La decisión del Gobierno del presidente Alberto Fernández de limitar el número de vuelos que pueden aterrizar en Argentina, con la finalidad de prevenir la llegada de la variante Delta del coronavirus, desató una intensa polémica porque afectó el regreso de alrededor de 45.000 viajeros que, en su mayoría, se fueron de vacaciones a pesar de la pandemia.
El debate se divide entre quienes los presentan como víctimas de la improvisación de las autoridades y quienes critican la insensatez de quejarse por las restricciones a pesar de que al salir firmaron un documento en el que asumen los riesgos de viajar al extranjero en medio de la emergencia sanitaria mundial.
Esta semana, las autoridades redujeron de 2.000 a 600 el número de pasajeros que pueden aterrizar diariamente en el país, lo que obligó a las aerolíneas a suspender y reprogramar vuelos. La medida se tomó, en parte, debido a que se descubrió que por lo menos el 40 % de los viajeros que regresan al país incumplen con la cuarentena, lo que eleva los riesgos de contagio.
🛂Nuevas medidas de ingreso al país hasta el 9 de julio inclusive. 👉Para retrasar el ingreso de las nuevas variantes del coronavirus a nuestro país, el Gobierno Nacional determinó una nueva serie de medidas para el ingreso al territorio nacional. pic.twitter.com/MRjGxUVBam
— Migraciones (@Migraciones_AR) June 28, 2021
De hecho, varios testimonios de las personas que tuvieron que alargar su estadía en el extranjero debido a esta nueva restricción demuestran que no tenían intención alguna de aislarse, ya que aseguran que les urge volver a Argentina para asistir al cumpleaños de un hijo, al parto de la esposa o a otras actividades sociales y profesionales que deben realizar de manera presencial.
Por otra parte, cada provincia definirá su propio protocolo sanitario para quienes regresen al país a partir de ahora. En el caso de la la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, ya decidieron que tendrán que aislarse de manera obligatoria entre cuatro y 10 días en hoteles que los viajeros deberán pagar por su propia cuenta.
La polémica en este caso incluye al expresidente Mauricio Macri, quien viajó a Europa y se prevé que regresará a mediados de julio, lo que implica que debería cumplir con el aislamiento obligatorio en un hotel de la provincia de Buenos Aires, en donde está radicado y que es gobernada por su adversario político, el líder peronista Axel Kicillof, uno de los dirigentes más cercanos a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Junto a varios diputados presentamos un habeas corpus para que los miles de argentinos varados en el exterior puedan regresar a su país. En una sociedad donde rige la democracia debe ser impensado prohibir a los ciudadanos regresar a sus casas. pic.twitter.com/JKJl30IURO
— Cristian Ritondo (@cristianritondo) July 1, 2021
Extremos
La prensa opositora aprovechó la controversia para asegurar que los viajeros están viviendo "dramas, angustias y desesperación", pero, salvo algunos casos en los que los damnificados necesitan volver por problemas de salud, en la mayoría de los testimonios recabados se trata de personas que simplemente se fueron de vacaciones y que muestran sus fotos sonrientes en playas y en todo tipo de sitios turísticos, en particular en Estados Unidos, y que no previeron que las condiciones de los vuelos podrían cambiar de manera repentina por la pandemia, aunque el Gobierno lo había anticipado en sus insistentes mensajes para desalentar los viajes al exterior.
Varios de ellos viajaron a Estados Unidos para hacer "turismo de vacunas", es decir, para inmunizarse porque en Argentina todavía no les llegaba su turno. Ese también fue el caso de Macri, quien hace dos meses se vacunó en Miami.
posta los noticieros están pintando de víctima a los varados que viajaron en medio de una pandemia cuando más de la mitad del país es pobre pic.twitter.com/f5JIk55QFK
— viren (@virenisgreen) June 29, 2021
La teoría lanzada por los opositores fue que en realidad las restricciones representan una "venganza" del Gobierno peronista y sus militantes que le tienen "rencor" a quienes pueden viajar al exterior y que, además, saben que jamás votarían por ellos.
Por el contrario, simpatizantes oficialistas lamentaron que muchos de los afectados formen parte de los sectores de la sociedad argentina que defenestran de manera permanente al país. Algunos incluso se alegraron porque esos viajeros por ahora no pueden volver e incluso les pidieron que se queden en los países "del primer mundo", que "triunfen" allá y no regresen a una Argentina que detestan.
A mi lo que me causa gracia de los varados es que siendo el 1% de la población que pone en riesgo al resto nos exijan empatía a nosotros, cuando todo esto arrancó porque no se bancaban esperar su turno a la par nuestra. Enjoy Miami 👋
— El Editor🏳️🌈 (@ProfetaArgen) June 29, 2021
La discusión, que incluye insultos en ambos extremos, replica el clima polarizado que arrastra un país en el que, desde que comenzó la pandemia, las fronteras siguen cerradas para el turismo extranjero y en el que, acorde con el desarrollo de la crisis sanitaria, cada tanto modifican la estrategia con respecto al tráfico aéreo.
Ahora, por ejemplo, están suspendidos los vuelos que tienen como origen o destino países de África, Brasil, India, Reino Unido y Turquía para tratar de frenar lo más posible la llegada de la variante Delta, que es altamente contagiosa.
¿Cuántos son?
De acuerdo con la Dirección General de Migraciones, durante el último mes viajaron al exterior 44.242 argentinos. De ellos, 26.528 fueron por turismo; 6.840 por trabajo; 6.273 por residencia; 2.506 por mudanza; 1.308 por estudio y 787 por otros motivos.
Aunque parte de la prensa los ha comparado con las decenas de miles de argentinos que se quedaron varados en el extranjero el año pasado, cuando comenzó la pandemia y de manera urgente y sorpresiva se suspendieron por completo los vuelos de ingreso, la directora de Migraciones Florencia Carignano aseguró que no entran en esta categoría, en primer lugar, porque al salir ahora sí ya sabían que podía haber restricciones al volver.
"El hecho de encontrarse afuera del país no significa estar varado. Hay un porcentaje que deberá reprogramar su vuelta a partir de las nuevas disposiciones de ingreso y que podría implicar, según el caso, alguna demora, pero no es una situación para nada equiparable a estar varados", aseguró al advertir que, a diferencia de lo ocurrido en 2020, ahora no habrá vuelos especiales de repatriación y que los afectados tendrán que resolver y costear su regreso con las aerolíneas a las que les compraron los pasajes.
También recordó que hace un año y medio que estalló una pandemia y que, antes de partir, los viajeros firman una declaración jurada en la que asumen las consecuencias económicas sanitarias y legales de salir al extranjero y aceptan que las autoridades pueden imponer nuevas restricciones o condiciones de ingreso, que es lo que está ocurriendo ahora.

