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Traduciendo 'Guerra y Paz' de Tolstói: así es la colosal tarea de llevar al español los clásicos rusos

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Joaquín Fernández-Valdés ha dedicado cuatro años de trabajo a la traducción de una de las obras cumbres de la literatura universal.
Traduciendo 'Guerra y Paz' de Tolstói: así es la colosal tarea de llevar al español los clásicos rusos

Acaba de ver la luz una nueva traducción de la novela 'Guerra y paz', de León Tolstói, al español. No se trata de una más, sino de una grandísima inversión de tiempo para llevar a otro idioma, con todos sus matices, una de las obras más importantes de la literatura universal.

Desde que se publicó por entregas entre 1865 y 1869 tan solo ha habido tres o cuatro traducciones al español. La mayoría de los ejemplares que se pueden encontrar en las librerías son lo que se denomina como 'traducciones puente', es decir, están traducidas desde un segundo idioma, casi siempre del francés.

Ahora, Joaquín Fernández-Valdés, un traductor literario español, ha dedicado los últimos cuatro años a esta ingente tarea. Cuando la editorial Alba se puso en contacto con él y le hizo la propuesta, tras las dudas iniciales, aceptó. "Nunca se me habría ocurrido un proyecto de tal envergadura", cuenta.

El reto

Fernández-Valdés detalla que ya había trabajado con la Editorial Alba y publicado con ellos tres libros como traductor: "Ya nos conocíamos desde hacía unos años y trabajábamos muy a gusto juntos", relata.

La propuesta llegó de la mano de Luis Magrinyà, el editor de clásicos de la compañía, que estaba enfocado en la nueva traducción de grandes clásicos de la literatura universal, sobre todo del siglo XIX.

La nueva edición de la obra cumbre de León Tolstói, publicada en dos volúmenes, ha sido una empresa colosal. Su nuevo traductor cuenta que las dificultades se hallaban en todos los niveles: "Para empezar, por la extensión, con 1.700 páginas. Además, es un libro donde hay muchos elementos, se mezcla la ficción, la historia de los personajes, la filosofía… Y conceptos muy concretos de la historia rusa del siglo XIX, con muchísimo vocabulario específico, por ejemplo, del Ejército".

Pero traducir a Tolstói es un reto, no solamente por la importancia del encargo, sino por la dificultad de ser fiel a su estilo, sobre todo cuando sabes que "todo el mundo te va a mirar con lupa", cuenta Fernández-Valdés, para quien la labor ha sido "muy cansada, agotadora".

¿Por qué traducir lo que ya se ha traducido?

La editorial quería tener su propia traducción de esta catedral de la literatura rusa. Fernández-Valdés explica que la forma de traducir cambia a lo largo de los años y de la suya sostiene: "Ha pasado por mi filtro, por mí. He intentado que sea lo más cercana al original, al estilo de Tolstói, que sea muy fiel tanto en el contenido como en la forma".

Refiere que no significa que su trabajo sea único, sino que al final el traductor está recreando el texto en un idioma en el que no ha sido escrito: "Hay aspectos de la traducción que resalta en detrimento de otros, con cada párrafo estás tomando miles de decisiones". De este modo, su intención ha sido, además de ser muy fiel, ser "muy cuidadoso con los pequeños detalles".

"Ha pasado por mi filtro, por mí. He intentado que sea lo más cercana al original, al estilo de Tolstói"

La obra está plagada de un vocabulario extremadamente específico, detalles de la ropa, utillería, rangos militares, carruajes... un sinfín de elementos, que además de muy concretos, pertenecen a una época pasada, de hace más de 150 años, y que en ocasiones ya no son utilizados en la Rusia actual.

Para ello, el traductor ha utilizado como libros de cabecera bibliografía especializada en conceptos históricos de las novelas rusas del siglo XIX, además de contar con la ayuda de consultores nativos, de filólogos rusos.

¿Todas las traducciones son iguales?

Las traducciones son de vital importancia para poder acceder a prestigiosas obras escritas en otro idioma. La elección de la traducción, además, no es baladí en casos como el ruso. Fernández-Valdés recomienda en primer lugar fijarse en si se trata de una traducción directa o una traducción puente: "Si no es directa, ya no vale la pena que la compres", dice.

Además, recomienda tener en cuenta la calidad de la editorial, es decir, elegir una que ya se sepa que cuida especialmente las traducciones, las correcciones, las ediciones. Y, por supuesto, buscar información sobre el traductor.

Toda una vida dedicada al ruso

Joaquín Fernández Valdés cuenta que ha estado siempre "fascinado por Rusia", desde que era pequeño y estudiaba música en el conservatorio, concretamente piano, y ya apreciaba las composiciones rusas. Más adelante, comenzó a estudiar ruso en la escuela oficial de idiomas.

En la Universidad de Barcelona se graduó en Filología Eslava y completó sus estudios en la Universidad Estatal de Moscú. Durante ocho veranos ha participado en un seminario de traductores en Yásnia Poliana, la finca donde vivía el escritor: "Nos juntábamos allí y me ha ayudado a acercarme a Tolstói y a entenderlo", detalla.

Ahora, es profesor de traducción de ruso en la Universidad Autónoma de Barcelona. "Tengo 44 años, empecé a los 19, son muchos años de dedicación al ruso, a ir a Rusia, a leer mucho en ruso. Si te apasiona algo, le pones tiempo y ganas", resume.

Nuria López

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