Israel amenaza a Irán con un "golpe duro" por su programa nuclear

El ministro de Defensa israelí aseguró que Irán "no es un problema privado de Israel, sino del mundo entero".

El ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, amenazó este martes a Irán con retrasar su programa nuclear mediante un "golpe duro", en una conferencia de prensa citada por medios locales.

"Irán no es un problema privado de Israel, sino del mundo entero", subrayó el funcionario. 

En cuanto a las negociaciones para restaurar el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) sobre el programa nuclear iraní, señaló que Israel "está muy insatisfecho" con el acuerdo y descartó que se pueda llegar a una resolución. "Estamos muy insatisfechos con un acuerdo, que será un mal acuerdo porque habrá un retraso temporal, los iraníes abrirán la economía, lo que les devolverá la legitimidad", manifestó.

En esa línea, el presidente de EE.UU., Joe Biden, en su gira por Oriente Medio a mediados de mes había expresado que Washington no permitirá que "Irán obtenga un arma nuclear". No obstante, Irán reiteró el carácter "pacífico" de su programa atómico y alegó que las declaraciones del mandatario estadounidense tenían por objetivo avivar las tensiones en la región.

Por otra parte, ante las declaraciones del jefe del movimiento Hezbolá de Líbano, Sayyed Hassan Nasrallah, que advirtió que todos los objetivos terrestres israelíes están al alcance de sus misiles, Gantz aseveró que su país "levantará el guante" si es desafiado. "El nivel de disuasión de Israel es alto en comparación con el de Líbano y Hezbolá. Él entiende bien que debe ser disuadido, pero las cosas pueden pasar", agregó.

El acuerdo nuclear iraní

En 2015, Irán y el Grupo 5+1– Reino Unido, China, Francia, Rusia, EE.UU. y Alemania– firmaron el histórico Plan de Acción Integral Conjunto, que fijó el levantamiento de una serie de sanciones contra la República Islámica a cambio de su compromiso de no desarrollar ni adquirir armas nucleares.

Sin embargo, en 2018 Washington se retiró unilateralmente del acuerdo y reintrodujo las sanciones contra Teherán e impuso nuevas medidas restrictivas adicionales. La República Islámica, en respuesta, suspendió gradualmente sus obligaciones estipuladas en el JCPOA.