Las zonas residenciales que se encuentran en las proximidades de la planta siderúrgica Azovstal, en Mariúpol (República Popular de Donetsk), han quedado destruidas casi en su totalidad como consecuencia de los feroces combates y bombardeos contra la infraestructura civil, perpetrados por los nacionalistas ucranianos y mercenarios.
"Todo está destruido", lamenta un habitante, mientras muestra los restos de su casa y demás pertenencias que fueron arrasados por dos misiles. Denuncia que las fuerzas ucranianas comenzaron los bombardeos en esa zona el 1 de marzo, cuando las tropas rusas ni las milicias de la República Popular de Donetsk aún no llegaban al lugar.
Los barrios cercanos a Azovstal se vieron bajo una lluvia de proyectiles, dejando las casas reducidas a escombros. "Aquí estaba la cocina, y esto es lo que queda de ella. Por allí estaba el dormitorio de mi hija, aquí el mío", lamenta otro residente, mostrando las cenizas de su casa.
La vida en Mariúpol
La vida en los sótanos para muchas personas en Mariúpol ha quedado atrás, pero la amenaza de los nacionalistas ucranianos que se encuentran en Azovstal todavía no está totalmente erradicada. "Estamos arreglando la chapa ondulada, cambiando un poco el tejado, para poder vivir arriba, porque en el sótano todo está cubriéndose de moho. Además, dormir en un espacio húmedo afecta a los pulmones. Lo más importante es que se establezca la paz ya", insta un tercer residente.
Muchas familias de la zona tienen que preparar los alimentos con agua que recolectan de las lluvias, debido a que no tienen otra opción. "Hay un pozo cerca de donde se pude sacar el agua, pero por los grandes ataques tememos ir allá", relatan los lugareños. En cuanto a la electricidad, utilizan una batería solar de uno de los vecinos, quien les ayuda a recargar las pilas de las linternas y otros artefactos.

