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¿Obstáculos superables? La recta final del plebiscito en Chile se vive entre el ataque conservador, las dudas de Boric y la 'sombra' de Pinochet

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Una declaración de Boric ha dejado entrever, sorpresivamente, el escenario de un triunfo del Rechazo, levantando las alertas del movimiento que lo llevó al poder.
¿Obstáculos superables? La recta final del plebiscito en Chile se vive entre el ataque conservador, las dudas de Boric y la 'sombra' de Pinochet

El próximo 4 de septiembre los chilenos tendrán la oportunidad de decidir si pasan la página del legado de Augusto Pinochet –representado en la Constitución actual– y terminan de abrirse a un nuevo marco jurídico que ponga fin a la 'democracia tutelada' que diseñó la dictadura (1973-1990).

Si revisamos los datos de las últimas elecciones, el 'Apruebo' debería arrasar. En octubre de 2020, en el plebiscito nacional con el que se abría el proceso constituyente, el 'Apruebo' ganó con el 78% frente al 21% del 'Rechazo'.

Luego, en la escogencia de los representantes de la Convención que redactaría la nueva Constitución, los sectores de izquierda e independientes se impusieron a la derecha tradicional. De esta manera, los sectores históricamente herederos de Pinochet se convirtieron, elecciones mediante, en una minoría prácticamente irrisoria. 

Finalmente, en diciembre de 2021, el actual presidente Gabriel Boric ganó a su rival derechista Jose Antonio Kast con el 55% de los votos.

Por otra parte, a lo interno de la convención constituyente se logró algo difícil: el consenso de las dos terceras partes requeridas para presentar la propuesta del nuevo texto constitucional.

También es necesario considerar que todos estos resultados han estado acompañados del espíritu rebelde que se produjo a partir del 'estallido chileno' de 2019, con réplicas posteriores, es decir, una gran oleada de protestas que se prolongó por meses y que paralizó al país en contra del gobierno del ahora expresidente Sebastián Piñera.

Pero una vez que el nuevo presidente se instaló en la silla presidencial, el poder constituido derivado de la dictadura ha utilizado toda su capacidad instalada –medios de comunicación, encuestadoras, institucionalidad conservadora– para arremeter contra el proceso constituyente y tratar de erosionar el apoyo popular que ha tenido.

Escándalos, exageraciones, fake news, rabietas de la derecha, en fin, todo tipo de obstáculos se han aplicado para que el proyecto fracase y el país siga ensombrecido por el espectro dictatorial.  

Si escuchamos el 'ruido de fondo' contra la nueva Constitución, comprendemos que no hay ninguno de estos que sea ajeno a cualquier pretensión de cambio político: polarización, escándalos en torno a individualidades, rechazo a las propuestas novedosas como la sustitución del Senado, al reconocimiento de minorías (especialmente a los indígenas) y burlas al nuevo marco del llamado Estado plurinacional. En resumidas cuentas, el malestar se centra en la impugnación a la transformación del Estado y el objetivo tácito de mantener la constitución de Pinochet. Es esto lo que moviliza a la reacción chilena. 

En resumidas cuentas, el malestar se centra en la impugnación a la transformación del Estado y el objetivo tácito de mantener la constitución de Pinochet. Es esto lo que moviliza a la reacción chilena. 

Las encuestadoras del establecimiento han hecho lo propio. Recientemente han publicado resultados según los cuales la mayoría rechazaría la propuesta de Constitución. La firmaPulso Ciudadano otorga un 44% por el 'Rechazo' y un 33 % por el 'Apruebo', con un 15% de indecisos. Mientras que la encuestadora Criteria ubica a un 45% contra el texto y 36 % a favor.

Era obvio que las propuestas de transformación contarían con la repulsión de los conservadores, que mantienen mucho dominio frente a los sectores emergentes, a pesar de que los segundos han demostrado ser mayoría electoral. El dilema es que el ala progresista termina siendo atropellada por el inmenso poder constituido que, como resulta lógico, no quiere ceder privilegios.

