La inesperada disputa por límites marítimos que enfrenta a Chile y Argentina en medio de las campañas electorales en ambos países

El debate ya llegó a ambos parlamentos, mientras los gobiernos aseguran que apuestan al diálogo.

La relación entre Argentina y Chile se tensó de manera sorpresiva a raíz de una controversia por las fronteras marítimas que estalló justo cuando en ambos países se llevan a cabo decisivas campañas electorales.

El conflicto inició la semana pasada, luego de que el presidente Sebastián Piñera actualizara por decreto las zonas marítimas y las ampliara en 30.500 kilómetros cuadrados, de los cuales 5.302 le pertenecen a Argentina.

La iniciativa sorprendió al Gobierno del presidente Alberto Fernández, quien está enfrascado en las campañas oficialistas con miras a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que se realizarán el próximo 12 de septiembre y en las que se definirán a los candidatos a senadores y diputados que renovarán el Congreso en los comicios legislativos del 14 de noviembre.

Estas elecciones son cruciales para Fernández, ya que se realizan a la mitad de su mandato y representan una especie de referéndum que puede fortalecer o debilitar el resto de una gestión que debe culminar en 2024, además de que reconfigura la división de fuerzas políticas en el Congreso. Su apuesta es obtener una mayoría legislativa que le evite mayores sobresaltos en los próximos dos años.

Del otro lado de la cordillera, en tanto, la decisión oficial que enrarece las relaciones con Argentina también sorprendió porque Piñera la tomó a solo tres meses de los comicios presidenciales en los que la ciudadanía chilena elegirá a su sucesor.

La reapertura de una añeja disputa por límites marítimos ha sido interpretada en ambos países como un intento del presidente chileno de despertar el fervor nacionalista con miras a mejorar su imagen en la recta final de su gobierno, ya que las encuestas revelan que es desaprobado por más del 60 % de la población.

Cruces

En medio de esta efervescencia electoral, se terminó reavivando una pelea por un tema de soberanía que ya estuvo a punto de provocar una guerra a fines de los años 70. El conflicto fue evitado gracias a la intermediación del Papa Juan Pablo II, pero desde entonces la tensión bilateral por las zonas marítimas ha sido permanente.

Este nuevo capítulo comenzó en 2009, cuando Argentina presentó un informe para extender sus límites ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC), un órgano creado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM).

La propuesta fue avalada por el organismo en 2016 y cuatro años más tarde, a mediados de 2020, el Congreso argentino aprobó la ley que delimita la plataforma continental. En concreto, el área de la discordia abarca 5.302 kilómetros cuadrados sobre los cuales Argentina extendió sus fronteras marítimas y que se superponen con los establecidos ahora por Chile.

El principal argumento de Argentina es que Chile no puede contradecir una resolución de la CNUDM, pero el Gobierno de Piñera responde que solo está defendiendo su soberanía.

La discusión ha ido subiendo de intensidad en los últimos días. En Argentina, el Senado ya aprobó una declaración para expresar su "enérgico rechazo" a la pretensión de Chile de extender su plataforma y acusa que Piñera viola el Tratado de Paz y Amistad firmado en 1984 y desconoce las demarcaciones aceptadas por Naciones Unidas.

El documento será presentado la semana próxima ante el pleno, aunque se prevé que será aprobado por unanimidad.

Acusaciones

En Chile, la presidenta del Senado, Ximena Rincón, advirtió que el Gobierno se está limitando a defender sus derechos. También apoyó al presidente al asegurar que "no ha hecho otra cosa que hacer valer las prerrogativas que le reconoce el propio derecho internacional".

Aclaró, además, que Chile no pretende apropiarse de la plataforma argentina, ya que solo busca que los límites queden claros, por lo que solicitará una revisión al CNDUM.

Los cancilleres de Argentina, Felipe Solá, y de Chile, Andrés Allamand, han reiterado que buscarán resolver la polémica a través de un diálogo respetuoso, pero el intercambio de acusaciones no cesa.

"Chile no puede pretender proyectar su soberanía más allá de lo acordado en el artículo 7 del Tratado de Paz y Amistad de 1984 que dice que tiene derecho a estar al oeste del meridiano y no al este", afirmó Solá el miércoles pasado, al reunirse con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. En el encuentro, denunció que el país vecino tiene una "vocación expansionista", lo que generó malestar en Santiago.

Allamand, por su parte, consideró inútil entrar en este debate, pero insistió en que Argentina fue informada en tiempo y forma de la actualización que realizaría Chile, aunque esto es negado por el Gobierno de Fernández.

Más allá de las palabras, por ahora no se ha fijado la fecha para una negociación bilateral que, si no funciona, obligará a la intervención de instancias internacionales, lo que enrarecerá aun más la relación entre los dos países.