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El Congreso de Honduras se instala con dos sesiones paralelas que agudizan el conflicto político en víspera de la asunción de Xiomara Castro

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La sorpresiva escisión del partido oficialista ha derivado en la jura de dos jefes del Parlamento: uno respaldado por la mandataria y otro por una fracción disidente de Libre, que ahora cuenta con el apoyo de la oposición.

El Congreso de Honduras arrancó este martes la nueva legislatura con dos sesiones paralelas: una celebrada en el recinto parlamentario y encabezada por Luis Redondo –diputado apoyado por la presidenta electa, Xiomara Castro– y otra por videoconferencia, liderada por el diputado disidente del partido oficialista, Jorge Cálix.

La inusual jornada es la continuación de la crisis que explotó la semana pasada, cuando 20 diputados del partido oficialista Libertad y Refundación (Libre) dieron la espalda a la postulación de Redondo –pactada por Castro para sellar la alianza con el Partido Partido Salvador de Honduras, antes de las elecciones– y decidieron nominar a Cálix.

El movimiento de la fracción disidente fue calificado por la mandataria electa como una "traición" y terminó con la expulsión de 18 diputados díscolos, ya que otros dos se retractaron el lunes y apoyaron a Redondo.

Este martes, ambos asumieron funciones. Redondo lo hizo en  la Cámara del Congreso Nacional, asegurando que contaba con el quórum de 90 diputados, entre titulares y suplentes, mientras que Cálix protagonizó otra sesión por videoconferencia, marcada por la presencia de los parlamentarios opositores del Partido Nacional, al que pertenece el mandatario saliente Juan Orlando Hernández. 

Dos propuestas

En sus palabras de inicio de legislatura, Redondo adelantó que la agenda de su gestión como jefe del Parlamento estará centrada en una ley de condena al golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya, esposo de la mandataria electa; la tipificación de la reelección como delito; la reinstalación de una comisión internacional anticorrupción; la promoción de una norma que permita la revocatoria de mandato y una ley de amnistía para los presos políticos.

"Aquí había una dictadura instalada por 12 años que abusó del poder en contra de todos, pero esto no volverá a pasar en este Congreso Nacional", sostuvo Redondo, en alusión a los Gobiernos que sucedieron al derrocamiento de Zelaya, incluido el de Hernández.

Entretanto, en la sesión virtual a la que asistieron los parlamentarios conservadores de oposición y compareció el propio Juan Orlando Hernández, Cálix abogó por una reforma al Código Procesal, el impulso de una ley para implantar la segunda vuelta presidencial en las elecciones y la aprobación de una Ley Procesal Electoral.

"He guardado silencio porque hemos caminado por la vía correcta, respetando el proceso establecido en la ley y reglamento en el Congreso. El pueblo hondureño está cansado de confrontaciones", alegó Cálix, quien fue electo como presidente de la junta provisional del Parlamento, el pasado viernes.

Ese acto debía ser ratificado dos días después, pero el pasado domingo fue Redondo quien juró como líder del Congreso, con apoyo de la mandataria electa, en la sede de Parlamento. Cálix, por su parte, hizo una "posesión" en las instalaciones de un club campestre.

¿Una nueva elección?

Ante la evidente crisis política que antecede la toma de posesión de Castro, prevista para este jueves, Cálix propuso la repetición de la elección del presidente del Congreso.

"Aquí estamos para buscar soluciones, si piensen que hay algo que se ha hecho mal, repitámoslo, sin ningún problema. A final de cuentas, la Constitución dice que 65 diputados nombran al presidente, de manera que para resolver esta crisis innecesaria, nosotros estamos dispuestos al diálogo, a repetir la votación", dijo el disidente Libre.

Sin embargo, su propuesta podría ser ignorada por la alianza oficialista, a juzgar por las declaraciones del delegado presidencial electo, Salvador Nasralla.

Este martes, antes de ingresar al Congreso para respaldar a Redondo, el líder del PSH aseveró: "Estoy contento porque este es un triunfo de la población, no existe junta directiva de Jorge Cálix porque no la legitima el pueblo ni la presidenta electa Xiomara Castro, tampoco se puede repetir la votación porque ya se hizo".

El analista internacional Roberto Quesada considera que la actual crisis política en el país puede obstaculizar significativamente la futura gestión de Castro. Asimismo, opina que Redondo y Cálix deberían buscar un compromiso como solución. "Podría negociarse dos años la Presidencia para uno, y dos años para otros, si se llegara a un acuerdo salomónico", comentó.

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