Un informe del centro de pensamiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses, RAND, sugirió que Washington debería alentar a Japón a desplegar un arsenal de capacidades de misiles de separación antibuque con base en tierra ante la "amenaza" de China en el Indo-Pacífico.
El documento, realizado por el especialista Jeffrey W. Hornung, analiza las probabilidades de que cinco posibles aliados de Washington (Australia, Japón, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia) alberguen el despliegue estadounidense de misiles terrestres de alcance intermedio (GBIRM, por sus siglas en inglés).
Esto a raíz de que en agosto de 2019, la Administración de Donald Trump (2017-2021) se retiró formalmente del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), firmado en 1987 entre la URSS y EE.UU. con el objetivo de eliminar los misiles balísticos y de crucero con base en tierra, con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros.
Así, el reporte de la RAND califica como un hecho "crítico" que China nunca firmó el Tratado INF, "lo que le permitió desarrollar y desplegar una amplia gama de capacidades" que EE.UU. y Rusia tuvieron prohibido.
Aliados y escenarios de apoyo
Hornung advirtió que los posibles aliados de Washington en el Indo-Pacífico podrían negar el acceso y el uso de sus territorios para el despliegue de los misiles terrestres de alcance intermedio, en virtud de que "albergar tales sistemas podría intensificar una carrera armamentista regional con China".
"Si bien Japón sigue siendo el aliado regional que parece tener más probabilidades de albergar GBIRM de EE.UU., esa posibilidad sigue siendo baja, en gran medida limitada por el desafío de aceptar cualquier aumento en la presencia y despliegue de armas de EE.UU., que son explícitamente de naturaleza ofensiva", se lee en el informe.
En este contexto, el documento señaló que la estrategia de EE.UU. con mayores probabilidades de tener éxito debe contemplar, como primer paso, no desplegar misiles terrestres de alcance intermedio, sino "ayudar a Japón en sus esfuerzos para desarrollar y desplegar un arsenal" de misiles antibuque basados en tierra. Como parte de esta estrategia, con el tiempo Washington podría ser capaz de "alentar a Japón a obtener, por su cuenta o junto con EE.UU., misiles de crucero antibuque con mayores alcances".
Hornung admitió que los proyectiles en cuestión no podrán alcanzar el territorio profundo de China, pero, de ser desplegados en los territorios al suroeste de Japón, podrán "cubrir los movimientos de buques en el estrecho de Taiwán, el mar de la China Oriental y algunos [territorios] de la costa este de China".
En el caso de Tailandia, el experto explicó que tiene un gobierno respaldado por militares que busca "lazos más estrechos con China". Por otra parte, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, "ha seguido políticas que afectan negativamente los lazos" con EE.UU.
Por otra parte, la RAND advierte que no es muy factible que Corea del Sur albergue los GBIRM, en parte por el "deterioro" de las relaciones con EE.UU. y ante la presión de China. En el caso de Australia, "su renuencia histórica a albergar bases extranjeras permanentes y su distancia de Asia continental hacen que esto sea poco probable".