Actualidad

"Nuestra lucha es por la verdad": Cómo se organizan las madres que perdieron a sus hijos por la violencia policial para buscar justicia en Brasil

Publicado:
En 2020, el país suramericano batió récords de muertes en intervenciones policiales: 6.416. El 78,9% de las víctimas eran personas negras.
"Nuestra lucha es por la verdad": Cómo se organizan las madres que perdieron a sus hijos por la violencia policial para buscar justicia en Brasil

Cuando un policía asesinó a Johnatha, de 19 años, de un tiro en la espalda, su madre, Ana Paula Oliveira, sintió que le arrancaban un pedazo de su cuerpo.

La búsqueda infructuosa de Justicia convirtió su dolor en fuerza y fundó la organización 'Mães de Manguinhos (Madres de Manguinhos)', que ayuda a mujeres que han perdido a sus hijos por la violencia policial, lacra de la desigualdad y el racismo estructural de Brasil.

"No tenemos elección. Mutilan nuestro cuerpo, nos quitan un pedazo, a nuestros hijos, de la forma más injusta y cobarde posible", dice Ana Paula, de 44 años, que tiene otra hija de 16 años. 

La tarde de 14 de mayo de 2014, Johnatha llevó a casa de su abuela en la favela de Manguinhos, en la zona norte de Río de Janeiro, unos dulces que su madre había preparado. Después, acompañó a su novia a casa y al salir recibió el disparo. Los vecinos le llevaron hasta el hospital, pero llegó sin vida. 

La prueba pericial concluyó que la bala que lo mató era de un policía que está libre, pero a la espera de ser juzgado por un jurado popular. "Mi hijo murió por un policía que formaba parte de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP), que respondía por triple homicidio y dos tentativas de asesinato y había estado un mes preso por otros crímenes. Está suelto y con la total certeza de impunidad", denuncia Ana Paula.

Tras el asesinato de Johnatha, decidió no quedarse callada. "Destruyeron la vida de mi hijo, la mía, la de mi familia. Mi reacción fue denunciar, gritar hacia afuera el dolor. Creo que si en estos siete años no hubiese gritado y denunciado, ya estaría muerta o depresiva como otras tantas otras madres. Es muy difícil", dice.

Se puso entonces en contacto con Fátima Pinho, que siete meses antes había perdido a su hijo Paulo Roberto, de 18 años, también a manos de un grupo de policías en Manguinhos.

Juntas fundaron 'Mães de Manguinhos'. El movimiento organiza protestas, conferencias y acoge a madres de esa y de otras favelas. En colaboración con Napave, un grupo dedicado a la atención psicosocial de afectados por la violencia de Estado, escuchan y orientan a las familias. 

"Las personas que están pasando por esa tragedia necesitan saber qué hacer. Nosotras les ayudamos. Para mí el movimiento simboliza fuerza y amor hacia nuestros hijos. Nuestra lucha es por la verdad, por la justicia y por la vida", afirma. 

Las cifras hablan por sí solas. En 2020, Brasil batió récords en muertes en intervenciones policiales, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública: 6.416. Una media de 17,6 muertos por día. El 78,9% de las víctimas eran negras y, el 76%, menores de 29 años. Un 44,5 % tenían entre 18 y 24 años. 

"No se necesita hacer nada ilegal para que una persona negra, pobre y de favela sea asesinada. Desgraciadamente esa es la realidad que vemos cada día. Nuestras vidas, nuestros cuerpos parecen desechables", lamenta. 

Red de madres

Las 'Mães de Manguinhos' también forman parta de la Red Nacional de Madres y Familiares de Víctimas de Terrorismo de Estado, integrada por movimientos de varios estados del país. 

El precursor de esta red fue un movimiento conocido como 'Mães de Maio (Madres de Mayo)', considerado uno de los más importantes en Brasil. Entre el 12 y 21 de mayo de 2006, al menos 564 personas murieron en una oleada de violencia en Sao Paulo, que comenzó con ataques del Primer Comando de la Capital (PCC) –una de las principales bandas criminales del país–, principalmente contra las fuerzas de seguridad, y terminó con una respuesta policial sin precedentes.

Los investigadores apuntan que hubo una clara reacción de venganza de la policía contra los miembros del PCC. La mayoría de los los muertos eran civiles jóvenes, negros y de favelas. 

El sangriento episodio es conocido como los "Crímenes de Mayo", de donde surgió el movimiento de madres encabezado Débora Maria Silva. 

Débora se enteró por la radio que su hijo, Edson Rogério Silva dos Santos, había muerto. "Me deprimí. Dejé de comer, de dormir. Terminé en una cama de hospital y al recuperarme salí en busca de las otras madres que perdieron a sus hijos. Juntas decidimos enfrentarnos a la Justicia", recuerda. 

Quince años después, 'Mães de Maio' sigue pidiendo respuestas. Y no para de crecer. "Llegan mujeres nuevas los 365 días del año. Cada 23 minutos un joven negro muere en Brasil", lamenta Débora.

Cuando murió su hijo, esta mujer trabajaba limpiando casas, pero desde entonces ha viajado por todo Brasil y por el extranjero reclamando justicia en nombre de su movimiento, que mantiene relaciones con otras organizaciones similares de otros países. 

Luchan –dice– para que madres como ella no tengan que enterrar a sus hijos asesinados por su color de piel o por el simple hecho de vivir en una favela.

Marta Miera

RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7