Enfermeras, obreros, mineros y hasta empleados de Hollywood denuncian un deterioro de condiciones laborales y de una creciente desigualdad en EE.UU. en medio de la pandemia.
Desde hace semanas, entre 450 y 900 trabajadores de la industria de la construcción en el estado de Washington han establecido piquetes diarios para demandar mejoras salariales, mayor cobertura sanitaria y protecciones contra el acoso y la discriminación.
Uno de ellos es Pedro Espinoza, quien explica que "en el área de Seattle están creciendo mucho los precios: comida, renta".
Y añade: "Tenemos 12.000 miembros bajo este contrato que está tratando de pasar, por eso nuestra membresía lo votó para abajo".
Ola de demandas
Ingenieros de la construcción en San Francisco, 60.000 trabajadores de Hollywood, empleados del transporte público en Texas y Ohio, trabajadores de obras públicas en Minnesota, más de 10.000 asalariados de los almacenes de la empresa John Deere o más de un millar de mineros en Alabama que llevan ya seis meses en huelga: estos son solo algunos ejemplos de la ola de demandas laborales a la que se enfrenta Estados Unidos.
El sector de la salud
Uno de los sectores que más se está movilizando es el de la salud, sobre todo las enfermeras. El principal motivo: el trato recibido durante la pandemia.
"Como enfermeras, vimos que nuestras vidas son prescindibles, que realmente no somos heroínas. Utilizan esas palabras solo para hacer sentir bien a las personas y a nosotras cuando hay condiciones laborales inseguras", asegura la enfermera y activista Liz Cabrera.
"Y lo que vi fue a muchas colegas enfermándose, muchas de mis compañeras. Mi mejor amiga, que es enfermera, se enfermó gravemente y casi muere. Vi a tantas enfermeras que murieron en todo el país y a otros trabajadores de la salud que también murieron debido a la exposición al covid-19. Y esto ocurrió porque no tenían equipos adecuados. No protegieron a los trabajadores", lamenta.
La gota que derramó el vaso
Sin embargo, al hablar con ellas, aseguran que la gestión de la pandemia solo ha sido la gota que ha colmado el vaso, tras décadas de desprotección y recortes laborales.
"Creo que es importante que la gente entienda que estamos luchando por muchas de las cosas que pensábamos que ya habíamos logrado. Aquí no tenemos vacaciones como en Europa. Eres afortunado si después de un año de trabajo tienes una semana libre", asegura María Estrada, otra enfermera.
"Luego de cinco años, tienes dos semanas libres al año. Es indignante. Yo soy una indígena mexicana y como ciudadana digo que no estamos destinados a trabajar 40, 50, 60 horas a la semana alejados de nuestras familias. Y, sin embargo, aquí en Estados Unidos existe la creencia de que si trabajas duro eres una mejor persona. Eso es ridículo", expresa.
Sin garantías
EE.UU. es la única economía avanzada del mundo donde la ley no garantiza ni vacaciones ni bajas por enfermedad pagadas. En este sentido, según la Confederación Sindical Internacional, es el peor país desarrollado en lo que respecta a los derechos de los trabajadores.
Esto está muy relacionado con la pérdida de poder de los sindicatos, cuya proporción de afiliados se ha reducido a la mitad en poco más de tres décadas.
"Soy el presidente más prosindicatos" de la historia, aseguró Joe Biden el pasado mes de abril, tras cumplir cien días de mandato. Sin embargo, de momento buena parte de la clase trabajadora parece haber decidido declararse en pie de guerra.
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