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¿Cómo se descubrió un desastre medioambiental frente a la costa de California después de 70 años y qué impacto tiene ahora?

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Investigadores encontraron en el fondo del océano, entre la ciudad de Long Beach y la isla Santa Catalina, decenas de barriles de dicloro difenil tricloroetano (DDT), un compuesto organoclorado principal de los insecticidas, prohibido hace décadas, que tras ser consumido por los animales marinos se acumula en los tejidos y la grasa, provocando enfermedades.
¿Cómo se descubrió un desastre medioambiental frente a la costa de California después de 70 años y qué impacto tiene ahora?

A solo 15 kilómetros de la costa de Los Ángeles se esconde un desastre medioambiental que lleva más de 70 años desarrollándose, poniendo en peligro la vida marina.

Durante una investigación de las filtraciones de metano, el científico de la Universidad de Santa Bárbara, David Valentine, descubrió en el fondo del océano, entre la ciudad de Long Beach y la isla Santa Catalina, decenas de barriles de dicloro difenil tricloroetano (DDT), un compuesto organoclorado principal de los insecticidas prohibido hace décadas, tras descubrirse que era tóxico. A pesar de que los barriles con la sustancia fueron vertidos entre los años 1940 y 1960, su existencia se hizo ampliamente conocida el pasado otoño, cuando Los Angeles Times publicó un artículo sobre su estudio. 

El descubrimiento de Valentine se remonta al 2011, cuando decidió por primera vez comprobar si los rumores sobre los barriles eran ciertos y en el 2013 realizó otro breve viaje al lugar. En total, utilizando un robot subacuático, halló unos 60 barriles. Además de filmar un video de los recipientes con fugas, su equipo pudo recoger muestras del fondo marino. Una de ellas registró una contaminación 40 veces superior a la más alta de la Lista del Superfondo –un programa para identificar y restaurar lugares contaminados con desperdicios peligrosos–, lo que indica que las toxinas de las profundidades siguen estando muy concentradas.

El investigador afirmó en una reciente entrevista a CBS News que "estuvo golpeando el tambor" durante años, hablando con varias agencias gubernamentales, tratando de conseguir algún interés, pero sin éxito. Sin embargo, cuando se publicó el reportaje de Los Angeles Times, el interés empezó a crecer a medida que aumentaba la protesta pública, lo que también ha ayudado finalmente a dar un impulso a la investigación para revelar el alcance de la contaminación.

Las investigaciones continúan 

Sin embargo, este vertedero en alta mar es uno de los muchos a lo largo de la costa del sur de California, ya que, durante décadas, esos residuos peligrosos se eliminaron de dos maneras. Una parte de la sustancia tóxica se vertía en los desagües pluviales y en el sistema de alcantarillado, que luego se bombeaba al mar a través de tuberías de desagüe. Mientras, el resto de los residuos se vertieron en barriles, que se cargaron en barcazas y navegaron entre 15 y 25 kilómetros mar adentro hasta los vertederos de residuos de la isla Santa Catalina y luego se arrojaron al océano.

El Instituto Scripps de Oceanografía de San Diego realizó el pasado marzo una misión de dos semanas para inspeccionar unos 15 kilómetros del lecho marino profundo del océano. 

Eric Terrill, el líder del equipo de investigadores, reveló que habían detectado decenas de miles de objetos en el fondo marino y agregó que la cantidad de barriles parecía "abrumadora". La expedición ya está completa, pero los científicos aún están armando las piezas y esperan tener un informe final publicado a finales de este abril.

Impacto de los vertederos de DDT en el medio ambiente

Los vertederos de sustancias tóxicas ya causaron daños al medio ambiente. El DDT entra en la cadena alimenticia cuando es consumido desde el fondo del océano, contaminado por pequeños animales marinos, que a su vez son consumidos por peces pequeños, que a su vez son consumidos por peces más grandes y mamíferos marinos, como los lobos marinos. Con el tiempo, la sustancia se acumula en los tejidos y la grasa de los animales marinos, un proceso llamado 'bioacumulación'.

A día de hoy, hay carteles a lo largo de la costa del sur de California que advierten a los pescadores de que no se debe consumir ciertos peces. Sin embargo, la contaminación por DDT no afecta a los bañistas.

Además, un descubrimiento reciente del Centro de Mamíferos Marinos de Sausalito reveló que las sustancias contaminantes como el DDT y los bifenilos policlorados (PCB) podrían causar cáncer a los lobos marinos. 

Tras recopilar los datos de los últimos 30 años sobre estos animales, el equipo encontró una estadística alarmante: el 25% de los lobos marinos adultos padecen cáncer. En todos los casos de cáncer, los animales tenían niveles elevados de DDT y PCB en la grasa. Según los científicos, los contaminantes podían debilitar su sistema inmunológico.

La veterinaria principal del centro, Cara Field, declaró a CBS News que la cantidad de especímenes con cáncer es "extremadamente alarmante" y "sin precedentes en la vida silvestre" y reveló que el año pasado la organización tuvo que sacrificar a 29 lobos marinos debido a la enfermedad.

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