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Afectados por el vertido tóxico en el río Anchicayá se movilizan para exigir reparaciones en Bogotá

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Alrededor de 500.000 metros cúbicos de lodo fueron vertidos hace más de 20 años desde una represa al río, contaminando masivamente sus aguas.
Afectados por el vertido tóxico en el río Anchicayá se movilizan para exigir reparaciones en Bogotá

Miembros del Consejo Comunitario Mayor del Río Anchicayá, en Buenaventura, en el departamento colombiano del Valle del Cauca, han convocado una movilización para exigir al Gobierno la reparación por el vertido tóxico que hace más de 20 años generó una catástrofe en el río.

Los manifestantes recorrerán las calles de Bogotá el próximo 1 de diciembre para reclamar justicia ante la sede del Ministerio de Ambiente, la Defensoría del Pueblo, el Congreso de la República y la Corte Constitucional, precisó Reacción Revista Digital.

En julio del 2001, la empresa española Unión Fenosa (hoy propiedad de Naturgy) abrió las compuestas de la central hidroeléctrica de Anchicayá y descargó 500.000 metros cúbicos de lodo.

El vertido contaminó masivamente las aguas del río Anchicayá, causando la muerte a varias personas y acabando con los ecosistemas y con la principal fuente de sostenimiento de más de 6.000 habitantes de la zona, lo que provocó desplazamientos masivos.

Tras la catástrofe, el Consejo Comunitario Mayor del Río Anchicayá emprendió una batalla jurídica que persigue —según dijo el año pasado a El Espectador el representante legal y asesor del Consejo Comunitario, Benjamín Mosquera— el reconocimiento del territorio étnico colectivo, el resarcimiento de los daños económicos a las familias y la recuperación del río, de la fauna acuática y la salud de la población.

Desde entonces, distintas instancias, incluido el Consejo de Estado, han dictaminado el pago a las familias y comunidades afectadas de una serie de indemnizaciones que nunca recibieron. Tampoco se han concretado medidas para recuperar el río.

En una columna publicada en 2020 con el título 'Ecocidio permanente en el río Anchicayá', la senadora Aída Avella relató cómo viven actualmente las comunidades afectadas y denunció el abandono del Estado. 

En particular, escribió que las aguas del río ahora son turbias; que si los habitantes no logran comprar agua embotellada, les toca beber del caudal; que el transporte fluvial es extremadamente caro; que el pescado desapareció; que se suministra pollo congelado "sin tener en cuenta que no tienen una sola nevera a lo largo del rio"; que no hay gas y que cocinan con fogones de madera.

Actualmente, la presa vuelve a estar repleta de lodo y amenaza con una nueva catástrofe aun más grave. "Hoy tiene más sedimento que lo que vaciaron hace veinte años. La central está colmatada", alertó Mosquera. 

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