Fiestas clandestinas y aglomeraciones en un fin de semana de rígidas medidas para frenar la pandemia en Brasil

En Sao Paulo y Río de Janeiro se decretó el viernes un feriado de diez días para disminuir los desplazamientos.

Fiestas clandestinas, bañistas paseándose por la playa, aglomeraciones y restaurantes abiertos. Están han sido las imágenes en ciudades como Sao Paulo o Río de Janeiro durante un fin de semana de rígidas medidas impuestas para frenar el rápido avance del coronavirus y descongestionar los hospitales. 

En ambas ciudades, con una tasa de ocupación de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del 90 %, se decretó el viernes un feriado de diez días para disminuir los desplazamientos. En Río de Janeiro, la Secretaría Municipal de Orden Público prohibió una fiesta con más de 2.000 personas.

"Nada mejor que una piscina, bebida helada y amigos reunidos", rezaba el cartel de otra fiesta electrónica en una piscina con 300 personas en Taquara, la zona oeste de la ciudad. En un video, se ve a la gente en bañador, bebiendo y hablando tranquilamente sin mascarilla. 

Además, las autoridades pusieron un total de 60 multas a bares, restaurantes y vendedores ambulantes y cerraron una veintena de establecimientos.

En Sao Paulo, se realizaron otras cuatro fiestas clandestinas con más de 300 personas y, por otro lado, la Policía inspeccionó 298 establecimientos.

En los últimos siete días, el promedio nacional se estima en 2.400 decesos. Desde el comienzo de la pandemia, el gigante latinoamericano ya ha dejado 312.206 muertos y más de 12,5 millones de casos