La alta inflación agrava la precariedad de los pensionados en EE.UU., un colectivo ya golpeado por la pandemia

Hay ciudadanos que se ven obligados a trabajar tras la jubilación oficial y a muchos otros la prestación social no les alcanza para vivir.

Los altos índices de inflación agravan aún más la situación de los jubilados en Estados Unidos. Un estudio entre las personas mayores de 65 años en diferentes países desarrollados reveló que los estadounidenses son quienes han vivido las mayores dificultades financieras durante la pandemia.

"Ahorita me están dando 700 dólares, pero si yo echo cuenta, 500 dólares son para la renta. Me quedan 200 para la comida, ¿no?, no me llega", relató a RT José Humberto, de 81 años, quien falleció mientras se estaba realizando este reportaje.

El anciano hacía las cuentas de su 'supervivencia' mensual en la pequeña habitación donde vivía, reformada por él mismo en el bajo de una casa muy vieja. Aunque había estado trabajando en EE.UU. más de dos décadas, la pensión no le alcanzaba. Historias como la suya son muy comunes en el país norteamericano.

"El seguro social no nos está dando lo suficiente como para sostenernos y entonces, en mi caso, pues el seguro me da muy poco y yo dependo de mis hijos", dijo la jubilada Amelia Rojo.

"Vivo estrictamente de la seguridad social y no es suficiente para pagar todas las facturas", fue el testimonio de Ruth Briggs, otra mujer jubilada con discapacidad.

Arturo Navarro, de 67 años, dijo que, aunque está retirado, tiene que trabajar a tiempo parcial porque si no lo hace, va "a morir de hambre", ya que su pensión apenas le alcanza para pagar la renta de su vivienda.

"He tenido que pedir ayuda para poder pagar el alquiler y pagar las facturas, el coche", confesó Olga Portillo, jubilada y viuda, "básicamente la misma situación por la que todo el mundo que conozco está pasando en este momento".

Casi la mitad de los trabajadores estadounidenses asegura que no gana lo suficiente para poder ahorrar de cara al final de su vida laboral. Esto, en un contexto en el que la pensión media mensual derivada del seguro social en 2020 fue de poco más de 1.500 dólares y donde no existe la sanidad universal pública y gratuita.

La brecha relativa a las dificultades económicas que los mayores han afrontado en EE.UU. durante la pandemia es aún más pronunciada cuando los resultados de la encuesta se desglosan por raza. Los estadounidenses latinos y negros han registrado tasas más altas en comparación con los estadounidenses blancos: 39, 32 y 14 % respectivamente.

Más de la mitad de los trabajadores en EE.UU. actualmente planea trabajar tras la jubilación oficial. El 35 % alega como motivo la falta de ingresos para poder vivir. Esta terrible realidad contrasta con noticias relativamente habituales en los medios de comunicación, donde se vende como algo positivo, e incluso un modelo a seguir, el hecho de que personas ancianas, incluso centenarias, sigan en sus puestos de trabajo.