El demócrata Mark Kelly fue reelegido al Senado federal por Arizona tras derrotar al republicano Blake Masters, con lo cual acerca a su partido a la posibilidad de controlar la cámara alta del Congreso durante los próximos dos años de la presidencia de Joe Biden. De momento, demócratas y republicanos van empatados, con 49 escaños cada uno.
Ahora quedan solo dos estados de los que dependerá quiénes van a controlar el Senado: Nevada y Georgia. Los republicanos necesitarían la victoria en ambos para hacerse con la mayoría de los escaños, mientras que a los demócratas les bastaría con ganar solo un estado más, ya que el empate de 50-50 implicaría el voto decisivo de la vicepresidenta Kamala Harris, que decantaría la balanza a favor de su partido.