Hasta allí nada de extraño, debido a que las reacciones forman parte de las típicas respuestas conservadoras. Algo esperable más aun en Chile, una sociedad que aún sufre una democracia influenciada por los militares, que demostraron su ideología derechista y su intención de llevar hasta las últimas consecuencias cualquier propuesta de cambio.

Las dudas francas se han disparado, más allá de la presión mediática, debido a una declaración del propio presidente Boric, quien ha dejado entrever, sorpresivamente, el escenario de un triunfo del Rechazo. 

Declaraciones de Boric 

A mediados de julio, el presidente anunció que si el 4 de septiembre ganaba el rechazo a la propuesta de la Convención, su gobierno impulsaría un nuevo proceso constituyente:

"Si gana la alternativa Rechazo, lo que va a pasar es que tenemos que prolongar este proceso por un año y medio más, donde va a tener que discutirse todo de nuevo (…) tiene que haber un nuevo proceso constituyente", declaró entonces.

Si bien la declaración del presidente no significa quitarle el apoyo a la propuesta, sí ha dejado abierto el escenario del triunfo del pinochetismo, lo que puede acrecentar dudas, especialmente en los indecisos y los sectores menos movilizados, en el marco de feroces ataques mediáticos contra el nuevo texto.

Por ejemplo, el convencional constituyente Jorge Baradit se refirió así a las palabras de Boric: "Nos dejó a todos helados. Es una manera muy torpe, con todo el cariño que le tengo. Casi desahucia el proyecto porque en el fondo hay un bolsón de personas que están indecisas", sostuvo. Para él, la postura del mandatario podría aumentar las probabilidades de que los que aún no tienen claro su voto, se decanten por el 'Rechazo'.

Es de suponerse que el principal impulsor de la propuesta, el presidente, debe dar certezas sobre la inminencia del triunfo del Apruebo, sobre todo si ha venido contando con una mayoría sólida en cada uno de los momentos electorales que se han vivido los últimos años.

El presidente, como principal promotor de la propuesta, debería dar certezas sobre la inminencia del triunfo del Apruebo, sobre todo si ha venido contando con una mayoría sólida en cada uno de los momentos electorales que se han vivido los últimos años.

Podría entenderse que Boric quiere blindar su administración de cualquier situación adversa, pero no deja de sorprender el poco entusiasmo que trasmite ante cada entrevista y declaración, en la que invierte más esfuerzo en alusiones a las reformas que debiera tener el texto y al panorama que se presentaría si gana la opción del Rechazo, que en la promoción de las virtudes de la propuesta.

Chile vive hoy día una irrupción de la criminalidad y la inseguridad que no había vivido, así como problemas de orden público en el sur del país, en torno a comunidades indígenas que han experimentado una radicalización de sus demandas y un incremento de las movilizaciones, expresadas en forma de cortes de ruta y protesta.

Esto ha llevado al presidente a situarse a la defensiva para atajar los flancos que se han abierto, sobre todo porque su liderazgo proviene de una corriente progresista y defensora de los derechos humanos, que no puede repetir los errores de los gobiernos anteriores criminalizando a estas comunidades.

La campaña se va animando 

Quedan pocos días para el importante evento electoral y la campaña se encuentra en pleno desarrollo.

El presidente se encuentra de gira por el país y está demostrando fuerza con grandes movilizaciones. Para revertir las críticas, los partidos que respaldan a Boric acordaron reformas y mejoras al texto constitucional, con el fin de unificar fuerzas y movilizar todas las maquinarias electorales, debido a las dudas que se han expandido sobre el probable triunfo del Rechazo. 

Chile está en una coyuntura difícil que, con certeza, se proyectará en el futuro, ya que la polarización seguirá marcando la pauta. Queda decidir si atravesará ese proceso bajo una nueva constitución o si la sombra de Pinochet seguirá guiando los designios del país austral.

Ociel Alí López es sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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