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Dos lecturas contrapuestas sobre las 'críticas' de Evo Morales y el MAS a la gestión de Luis Arce (y por qué puede ser positivo para el Gobierno)

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Un nuevo debate, que hasta ahora no había salido a la luz pública, se ha presentado de manera muy suave pero a la vez contundente: se trata de las críticas del Evo Morales y sectores del partido oficial, el Movimiento al Socialismo (MAS), a diversos ministros del Ejecutivo.
Dos lecturas contrapuestas sobre las 'críticas' de Evo Morales y el MAS a la gestión de Luis Arce (y por qué puede ser positivo para el Gobierno)

Este sábado, 22 de enero, se celebrará en Bolivia el Día del Estado Plurinacional con el que se conmemora la llegada de Evo Morales a la presidencia en 2006. Ese día, así como todos los años desde 2010, cuando se decretó la celebración, el primer mandatario ofrece un balance de su gestión en el Parlamento y se realiza un desfile cívico-militar.

Este año, en el que los actos tendrán carácter protocolar, especialmente luego de haber suspendido todo evento masivo debido a la cuarta ola del coronavirus, el discurso del presidente reviste de alta expectativa política, especialmente para los sectores que apoyan al Gobierno.

Un nuevo debate, que hasta ahora no había salido a la luz pública, se ha presentado de manera muy suave pero a la vez contundente: se trata de las críticas del Evo Morales y sectores del partido oficial, el Movimiento al Socialismo (MAS), a diversos ministros del Ejecutivo.

Un comité ampliado de las federaciones del trópico de Cochabamba –el bastión del exmandatario–, en el que estuvieron presentes a finales de año diversos sectores del partido, le pidió a Luis Arce el cambio de los ministros de Justicia, Iván Lima, y de Gobierno, Eduardo del Castillo.

Pero luego, el 15 de enero, en una reunión entre el presidente y la bancada legislativa, los diputados exigieron el cese de al menos seis ministros: son los titulares de Gobierno, Justicia, Planificación, Presidencia, Obras Públicas y Minería. También el de Salud ha sido cuestionado.

"Le hemos hecho conocer la pésima coordinación que tienen los ministros con las organizaciones sociales y la pésima coordinación también que tienen con los legisladores, los propios diputados y senadores electos. La voz ha sido unánime cuando se observó la descoordinación de los ministros con los legisladores y se le ha sugerido al presidente que evalúe", indicó el diputado oficialista Daniel Rojas.

La fecha conmemorativa ha elevado sus expectativas, en tanto el presidente se comprometió a tomar una decisión justo para ese día. 

Esta escaramuza ha tenido mayor amplificación en tanto el propio Morales ha disparado palabras en contra de algunos ministros, elevando la exigencia de cambio ministerial al propio presidente: "Nuestro pedido es que nuestro presidente Lucho Arce debe mejorar su gabinete (…) si tiene que cambiar a sus ministros, cambie".

Aunque falta mucho tiempo para las presidenciales, podría pensarse que solo una división interna al MAS haría posible el triunfo opositor. Y es por ello que los poderes bolivianos, ante la derrota de los golpes de Estado, cifran en ello todas sus esperanzas.

Pero la cuestión no parece ser tan puntual como la de las críticas a algún ministro. El cuestionamiento de Morales parece ser a lo que considera un estilo "técnico" del Gobierno de Arce y al enfoque que le está dando al momento político.

"Yo también diría, soy sincero, que tiene que mejorar el gabinete. Necesitamos técnicos, juristas, pero especialmente un gabinete político, para una perfecta evaluación y lectura política para una buena gestión", dijo el expresidente.

Impacto de las críticas

Ante la franqueza de Morales en sus críticas, rápidamente se producen dos interpretaciones acerca de la situación interna en las fuerzas progresistas bolivianas, en el Gobierno desde 2006, con el paréntesis de la presidencia de facto de Jeanine Añez.

La primera es obvia y será amplificada por las oposiciones que tiene el Gobierno, especialmente la mediática, que están esperando la división del MAS de cara a las presidenciales de 2025, aunque estas todavía suenen lejanas. 

La vuelta de Morales a la presidencia no ha dejado de ser un escenario posible, como tampoco lo es la reelección de Arce. Así, podría esperarse al menos una competencia interna para lograr un abanderado único.

De hecho, el exmandatario boliviano, lejos de haber dejado la política, se ha concentrado en Cochabamba desde donde, con las federaciones campesinas y los movimientos sociales, se ocupa no solo de temas políticos, sino sobre todo de aspectos sociales como la agricultura, la educación o la pandemia. Y es desde ese territorio desde donde hace las críticas.

Lo que está emergiendo con las críticas de Morales y el MAS al Gobierno es un contrapeso modélico que puede ser el invento más funcional de los gobiernos de izquierda para quitarle protagonismo social a la oposición de derecha.

Más precisamente, no es un líder "histórico" que hace evaluaciones desde alguna zona de confort personal, sino que es un líder operativo, en reunión y viaje constante, que ahora ha comenzado a hacer críticas, aunque siempre respetuosas, al Gobierno.

Aunque falta mucho tiempo, es de notar que si el panorama no girara de manera radical, podría pensarse que solo una división interna al MAS haría posible el triunfo opositor. Y es por ello que los poderes bolivianos, ante la derrota de los golpes de Estado, cifran en ello todas sus esperanzas.

Sin embargo, puede haber otra lectura de las críticas del MAS y Morales al Gobierno.

Con un partido más autónomo de la gestión, y con un líder nacional que pueda hacer contrapeso (como de hecho está ocurriendo), el movimiento progresista boliviano consigue una nueva dimensión política que podría hacerlo mucho más poderoso.

Ya es un hecho que el exmandatario no es el único líder del progresismo en Bolivia. También hay que recordar que Luis Arce consiguió más votos en 2020 que Morales en 2019, sobre quien todavía pesa su derrota en el referendo de 2016, algo que infravaloró para lanzarse nuevamente a la presidencia, pero ya no con el mismo respaldo electoral.

Lo que está emergiendo con las críticas de Morales y el MAS al Gobierno es un contrapeso modélico que puede ser el invento más funcional de los gobiernos de izquierda para quitarle protagonismo social a la oposición de derecha y monopolizar el voto popular.

No obstante, nunca deja de correrse el peligro de que las sanas críticas terminen zanjando una distancia profunda entre diferentes grupos, lo que puede llevar a la división en coyunturas determinadas. Especialmente sucede cuando los líderes se divorcian del sentimiento de la gente y no reconocen el nuevo momento político.

Vendrá ahora la necesidad de diseñar la forma sobre cómo resolver el conflicto interno para asegurar que las diferencias de opiniones no se vuelvan tajantes disidencias y se fomenten nuevos debates en torno a la gestión de Gobierno. 

Ociel Alí López es sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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