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Descubren que una antigua momia infantil encontrada en Mongolia fue ataviada con seda

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El clima seco de la zona y el hermetismo de la tumba favorecieron la preservación de los materiales orgánicos y la vestimenta del niño, que vivió entre los siglos I y III de nuestra era.
Descubren que una antigua momia infantil encontrada en Mongolia fue ataviada con seda

Los científicos que han estudiado una momia infantil hallada en el sitio arqueológico de Burgast, en la parte mongola de las montañas del Altái, han llegado a la conclusión de que su indumentaria está hecha de seda. El material habría llegado a la región desde China a través de la mediación de la élite xiongnu, una confederación de pueblos nómadas de las estepas orientales, sugiere el reciente estudio publicado en la revista Archaeological Research in Asia.

La momia fue encontrada en 2016 por una expedición francesa y el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Mongolia, y corresponde a un niño de entre tres y seis años que vivió entre los siglos I-III d.C.

El rito funerario en sí, así como los raros hallazgos de joyas de plata y bronce, permitieron atribuir la tumba a la cultura Bulan-Kobin. Debido a las condiciones climáticas locales, la mitad de las tumbas excavadas en el sitio contienen restos de textiles.

El clima seco y el hermetismo de la sepultura favorecieron la preservación de los materiales orgánicos, incluida la vestimenta completa de la momia infantil, que reposa en la tumba número 14 del complejo.

La cultura arqueológica Bulan-Kobin persistió hasta mediados del primer milenio d.C. y obtuvo su nombre en 1990 después de que se investigara un complejo funerario ubicado en la República de Altái, en la parte de esa cordillera perteneciente a Rusia.

Uno de los rasgos característicos de los complejos funerarios de la cultura Bulan-Koba es la construcción de cenotafios, es decir, tumbas simbólicas que no contienen ningún cadáver, y que en ocasiones alcanzaban el 10% del número total de tumbas, indica el portal ruso N+1. Además, los arqueólogos a menudo encuentran pruebas de que en esa cultura se llevó a cabo un ritual de neutralización de los muertos considerados peligrosos.

A día de hoy no se tiene constancia arqueológica o histórica de que los habitantes del Altái de esa época criaran gusanos de seda, por lo que los científicos sugieren que tanto este material como los tejidos que se confeccionaban con él (tafetán) encontrados en el lugar son originarios de China, donde floreció el comercio de este producto durante la era Han, entre el siglo III a.C. y el III d.C.

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