lograr los objetivos del programa Artemis, destinado a enviar una misión tripulada a la Luna en 2024 en la que por primera vez habrá una mujer.
"La humanidad ha estado soñando con la gravedad artificial desde los primeros días de los vuelos espaciales. Es emocionante asociarnos con la NASA para crear esta capacidad única en su tipo para explorar la ciencia y la tecnología que necesitaremos para la futura exploración espacial humana", declaró Erika Wagner, directora de cargas útiles de New Shepard en Blue Origin.


