El autor del tiroteo de este martes en un centro administrativo de Moscú, que dejó un saldo de dos muertos y cuatro heridos graves, ha admitido los hechos y reconocido que no tenía permiso para portar armas, informa Interfax.
Según contó el detenido a las autoridades, llegó hasta el centro para recibir su pasaporte, pero se negaron a atenderle porque no tenía puesta la mascarilla. Asimismo, precisó que no quería ponérsela porque "no cree en las reglas sanitarias".
El hombre ha sido acusado de asesinato y tráfico ilegal de armas y enfrenta una pena de cadena perpetua.
