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Por qué la escasez de vacunas contra el covid-19 pone en una encrucijada diplomática a un país de Suramérica

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Alarmado por la crisis sanitaria, hace amagos de acercase a Pekín para presionar a sus socios a facilitarle vacunas. Pero, ¿es factible romper con Taiwán?
Por qué la escasez de vacunas contra el covid-19 pone en una encrucijada diplomática a un país de Suramérica

El presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, se encuentra bajo presión. La cantidad de vacunas anticovid-19 conseguidas por la nación sudamericana desde febrero, cuando comenzó su plan sanitario, apenas alcanzó para inocular al 2,5 % de su población, cuando su objetivo es del 80 %. 

La ventaja de contar con una mayoría de diputados del Partido Colorado le permitió eludir en marzo un pedido de juicio político –el segundo de su gestión– por presunto mal manejo de la pandemia. La compra tardía de las vacunas era uno de los puntos más cuestionados en las protestas que se produjeron en la calle, antes y después de ese mal trago en el Congreso. 

En ese marco, la relación histórica que Paraguay mantiene con Taiwán desde 1957 está en riesgo, ya que China podría proveer a Asunción la cantidad de dosis que la décima economía de Sudamérica aún no consigue por otro lado.  

La amistad diplomática entre Asunción y Taipéi se inició en plena Guerra Fría. Tras caer derrotado en la guerra civil china en 1949, el Kuomintang, que bregaba por la 'China nacionalista' al mando de Kai-shek, se desplazó a Taiwán e instaló allí la República de China, aunque siguió reclamando la soberanía de todo el territorio chino. En cambio, las tropas comunistas comandadas por Mao Zedong, victoriosas, instalaron en el continente la República Popular China.  

Como la mayoría de los países, el entonces Gobierno del dictador paraguayo Alfredo Stroessner prefirió aliarse a la isla, que quedó bajo control del gobierno de Chiang. La postura de Paraguay se mantuvo en el tiempo, aún después de la apertura económica de la China comunista, que logró desplazar a Taiwán del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Para principios de los 80, las reformas del entonces líder comunista Deng Xiapoing habían logrado torcer el mapa geopolítico en favor de la China Popular, que estableció vínculos comerciales incluso con EE.UU.

En la actualidad, son solo 14 las naciones, además del Vaticano, que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. A lo largo de los años, Taipei ha destinado un importantísimo apoyo económico y financiero a Paraguay para mejoras en infraestructura, salud y vivienda, entre otros rubros. Es el único país de Sudamérica que mantiene esa posición.  

¿Qué hará Paraguay?

Ante la necesidad imperiosa de conseguir vacunas en cantidad, Paraguay ha quedado en medio del tenso enfrentamiento que protagonizan EE.UU. y China, que ha jugado un rol preponderante en América Latina respecto al acceso a la medicina que puede contener la propagación del coronavirus. 

El ministro de Relaciones Exteriores de Asunción, Euclides Acevedo, asomó la posibilidad de establecer relaciones con Pekín, ante el asedio de la crisis sanitaria por el coronavirus, y cuestionó la utilidad de los actuales vínculos diplomáticos para enfrentar la pandemia: "De qué nos sirve a nosotros la fraternidad o el abrazo que nos lleva al paro respiratorio si es que no nos dan [vacunas]", dijo en una entrevista televisiva, en la que aseguró que su país había sido "ingenuo" y que la nación "había perdido tiempo".

El problema es que para establecer alianzas plenas con China, Paraguay debería dejar de reconocer a Taiwán, tal como lo hicieron recientemente países como Panamá, El Salvador y República Dominicana. De momento, la estrategia de Asunción parece ser presionar a sus aliados para pedir ayuda en medio de la pandemia, sin dejar de lado la posibilidad de acercarse a Pekín.

