Científicos 'vuelven a las cavernas' y cazan aves por las noches solo con sus manos para demostrar cómo se alimentaban los neandertales

Antes de este experimento no estaba claro cómo los neandertales lograban capturar aves sin arcos ni otros instrumentos de caza.

Un grupo de científicos españoles se pasó cinco años atrapando chovas —una especie de ave de tamaño similar al de las palomas— con sus propias manos para probar experimentalmente su hipótesis sobre la dieta y el modo de vida de los neandertales, que vivieron hace 30.000-50.000 años, según un comunicado emitido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según los modelos científicos aceptados a día de hoy, los neandertales comían plantas, peces y mamíferos como ciervos, caballos, cabras y bóvidos salvajes. Se dedicaban a la caza durante el día y solo dormían por la noche. Al mismo tiempo, en los últimos años los arqueólogos han acumulado pruebas que indicarían que la dieta de los neandertales era más variada, e incluía plantas, aves como chovas y grajillas alpinas y hasta algunos invertebrados, como crustáceos y bivalvos.

Esto llevó al grupo de científicos españoles a pensar que los neandertales cazaban aves de la familia Corvidae, según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Estación Biológica de Doñana y el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution.

"Recientemente, se ha podido demostrar que algunos huesos fósiles de chova procedentes de yacimientos neandertales presentan marcas de procesamiento y consumo por parte de los humanos. Sabemos, además, que algunos de esos huesos fueron cocinados al fuego", explicó el líder del estudio, Guillermo Blanco, un investigador del CSIC.

Sin embargo, no estaba claro cómo los neandertales lograban capturar aves sin arcos ni otros instrumentos de caza. La solución la propuso el profesor Blanco, que con sus 30 años de experiencia en el estudio de los córvidos sabía lo fácil que era atrapar estos pájaros de noche con las manos, según Vice.

Los científicos se embarcaron en un experimento: durante varios años fueron en grupos de cuatro o cinco personas por la noche a cuevas para atrapar grajillas y chovas alpinas, y resultó que atraparlas fue mucho más fácil de lo que esperaban. A la tenue luz de una linterna, los pájaros perdían su orientación, se acumulaban en nichos y agarrarlas con las manos no presentaba mucha dificultad.