"Creo que nuestros aliados estratégicos, tanto los EE.UU. como Taiwán, tendrían que respondernos", insistió Acevedo, tras recalcar que China "tiene mucho interés en vincularse" con Paraguay, ya que es un país latinoamericano que tiene una "condición geopolítica y estratégica que resulta apetecible para cualquiera". "Es un elemento de negociación que tenemos que manejar a nivel de Estado", apuntó.

¿Cambio de discurso?

Los amagos de Paraguay sobre establecer relaciones con China mantienen en alerta a EE.UU. Ya en marzo, cuando la administración de Abdo enfrentaba una crisis política por las protestas de calle que reclamaban la falta de vacunas, el mandatario suramericano recibió un espaldarazo de Washington y la promesa de ayudarle a obtener los fármacos.

"El Secretario destacó la importancia de continuar trabajando con socios regionales y globales democráticos, incluido Taiwán, para superar esta pandemia mundial", destacó un breve comunicado de la Administración estadounidense.

El tono de la Casa Blanca fue traducido después por el propio Acevedo, quien reveló lo que había dicho el secretario de Estado de EE.UU. a Paraguay: "El señor [Antony] Blinken ha sido muy firme diciéndole a Abdo: 'Mira, tu aliado es Taiwán y nosotros'".

El giro de tuercas también vino de Taipei. El responsable de Relaciones Exteriores de Taiwán, Joseph Wu, acusó a China de intentar hacer "diplomacia de las vacunas" con Paraguay para forzar al país suramericano a establecer relaciones, señalamientos que fueron rebatidos por Pekín.

Pero la tensión se mantiene en Asunción. Las recientes declaraciones del canciller paraguayo revelan que la situación del país es "compleja" debido al avance de la pandemia y las presiones de sus socios actuales, que dan respaldo diplomático pero siguen sin lanzar un salvavidas de vacunas. Ante ese panorama, Acevedo ha insistido: "Nuestros aliados estratégicos que tienen que respondernos, que tienen que darnos una respuesta satisfactoria". 

Mientras tanto, la postura de la administración de Abdo juega a dos bandas con China: por un lado saca a relucir el interés que podría haber para establecer lazos y, por otro, condiciona esa decisión a un "debate político" en el que deberían converger "todos los poderes del Estado y toda la sociedad". 

"Unidos por la historia"

Parecería incomprensible que en medio de una pandemia y con escasez mundial de vacunas, uno de los países más pobres de Latinoamérica prefiera mantener relaciones con una nación apenas reconocida por 14 naciones, en vez de establecer nexos con el gigante asiático. 

Pero, al menos durante la administración de Abdo, las razones podrían trascender a las presiones de EE.UU. o el beneficio directo de las inversiones de Taiwán en la nación suramericana. Una foto mostrada hace poco más de dos años ofrece algunas pistas.

En la gráfica, que fue divulgada por Taiwán, aparece el presidente de Paraguay observando las fotos de su padre, Mario Abdo, entonces secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, durante una visita oficial a ese territorio asiático.

"Nunca olvidaré la reacción [del presidente Mario Abdo Benítez] cuando le presenté una serie de fotos de su padre, colaborador cercano del presidente Stroessner, cuando se reunió con el presidente Yen Chia-kan hace 43 años. Taiwán y Paraguay están unidos por la verdadera amistad y la historia", dice el tuit.

El vínculo entre ambas naciones da la impresión de esta afirmación. De hecho, Taiwán fue uno de los primeros destinos que visitó Abdo tras asumir la Presidencia en 2018, con la promesa de "establecer una agenda de cooperación sólida para los próximos cinco años".

Hoy, la diplomacia paraguaya puja por hacer valer la inversión en esa relación, alentada por EE.UU. Las palabras del canciller Acevedo lo dejan claro: "Esperemos que nuestros aliados estratégicos den la talla y cooperen como tendrían que hacerlo. No sé si la palabra es ningunear, pero no nos dieron probablemente la jerarquía que nos merecemos como Estado soberano".

Nazareth Balbás y Emmanuel Gentile

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